Idealizamos los sueños y propósitos, todo aquello pasado y aquello que está por llegar. Imaginamos cómo será cuando suceda ese momento que nos espera, cómo nos sentiríamos si supiésemos tal cosa o cómo reaccionaríamos en una situación determinada. Sin embargo, cuando sucede y se vuelve realidad, siempre resulta diferente. El pasado está lleno de imaginación, embellecemos los momentos que se fueron, muchas veces sin ser conscientes.En el futuro figuramos lo que viene a veces con fantasía, otras suponiendo, basándonos en la experiencia, otras dejándonos llevar por el presentimiento. Sea de la forma que sea, nunca sucede como fue imaginado y, la realidad, para bien o para mal, siempre termina poniendo a la imaginación en su lugar, en nuestra mente. Voy a imaginar que este ordenador funciona perfectamente y que no tardo tanto en hacer un post. Voy a imaginar que mañana va a hacer sol, que la playa me espera en mi día libre, como colofón a esta semana de relax. Voy a imaginar para no pensar lo enfermo que está el mundo. Voy a imaginar que hay alguien ahí detrás que está leyendo esto y decide dejarse caer en el sofá y jugar a imaginar...
Gracias a Sister Style por la palabra... imagino que llegan muuuuuuuuchas palabras para que este sofá no se quede callado, sin bloggers y sin palabras.