Con las primeras luces del día llegaba a mis manos una maravillosa carta. Una de esas cosas que hacen que el día empiece, y continúe, de una forma diferente. Y es que abrir el buzón y encontrarte algo así es exclusivo, en el mejor de los sentidos. Un sobre de papel de estraza que rebosaba ilusión...

Hace unas semanas os hablaba del proyecto 52 weeks for mail (aquí podéis ver más).Y esta es una de las piezas de todo este puzzle. El sobre de papel de estraza contenía otro sobre, con una postal hecha a mano y un bello mensaje en el interior, que se queda sólo para mi. Y unido a ese mensaje me envía un maravilloso regalo: una pequeña libreta a la que no le falta nada, el papel de regalo para las cubiertas, un lazo de raso, un corazón... Y afirma estar esperando la navidad. 
Al abrirla... un Papá Noel, un mensaje de feliz navidad, y un hueco para todos esos tickets de regalos que se aproximan, ¿o terminaré llenándolo de recortes que me voy topando en prensa y revistas? De lo que estoy segura es que terminará entre sus hojas mi propio yo. Todo ello salpicado entre un montón de pequeños corazones que brillaban tanto como mis pupilas. Con lo que a mi me encanta todo el material de papelería y, con todo lo que conlleva esta libreta en la que ha dejado su tiempo, sus ganas, su esencia, su creatividad... sólo hay una palabra: exquisito.

Y proclaman los cuños: hecho a mano desde el corazón. No podía ser de otra forma. Se palpa la ternura desde que he abierto el sobre. Algo así sólo puede estar hecho desde el corazón. En estos tiempos en los que todo tiene un precio, de repente, alguien totalmente desconocido te sorprende haciéndote llegar una carta con la que logra conmoverte, a la que no podría ponerle precio. Y mientras miro, acaricio, observo, leo, e incluso huelo todo esto, pienso en la frase que canta el anuncio de televisión: El ser humano es extraordinario. Esto más que un obsequio ha sido un halago. Pero qué precioso, por favor!!
"En el arte como en el amor la ternura es lo que da la fuerza." Oscar Wilde Y proclaman los cuños: hecho a mano desde el corazón. No podía ser de otra forma. Se palpa la ternura desde que he abierto el sobre. Algo así sólo puede estar hecho desde el corazón. En estos tiempos en los que todo tiene un precio, de repente, alguien totalmente desconocido te sorprende haciéndote llegar una carta con la que logra conmoverte, a la que no podría ponerle precio. Y mientras miro, acaricio, observo, leo, e incluso huelo todo esto, pienso en la frase que canta el anuncio de televisión: El ser humano es extraordinario. Esto más que un obsequio ha sido un halago. Pero qué precioso, por favor!!