Enlazamos una ciclogénesis con otra, ahora las llaman así, antes era simplemente temporal. El invierno está siendo frío, húmedo, ventoso y oscuro; y se está haciendo largo y denso. Parece no tener fin. Hay momentos en los que se me olvida que caminamos hacia primavera, y que pronto los días se estirarán y estará todo en flor. Cuesta verlo desde esta perspectiva en la que ahora estamos. Es una metáfora de nuestra propia vida, a veces la situación es tan apremiante que se nos olvida que el sórdido presente que vivimos pasará. Y que todo, absolutamente todo, termina. Incluso lo más feo. Por difícil que resulte es necesario salir del plano y vislumbrar la realidad desde otra cara; porque existe, tan sólo hay que descubrirla. Guarecerse del huracán y hacer del hogar nuestro refugio; manta, sofá, un libro, música de fondo, una infusión. Como reza mi taza: "hogar, dulce hogar".
En un descanso de viento y lluvia, nos encontramos que es Febrero, que son las siete y todavía hay luz, y eso se vuelve así como un soplo de aire fresco tras tanta oscuridad. Las señales pueden ser sutiles pero letales a la vez, tan sólo hay que desear leer entre líneas. Caminamos hacia primavera. Uno siente eso no en plena euforia, sino cuando le invade poco a poco la calma; cuando sin saber porqué sabe que es el camino correcto, que todo puede salir bien. Y paseando descubro que las flores han brotado. Señal inequívoca, vamos por buen camino. Hacia primavera.
¿Cómo está siendo vuestro invierno?¿Vuestro mejor plan esos días?¿Caminas también hacia primavera?
