FUTURO. ¿Cuántas veces a lo largo del día llega a nosotros esta palabra desde distintas bocas, desde distintas letras? Y poco a poco adelantamos lo que todavía no ha llegado. Especulamos con las reacciones, calculamos el tiempo que tardaremos en aceptarlo, predecimos cuando llegará la primavera para quedarse. Teorizamos sobre cómo será mañana. Y todas estas acciones nos llevan a lo mismo, a lo que todavía no ha llegado. Al futuro, ese que nunca llega, porque cuando llegue ya será presente. Hoy vamos al futuro, o como decía el poeta, "te llaman porvenir, porque siempre estás por venir..."
foto we heart it
Y cuando hablamos de futuro hablamos de pronóstico y de predicción, entre ellas se entrelazan la incertidumbre y el riesgo. Y es que todo puede pasar, aunque muchas veces no lo tengamos en cuenta. Para bien o para mal, todo lo planeado puede tornarse a nuestro favor o en contra. En un sólo segundo todo dá un giro inesperado y ese futuro, que ahora es presente, nunca pensado ya es nuestro escenario llamado hoy. Siempre nos ha interesado el futuro, desde las religiones, hasta el arte o la economía se han referido en muchas ocasiones al futuro. Desde que somos humanos nos interesa el saber qué pasará, a dónde iremos, qué tiempo hará el día de la boda, aprobaré, será niño o niña, cómo seré en mi vejez... El tiempo tiene todas las respuestas. La cierta frase de "tiempo al tiempo" parece tener las respuestas, sólo nos falta una cosa: paciencia. Esa que no todos tenemos para esperar a que llegue el momento con la respuesta. Parece que deseamos prepararnos para todo, como esquivando las sorpresas ingratas. De nuevo volvemos a lo mismo... ¿qué nos deparará el futuro? Muchos no quisieran saberlo, pensando que quizás estarían condicionados por la información. Otros dicen que nada está escrito. Yo creo lo que Schopenhauer, "el destino baraja las cartas y nosotros las jugamos". Y no pretendo hablar de futurología, aunque parezca imposible no hacerlo cuando hablamos de futuro. Eso será tema para otro post, para otro día. Ahora lo único que sabemos es que el futuro es, casi siempre, una sorpresa.
Gracias a Ojizarka por su palabra... por un futuro lleno de palabras. Por un futuro lleno de bloggers que tienen su palabra. Gracias.