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11 de junio de 2014

Los referentes en nosotros

Brown Eyed Girl by Van Morrison - on Grooveshark
Últimamente me llegan noticias de nuevas vidas que están en
camino. Mientras, otras ya adultas tomarán un nuevo rumbo. Supongo que el descubrir que uno se convertirá en padre o madre en cuestión de meses es una de las noticias más impactantes a lo largo de la vida. Ceder el papel protagonista a ese que viene en camino. Las prioridades cambiarán, los tiempos cambiarán, los deseos cambiarán. La vida muta, o quizás se multiplica. Según se mire. Parece que la vida se vuelve aquel poema de Cernuda en el que decía: "Te quiero... te lo he dicho con el viento... te lo he dicho con las nubes... Pero así no me basta. Más allá de la vida, quiero decírtelo con la muerte". Por un hijo uno vive, muere, revive y si es necesario vuelve a morir. Esa es la enseñanza que me han dejado las grandes madres que he conocido, comenzando por la mía. 
Me he quedado pensando en la maternidad, en los hijos, en mi madre, en mi propia biografía colocada pieza a pieza. Y en el papel de los referentes. Desde nuestras primeras etapas la imitación se vuelve nuestra aliada. Para aprender, para mejorar, para pertenecer. Pienso en una de mis referentes, sin duda la más importante a lo largo de todas las etapas. Siempre he creído que yo no sería como soy de no haberla conocido. Yo quería un parche en el ojo y, tener gafas de pasta como ella. Las primeras palabras en italiano no las aprendí estudiando en Venecia, sino con ella. Yo quería tener esa disfonía que hacía que de forma intermitente tuviese la voz tomada. No avistaba nada horrendo en la dermatitis si ella la tenía. Y ahí me enamoré de Springsteen, bailé Dirty Dancing en el salón y comencé a leer Cosmopolitan con ocho años. Asistí a todas aquellas clases de repostería en las tardes de sábado, en la misma mesa que luego escribía las cartas para aquellos amigos por carta (lo que ahora sería muy vintage, eso que yo nací a mitad de los ´80). Luego tocaba ir al cuarto en el que sacar todos los modelos del baúl de la Piquer, hacíamos lo que más tarde se llamó "customizar" y prueba tras prueba frente al espejo. Salir al balcón y cantárle a la vecina. Quién esté leyendo esto pensará que se nos iba la cabeza por completo. Quizás un poco sí. Tocaba, como decía mi abuelo, "hacer cine". Y es que nuestra realidad era un poco peliculera. Ella me explicó lo que significaba au-pair y entonces comencé a contar los años que me quedaban para cumplir dieciocho y poder llevarlo a cabo. Idiomas, viaje, niños, aprender. Aquello se tornaba mi gran deseo. Podría seguir horas y horas hablando de mi referente, pero simplemente quería aludir a cómo las personas y las experiencias junto a ellas nos moldean y nos dejan una huella imborrableYo me conformaría con ser la mitad de referente que ella lo ha sido para mi, la misma que a finales de año será mamá. Esto sí que me ha hecho ilusión de la buena buenísima, porque cuando no me lo esperaba para nada, ese sorpresón inmenso que me deja saltando por la casa mientras doy vueltas sobre mi misma. Así que tomo el relevo, no sé si estaré preparada para ser referente de nadie pero ella seguro que tampoco lo pensó cuando yo llegué, y lo ha conseguido de largo simplemente siendo ella. Quizás con naturalidad, afecto, ilusión y... todo fluirá solo. Señores, el amor mueve el mundo. Y aquí tenemos un montón. Saltarín@, te estamos esperando. 

Y para ti, ¿quién era tu referente? ¿qué ha dejado en ti?Y como siempre, vuestros comentarios

21 de mayo de 2013

DIY o el "hazlo tú mismo" de toda la vida...

