Stop es un momento dedicado a nosotros mismos disfrutando únicamente de lo que sucede aquí y ahora. Es una infusión en el prólogo del sueño. Es un libro que no puedes dejar de leer mientras te duermes con las gafas puestas. Es una comida con la familia mientras los observas y piensas que no podían haber sido de otra forma. Es un tiempo haciendo dá igual el qué con los que amas. Es sentarme aquí entre vosotros y dejarnos acunar por las palabras. Stop es planear una aventura con alguien tan loco como tú. Con la maleta ya preparada me voy buscando mi stop, a disfrutar de unos días de merecida desconexión, sin más. A la vuelta estaremos ya adentrados en Abril y entonces veremos qué sucede, pero mientras vamos a mecernos en nuestro stop particular. Porque el tiempo es nuestro.
3 de abril de 2012
Los bloggers tienen la palabra: STOP
Stop es un momento dedicado a nosotros mismos disfrutando únicamente de lo que sucede aquí y ahora. Es una infusión en el prólogo del sueño. Es un libro que no puedes dejar de leer mientras te duermes con las gafas puestas. Es una comida con la familia mientras los observas y piensas que no podían haber sido de otra forma. Es un tiempo haciendo dá igual el qué con los que amas. Es sentarme aquí entre vosotros y dejarnos acunar por las palabras. Stop es planear una aventura con alguien tan loco como tú. Con la maleta ya preparada me voy buscando mi stop, a disfrutar de unos días de merecida desconexión, sin más. A la vuelta estaremos ya adentrados en Abril y entonces veremos qué sucede, pero mientras vamos a mecernos en nuestro stop particular. Porque el tiempo es nuestro.
18 de mayo de 2011
Los bloggers tienen la palabra: TRANQUILIDAD
Necesidad de quietud interior tras el mes de la explosión primaveral. Buuuuuuum!! una vez que estalla sólo queda reconstruír lo posible, derribar los restos del siniestro y, comenzar de nuevo con toda la calma posible. La calma siempre es una buena promesa. Izar las velas de nuevo con una atmósfera sin viento. La tranquilidad depende de cada uno, quizás por eso me ha costado tanto elegir una imagen. Importante la unión con el exterior, éste juega un gran papel a la hora de infundirnos ese estado de sosiego. Preparamos un rincón de calma, con música que infunda relajación, olor a lavanda y comenzamos ejercicios de yoga, mientras llega la frutración por no haber conseguido esa deseada tranquilidad.En pleno Manhattan envueltos en alcantarillas que echan humo, coches desenfrenados, luces chirriantes y, personas que corren aunque muchos no sepan a donde se dirigen, podemos encontrar nuestro momento de tranquilidad, y es que a veces sólo es cuestión de saber encontrarla. Pastillas que nos llevan a falsa tranquilidad, colchones anatómicos que prometen sueños de paz, almohadas que iradian energía positiva, sofás con masaje incluído. Todo para buscar la tranquilidad deseada que se escapa cada vez más. Luego está la voz de mamá, esas pestañas rizas que sólo yo veo de cerca, una tarde tirada en una hamaca que ha hecho hueco en su agenda conmigo y el sol. Está la música, esa que hago mía y utilizo en una u otra dirección, los martes en este sofá, psicoanálisis entre ella y la ventana, los paseos en bici, algunos relatos que no deseamos que tengan fin cuando no hemos llegado ni a la mitad. El deber hecho. Llegar y que la casa nos reciba acicalada con su mejor traje. Un jardín de Amsterdam me espera para dejar que su tranquilidad rebose en mi, pronto, pronto. Al final, la tranquilidad la podemos encontrar en cualquier lugar, con o sin ayuda, pero siempre comienza dentro de esta cabecita.

