"Me gustaría mirar todo de lejos pero contigo" rezaba el haikú de Mario Benedetti. La distancia siempre presente entre nosotros, tiempo y espacio interpuestos entre tú y yo, entre ellos. Un enorme charco nos separa, sin embargo nos encontramos unidos. Tanto tiempo sin darte un abrazo y una charla frente a frente, de esas que reconfortan cuerpo y mente, pero hablo contigo como si te hubiese visto anteayer. Curioso sentir esa unión a pesar del tiempo y la distancia. Entonces llegamos a la conclusión de que la distancia y la unión no siempre la determinan tiempo y espacio. Hay algo más. Aquí y hoy, vamos a verlo todo desde la distancia.
Hay cosas que necesitan verse de lejos, cogerlas desde la distancia para poder ser analizadas. Situaciones que, a veces, no somos capaces de discernirlas y verlas con nitidez sino fuese por la distancia que ponemos entre ellas y nosotros. Y qué difícil es, en algún momento, poner distancia. Otras veces la distancia aparece por más que queramos la unión. Hay distancia que ponemos nosotros sin ser muy conscientes, nos alejamos por miedo o por abandono. Están las distancias que ponemos siendo muy conscientes pero nos vencen a nosotros mismos, hay magnetismos difíciles de separar, ni los años ni las fronteras consiguen alejar. ¿Será que hay algo más?
La palabra la propone Rose desde su blog. Seguimos esperando más palabras para que la distancia nunca llegue...