Hace tiempo que tenía pensado un post sobre nombres y, de un tiempo a esta parte los embarazos se suceden a mi alrededor. Todos a la búsqueda del nombre. El más bonito, el que no tenga diminutivo, el que contenga parte de la historia, el más extraño. Desde pequeña, y durante muchos años, no me gustaba mi nombre pero supongo que poco a poco hemos sabido llegar a un punto equidistante en el que amoldarnos uno al otro. Sin embargo, ahora, viéndolo desde la distancia creo que si tuviese que buscar un nombre para alguien, y si este no fuese el mío, quizás sería una de las opciones a valorar, por todo lo que entraña, por cómo suena... Yo me llamo así por mi bisabuela. ¿Y tú, por qué? Desde siempre es algo que llama mi atención: esa palabra siempre unida a nosotros. El nombre, fondo y forma. Lo que nos valdrá para designar a ese pequeño bebé que se volverá viejo. Lo que nos distinguirá para siempre. Un nombre es sonido, algunos los rechazamos sólo por cómo suenan, que si muy fuerte, muy seco, muy brusco... Pero el nombre también es significado, y no me refiero sólo a lo que significa en si mismo, sino también a lo que significa para nosotros. Los recuerdos que a los que unimos ciertos nombres. El nombre produce sensaciones. Sin entrar ya en los diminutivos, motes y demás. Una vez puesto, tarea compleja escaparte. Anita, Maite, Susi, Pedrito. Tuti. Cumplen cuarenta años y siguen llamándoles así. Algunos escapan.
Ella decía: "Será niña, así que pensamos en Mercedes, o Pilar, aunque suena algo mayor... A mi marido le gusta Mar, pero a mi es que Mar no me acaba de convencer. Pilar, quizás Pilar pero suena a mayor..." Se encontró con su miedo de vuelta, contestando por otra boca: "Bien! Entonces Pilar. Es que va a ser mayor". La llegada del hijo puede enfocarse desde tantos puntos, puede entrañar tantas cosas, tantos deseos escondidos de los que no siempre se es consciente. La mamá con su deseo. Con su temor : que el hijo crezca, romper el vínculo.
¿Un nombre femenino? ¿Un nombre masculino?¿Pesa tanto el nombre?