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4 de noviembre de 2013

Mi momento. Noviembre


Si hay un olor que me encanta es el de la manzanilla, y sus flores unas de mis favoritas. Adoro las margaritas desde que tengo recuerdos, sencillas y frescas. Son de esas cosas bonitas por naturaleza. Así que el otro día encontré un gel de baño con este aroma y evidentemente se vino conmigo a casa. Huele tremendamente bien. En estos días con tanto trabajo y tantas horas fuera, regresar a casa es todo un premio. Sentirse resguardado, desconectado de todo lo que hay al otro lado de la puerta. Es la hora de un buen baño. Silencio. (o buena música, que en este momento viene a ser lo mismo)

Comienza Noviembre, me esperan cuatro semanas intensas y las recibo con muchas ganas de desgranarlas poco a poco. Presiento que va a ser un buen mes, intervalo entre otoño y Navidad. Le tengo especial cariño a los Noviembres, los recuerdo siempre como meses de renovación, de calma y paz, y a pesar de ser el mes más oscuro del año a mi suele traerme mucha luz. Hay días de nubes negras cargadas de chaparrones que serán una delicia para verlos con la cristalera del salón por delante. Lecturas en tren que me acompañan ahora que las noches llegan a media tarde. Me llegan imágenes de Leonardo posando con su balón y me dibujan una sonrisa más grande. El domingo en casa de la abuela tiene olor de manzanas de la huerta recién cortadas que pronto serán membrillo. Delicioso. 


Y esto están siendo mis días, los que vendrán nadie puede saber cómo serán. Al fin y al cabo, quizás la vida sea confiar en uno mismo, poner ilusión en cada momento, no perder las ganas, y vivir como si esto terminase mañana, o como si no fuese a hacerlo nunca... ¿Y qué más da cuando termine? de saberlo nada tendría sentido, la vida perdería eso llamado sorpresa y entonces, ya no sería vida en el sentido completo. Vivir es no saber qué va a ocurrir en el momento siguiente. Es la sorpresa, la incógnita por despejar, las ganas de descubrir, las ansias por aprovechar cada instante. A pesar de que muchos lo que hacen es con el calendario en mente y el reloj en la muñeca sea planear lo que vendrá, estimar cuándo llegará, prevenir lo siguiente... Así momento tras momento mientras el tiempo fluye imparable. Vivir en un futuro que nunca llega es la peor de las opciones para utilizar la existencia que nos han brindado. Creo que nunca he vivido tan intensamente como lo hago desde hace un tiempo para aquí; nunca he creído tan firmemente que esto es fugaz y que tenemos el deber de ser felices. Habrá momentos en los que la cuerda esté floja, en los que estemos a punto de caer al vacío y eso no importará mientras confiemos en nuestras propias alas para hacer de esto algo que merezca la pena recordar.
"Cuando confíes en ti...
Sabrás vivir" Goethe
Os dejo una canción que está poniendo banda sonora a mis días, lo último de Luz Casal. No es que Luz vuelva, es que nunca se ha ido. Esperando con impaciencia su nuevo trabajo, espero que os guste tanto como a mi.

19 de enero de 2012

Los bloggers tienen la palabra: CONMOVER

Der Hölle Rache by Various Artists on Grooveshark
Lo que nos conmueve habla de nosotros mismos, de nuestro yo más escondido. Porque no nos conmueven a todos las mismas cosas. Lo que a uno le perturba a otro le enternece. Lo que nos conmueve es aquello que tiene la capacidad de sacudirnos y que sintamos cómo se mueven nuestros cimientos. Respirar. Y quedarnos con esa energía a flor de piel que sigue a toda conmoción. Aquí y hoy, nos dejamos conmover.

Hay ojos que conmueven. Música que conmueve. Imágenes que conmueven. Hay sonrisas que conmueven. Y después hay ojos, música, imágenes y sonrisas sin más, que se entremezclan en todo el collage llamado mundo. Como un relámpago, nos traspasa sin necesidad de reflexión. Inmediato y personal. Lo que conmueve no es generalizable, sólo puedo hablar de lo que a mi me conmueve; coincidiré con otros muchos, pero no en la misma forma ni igual intensidad. Ver fotos me transporta, como la música, y si ya se unen las dos cosas en la misma dirección son capaces de conmoverme, de estremecerme o de llevarme, como ahora mismo, a aquella calle en Venecia por la que caminaba a comprar el pan en una mañana de lunes mientras hablaba por teléfono con mi burbuja preferida. Hay momentos que sin saberlo se han quedado guardados y ahora, tiempo después, algo consigue conmovernos


Me conmueven las sonrisas sinceras, fáciles de reconocer, de captar, y de disfrutar. Me despierta  el acento porteño que susurra. Mi paladar es difícil de conmover, pero aquel brownie en Au Gourmand lo consiguió con creces (algún día os hablaré de Au Gourmand). El mar enfurecido, azul y agitado, me apasiona; o calmado, casi dormido. Creo que podría pasar horas mirando al mar. El dolor que provocó el tener que despedirnos para siempre fue arrebatador, se estaban llevando mis recuerdos, sus abrazos que eran míos. Se iba una de mis burbujas. Conmoción en el adiós. Me perturban las peleas desde que tengo recuerdos, discusiones y chillidos me inquietan al extremo. Me conmueve algún texto, algún poema de esos que te encuentras, lees y quieres quedarte a dormir en el espacio que sigue al punto y a parte. La música consigue removerme como poco (pero la música merece su propio post). Cuando advierto en el otro esas lágrimas que no brotan y se cuelan hacia dentro. Me conmueven. Las pestañas que esperan. Un árbol de navidad que se enciende. Las grandes preguntas de los más pequeños. Cualquier calle perdida de Amsterdam. Unos ojos azules que me sirven de brújula. Los besos con mensaje y los abrazos con historia. El instinto animal, algunos animales seguro que tienen alma. Me conmueve la gente capaz de mostrar sus debilidades, exhibiendo así su fortaleza. La luz: la de las velas, la del sol, la de esta lámpara en este salón, la luz en la noche. La luz puede enternecerlo todo. Escapo de la oscuridad que me inquieta.  Dime qué te conmueve y sabré porqué eres tan singular.

No me quiero creer que no sienta nada...


Algunas de esas pestañas que esperan. Los ojos azules con los que perderse...


¿Quién no desea quedarse a dormir entre estas letras?

 
Mirando el mar... parece que tuviese todas las respuestas.


Brownie en Praga... exaltación de paladares.


Una calle perdida de Amsterdam en el barrio del Joordan.


Estas y las cartas que recibo últimamente en mi buzón, (por el proyecto 52 weeks for mail). Vuestros comentarios en este buzón virtual; sólo el haber cedido vuestro tiempo y vuestras palabras impresiona. Un dibujo que quizás no sea el mejor en la técnica, pero es el mejor en el fondo. Hay tantas y tantas cosas que me conmueven... estas son algunas. Las he ilustrado con imágenes, ya que tengo bastantes que quiero mostrar y, por fin, he encontrado el momento. Y sin saberlo, ya sabéis algo más de esta Estrógena que siempre os espera en un sofá. Que siempre os espera para hablar. 

Mymelstarbucks deja la palabra. Gracias por la palabra. Quiero que me conmueven esos bloggers que tienen la palabra: vosotros. 

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