Aquí hay una maleta de cartón llena de lugares que quiero visitar. Un regalo del amigo invisible, en este caso amiga y muy visible. Os hablaba de todo ello aquí pero no me adentraba en esta maleta y en su contenido. Han pasado más de dos años y está repleta de recortes de lugares. Mis ansias de conocer venían conmigo y fueron alimentadas por los más cercanos. Con el tiempo entendí porqué me gustaba tanto la bola del mundo y esos mapas mundi. Aquellos enormes y pesados atlas en donde elegir los destinos a descubrir. O jugar durante la espera en el aeropuerto a mirar las pantallas de información de vuelos y elegir cuál escogeríamos si no fuésemos a dónde vamos, con el deseo escondido de cuál será el próximo rumbo. "¿A dónde irías? Yo a..." Iría al fin de mundo, siempre contigo.

Luego llegaron más libros, más revistas, y más recortes. Algunos de mi cosecha y otros regalos que sabían de mis pasatiempos. Tenía pendiente desde hace meses traer hasta aquí alguno de esos libros. Ocupan tal y como los veis un rincón de mi casa, quise acercarlos tal cual están en el día a día. Uno de ellos, el de color rosa, es de la editorial Taschen (me encanta) enterito sobre Nueva York. Hoteles, restaurantes y tiendas que no debes perderte. Creo que ya he contado casi todo sobre esa ciudad que me atrapó para siempre, y a la que siempre volveré. Pero de Nueva York nunca está todo dicho, así que yo te llevaría a algún sitio que no aparece en este libro pero prometo que no te defraudaría nada de nada, ¿vienes? El viaje tiene un poder de la cura, libera, salva, encuentra. El viaje es perderse para encontrarse, y a veces hay que extraviarse para hallarse. Y es que casi todos los males se curan viajando.

El otro es de la editorial Loney Planet y lleva por título "Ciudades del Mundo. Un viaje por las mejores ciudades", es cuanto menos sugerente como para abrirlo y perderse entre sus páginas, porque la ilusión no nos la quita nadie. Presenta doscientas diez ciudades para descubrir, para empezar no está mal. Lo hace de forma fresca, con ilustraciones en color y tras un breve apunte habla de lo mejor y lo peor; de lo importado y lo exportado; de la gente y los protagonistas; se detiene con verbos como ver, comer, beber, hacer, mirar, comprar y dormir; y por supuesto, apunta lo imprescindible y destacado de cada ciudad. Comienza con un mapa mundi para adentrarnos en este paradójico mundo que se nos vuelve enorme en ocasiones y tan pequeñito en otras.

Hay agunos a los lugares a los que siempre volveré y otros a los que tendré que ir sí o sí. Londres, Amsterdam, Nueva York, Buenos Aires, Tokio, Bali, Sudáfrica... Lo importante en el viaje no sólo es el lugar sino la compañía, y la compañía puede ser también uno mismo. Yo tengo mi lista hecha, dime tú...
¿A dónde nos vamos?