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6 de marzo de 2012

Los bloggers tienen la palabra: SUSURRO / ALIENTO / SUSPIRO

I giorni by Ludovico Einaudi on Grooveshark

Me llegan tres palabras cogidas de la mano, las últimas que han dejado en el sofá. Susurro, aliento y suspiro. Me han gustado mucho, por su fonética, por su significado, y sobretodo por lo que evocan para mi. Cierto es que hay palabras que inspiran. Y he pensado que el post podría englobar a las tres, tal y como han llegado hasta aquí. Hay un elemento que las une: el aire. Ese que nos dá vida y ese que tanto necesitamos ahora. Aire fresco que se cuele por esta ventana. Aquí y hoy, susurro, aliento y suspiros en el sofá. 


Susurro tu nombre, por si me escuchas. Quizás lanzándolo al aire llegará a ti, dondequiera que estés. Los susurros portan las palabras que salen del corazón, guardan los secretos. Es el envoltorio para las palabras que viven en las distancias cortas. Esos secretos contados al oído suaves e íntimos. O esas palabritas mágicas que nos decimos a nosotros mismos, sólo para nosotros. El viento susurra entre las hojas de los árboles. Ayer susurraba y silbaba tras la ventana, ahí afuera. Era el murmullo de la realidad. 


A diario nos quedamos sin aliento. Nos sentimos ahogados por la vorágine que nos acecha y no encontramos aire para continuar la andanza. Incluso teniendo aire carecemos de aliento. Aliento también es el empuje que nos lleva adelante, el valor de ir hacia lo que deseamos cuando los ánimos fallan. Hay personas que usurpan alientos ajenos, y otras, maravillosas, expertas en crearlo allí donde pisan. Hay miradas y sonrisas que nos llenan de aliento. Y es que a veces tan sólo necesitamos eso, un poco de aliento aunque no tenga aire. 


Decía Shakespeare que "tosemos para aclarar la garganta y suspiramos para aclarar el corazón" y puede que tuviese razón. El suspiro viene para aliviar, como una vía para que se marche todo lo que sobra, toda la presión, todo el peso que nos aprieta el corazón. Con el suspiro quedamos livianos. Evoco unos suspiros particulares, suspiros que llevan tu nombre, porque ese suspiro en el que pienso ahora mismo es sólamente tuyo. Aunque tú no lo sepas, y quizás nunca llegues a saberlo. Inspiramos, aguantamos y soltamos de golpe como queriendo mandar lejísimos y sin vuelta a esa carga que nos oprime.Quizás buscando una respuesta. A veces necesitamos ver, oír, oler, sentir algo que nos arranque un suspiro, y quedará (casi) todo dicho. Un suspiro para ti. 


Laura Berenguer deja las tres palabras en forma de susurro. Gracias. 

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