Hoy el post tiene muuuuuuchas imágenes de una de esas ciudades de las que nunca me cansaré: AMSTERDAM. Un vuelo recién llegado deja en este post un trocito de Holanda. Estaba pensando en volver y aún no había aterrizado, quizás no hizo falta aterrizar para sentir las ganas de volver. La estaba echando de menos antes de decirle adiós... Por eso, tiene que haber Amsterdam de nuevo.
Cae la noche en Amsterdam... Esta ciudad es parte de este blog, parte de Estrógena. Cada Junio, coincidiendo con el ecuador del año que todos compartimos y con el inicio del mío propio, llega el momento de un viaje... Un autoregalo. Los últimos años ha sido Amsterdam. Se está convirtiendo en costumbre. No perdamos las buenas costumbres...
Cada casa es diferente. Cada ventana es distinta. Y cómo podéis ver la creatividad no tiene límites... Una ventana llena de bodas. La ventana del compromiso.
Desde un café en la plaza Spui... lento y delicado pasa el tiempo por este trocito del mundo. No es una buena foto pero me trasmite justo lo que vivía allí en aquel momento. Paz.
Desde un café en la plaza Spui... lento y delicado pasa el tiempo por este trocito del mundo. No es una buena foto pero me trasmite justo lo que vivía allí en aquel momento. Paz.
85 metros sobre Amsterdam, esta torre de la iglesia protestante podría contarnos los últimos 390 años de la historia de esta ciudad.
Por Holanda adelante... me encuentro con estas casitas. Imposible no mirarlas. Imposible no desear quedarse allí.
Estas casas me pararon mientras estaba volviendo a casa tras visitar el bar amigo... viva el cheesecake de Small World!! ;)
Una selva urbana en la puerta de casa, en una calle poco transitada, sabiendo que en la calle paralela te espera un canal que cruzarás en bici día a día... yo quiero algo así ;)Por Holanda adelante... me encuentro con estas casitas. Imposible no mirarlas. Imposible no desear quedarse allí.
Estas casas me pararon mientras estaba volviendo a casa tras visitar el bar amigo... viva el cheesecake de Small World!! ;)
La plaza Dam sin ese bullicio que sólo las multitudes consiguen crear y sin sus espectáculos callejeros... no sería la Plaza Dam.
Esto no es un adiós. Nunca habrá un adiós de este lugar. Es uno de esos sitios a los que hay que ir, al menos, una vez al año. Dá igual lo que busque, siempre hay algo interesante que puede ofrecer esta ciudad. A pesar de que hay lugares que siempre repito, cada vez que vuelvo descubro nuevos rincones que me traigo en la memoria para ser guardados. Vuelvo y vuelvo, pero siempre me vengo con ganas de volver. Para regenerarte y respirar, para perderte y encontrarte mejor todavía antes de volver. Siempre me quedará Amsterdam.
Esto no es un adiós. Nunca habrá un adiós de este lugar. Es uno de esos sitios a los que hay que ir, al menos, una vez al año. Dá igual lo que busque, siempre hay algo interesante que puede ofrecer esta ciudad. A pesar de que hay lugares que siempre repito, cada vez que vuelvo descubro nuevos rincones que me traigo en la memoria para ser guardados. Vuelvo y vuelvo, pero siempre me vengo con ganas de volver. Para regenerarte y respirar, para perderte y encontrarte mejor todavía antes de volver. Siempre me quedará Amsterdam.