Una de las piezas que canalizó la intensidad de este Marzo que se ha ido. Cosas como esta pesan en la balanza de que ha merecido la pena. Gracias ;)
Marzo ha muerto. Alguien me decía que parece que nunca 31 días han dado para tanto. Sí, lo cierto es que ha sido muy INTENSO. Es la palabra para definirlo. Marzo ha traído un adiós inesperado, un no que era sí que terminó en un sí que era no. Ha traído llamadas, conversaciones prolongadas, encuentros y reencuentros, algunos esperados y otros más allá de lo impensable. Marzo ha provocado confesiones inauditas mías y de ellos. Marzo ha planteado encrucijadas, intrigas y viajes; el cumpleaños feliz de la ternura se entremezcló con recuerdos algo nostálgicos de otro Marzo.Ha sorprendido con una oportunidad para irme que cuando tomaba forma se tropezó con otra para quedarme, vueltas y más vueltas en una noria que parecía no parar nunca. Marzo observaba lágrimas que recorrían mejillas unidas con recuerdos e interrogantes, hasta haberlo sacado todo de dentro. Para continuar el camino y abrirse a la felicidad uno debe vaciarse primero. Y ha dejado un rosa "feliz", el instituto Pantone le bautizó como Madreselva y el pasado año lo consideraron color del año.Es cautivante, estimula la adrenalina y,ha llegado para alejar la tristeza.Lo ha conseguido, y no sólo en mi.
Marzo me ha traído repostería, cigarrillos, incomunicación literal durante unos días, los primeros días de sol y playa, y nuevas músicas. Y ahí estaban los mejores esperando, haciéndome sentir sus eternos mimos que se volvían firmes pilares. Marzo todavía tenía guardada una sorpresa más, que llegaría temprano, porque algunas sorpresas el sol madruga para recibirlas. Hoy uno de Abril, coincidiendo en domingo ha sido como un cierre a toda esa intensidad. Necesidad de reiniciarme. Hay días en los que no sucede nada transcendental pero es maravilloso, la paz fluye alrededor. Y sin saber porqué uno se va a dormir con la sensación de que ha sido un día maravilloso y extraño.Extrañamente maravilloso.
