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14 de febrero de 2013

¿Vamos a los ´60?

Tengo el Corazon Contento by Marisol on Grooveshark
¿Vuelven los ´60? No sé si justo esa década, el caso es que creo que vamos hacia atrás, ¿o no? En plena revolución tecnológica, con abuelos con móvil y niños con whatsapp; cuando parece que el mundo va más deprisa que nunca, de repente, compruebo que mi país y la sociedad en la que vivo caminan hacia atrás. Siento pena e impotencia. Los momentos en los que nos apagan un poco el optimismo y, la tristeza de ver cómo el esfuerzo de padres y abuelos parece evaporarse. Y en pleno carnaval hemos vuelto a los ´60. Ya de volver a ellos, volvamos también con esos manteles horteras, con gafas enormes, con esos recogidos que hoy se ponen las modernas. Volvamos con los azulejos floridos, los pantalones de campana, los estampados característicos, los sofás de skay, el tocadiscos, el teléfono de baquelita con su sonido particular... Con todo eso que hoy llaman vintage, y que hasta hace unos años era lo demodé. El humano y la necesidad de etiquetar. Vuelven los ´60 pero sabiendo todo lo que no sabían en los ´60; es decir,¿eso se llama volver mejorados?
De verdad que este país me da asco. Pero me encanta la tortilla, y esas playas del norte con olas azules que parecen quebrar los acantilados. Me encanta la luz del sur a todas horas; el pan tumaca y perderme en esa llanura que es Castilla. Las vacas que pastan por prados verdes, el marisco de mi tierra y las naranjas de los inviernos valencianos. Las calles de Malasaña, Triana, y el barrio gótico. Compostela piedra a piedra. Me gusta el castellano, y mi gallego musical con algunas de sus palabras imposibles de traducir. Me quedo con Cervantes, con Miguel Hernández, con Lorca y toda su simbología. Adoro a unos cuantos a los que yo llamo "mis burbujas", que son españoles y viven aquí. Y así mil cosas más. Entonces, podría decir que lo que me gusta aplasta totalmente a eso y a esos que no me gustan. Y es que a veces confundimos la parte por el todo, lo que vemos con lo que sentimos. Lo que creemos ver con lo que nos quieren hacer ver. Es por eso que quiero que os pongáis unas enormes gafas para no perder detalle de todo lo que aquí sucede; porque el dicho: "España es de los españoles" parece que no está del todo claro. Pero sobretodo quiero que no dejéis de tener el corazón contento, como dice la canción. En los ´60 no dejaron de tenerlo, y fue así como  construyeron su historia; fue así cómo vieron que las dictaduras también mueren, que la libertades existen, aunque se las estén volviendo a arrebatar. Porque nada puede crearse con un corazón triste.
La estética retro nos invade, retrocedemos a los ´60, pero por favor, no os olvidéis de poner el corazón en modo "contento". Trae hasta el sofá algún estereotipo de los ´60. Y como siempre... vuestros comentarios :)

27 de septiembre de 2009

Cárceles caseras

Hace días un documental sobre cárceles y me dejó pensando sola en el sofá. Eran cárceles en EEUU, en ellas había una celda prototípica que se suponía igual a todas las demás, con los enseres que reciben los presos al llegar, pero los reos aseguran no haber visto la mayoría de esas cosas durante su estancia allí. Qué sensación tan horrorosa perder la libertad, perder esos momentos en el hogar, ver a los que quieres cuando lo deseas... Pero por ello es un castigo, no?? No me refiero a una de esas cárceles donde los presos sólo se muestran molestos los primeros días. Me refiero a una cárcel como la del documental, un lugar gris, frío, hormigonado, con el eco en los pasillos lleno de ese silencio en el que ya no caben más suspiros. Con gritos de locura, de la locura que se gesta entre rejas pensando y pensando minuto tras minuto cómo poder cambiarlo todo. Y si la culpa te agarra de la mano el castigo es merecido pero, ¿¿¿y qué sucede cuando eres inocente???no dejaba de pensar en todos aquellos que permanecen allí sin haber hecho nada...La sensación de angustia y frustración tiene que ser agónica.
Luego hay otras cárceles, las cárceles que se visten de casitas de cuento de hadas. Las cárceles de colores, que no tienen rejas de hierro, ni hormigón, pero tienen igual que las otras los suspiros envueltos en silencio recorriendo los pasillos. Esas donde algunos saben y otros sospechan lo que allí se vive. Esas que no quisiera pisar jamás. Esas donde alguna noche antes de dormir piensas que lo mejor es despertar antes que el sol y escaparse con lo puesto. Esas donde se comparte celda con enemigo y vigilante. Esas donde se entra sin que ningún juez dicte sentencia. Esas cárceles caseras son las primeras que hay que ventilar de libertad.

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