Ahora que está tan de moda ese DIY, ese archiconocido "hazlo tú mismo" de toda la vida. Hace décadas los sastres y modistas creaban piezas a medida, la mayoría de las mujeres manejaban aguja e hilo con bastante soltura. ¿Quién no contaba con una máquina de coser y esas cajitas de lata con hilos y demás enseres de costura? Con el tiempo, aquello pasó de moda, llegó la ropa barata y con ella la frase de "no merece la pena, entre los materiales y el tiempo invertido, te lo compras hecho". Y cierto, pero eso lleva añadido que todos vamos igual, cual uniformes. China aporta material a un precio con el que no podemos competir, pero siempre quedará la creatividad propia de cada uno, el estilo particular que vive dentro de cada persona. Totalmente único. Vuelve el momento en el que cada uno haga sus propias creaciones. Así que... piedrecita aquí, piedrecita allí y... ¡parka nueva! si es que ante la crisis, creatividad. 
¿Y dónde mejor que en una mercería de toda la vida para comprar provisiones? Esta es "Cándida", sin duda, la que más me gusta. Desde las baldosas, que son para caerse rendido, hasta el mostrador, las vitrinas o el escaparate. Tiene ese encanto que guardan las tiendas con larga vida (y que no queremos por nada del mundo que echen abajo la persiana. Está en C/San Andrés nº113, A Coruña. 
Y así creamos una nueva gargantilla, ahora que el flúor nos visita (o invade, según se mire). Y a falta de una tenemos dos: una para mi y otra para una de mis grandes burbujas. Ella guarda el tipo de encanto de esta mercería, pero en mayor cantidad, es una de esas personas que han compartido contigo su vida desde tu primer día en el mundo. Una de esas personas que escasean en este planeta, alguien empapada de buena energía. "Culpable" de miles de mis formas y fondos, de mi gusto por la moda, por los diy y por rebuscar en el baúl de la abuela; de que con ocho años leyese revistas de mujeres cosmopolitas... Uno sólo puede dejarse contagiar, y sentirse agradecido de que la casa de tus abuelos haya estado justo al lado de la suya. Si esto son casualidades, benditas casualidades :)
Por supuesto, las páginas y blog surgen por doquier mostrando nuevas creaciones. Algunas copian algo visto en pasarela, otras se lanzan a darle una vuelta a las creaciones, otras aprovechan para reciclar... y algunas unen todo eso y algo más: el estilo propio. Los restos del naufragio de una nueva pulsera para este verano. Anímense, que esto tan sólo pide creatividad y comenzar... luego, las ideas fluyen como las nubes en primavera. 

¿Algún amante de los DIY? ¿algún diy pendiente? ¿una página/blog en el que inspirarse? 
Fotos: Estrógena  

23 de julio de 2009

A miña infancia. Eu mesma. Susi

"Luuuuu!!! Acabo de ler o blog de que cousas te fan feliz e non podo deixar de decirche que a min fixome moi feliz ler algo tan bonito e entrañable!!!non puiden comentalo ali, pero para min felicidade e ler algo tan bonito escrito por unha persoa a que queres mais q a unha irma...un beso enorme, eres fantástica e a alegría para min e terte como amiga"
A verdade é que pode soar prepotente que eu mesma colgue o comentario chegado o meu mail dende unha destinataria moi especial para min: Susi. Como ela mesma dí, non puido comentalo aquí no blog, publicareino eu, xa que este comentario reúne moito: alguén moi especial para min leeme, e non só iso, tamén comenta as miñas publicacións, e os comentarios son verdadeiramente...halagadores. De esos comentarios que che farían subirte ás nubes, senon fora porque xente coma ela ensinaronme dende pequena a poñer os pes sobre a terra. Responde á pregunta que deixo no final aberto de qué cousas te fan feliz, e bueno, o de que é bonito o que acaba de ler non o teño tan claro como que me quere tanto coma a unha irmá...

A nosa historia comenza fai case un carto de século nunha pequena aldea maternal para min. Digo fai case carto de século, porque a historia de amizade comenza có meu nacimento, de feito non podería lembrar a primeira vez que vin a Susi...é de esas persoas que medras con elas. E ahí empeza a enfiarse o ovillo da amizade, mañás, tardes, noites, nadal, días de verán...anos e anos... Cando es pequeno sempre existe alguén a quen desexarías parecerte, e chega un momento que ata crees falar có seu timbre de voz. Eu desexaba ter un parche e gafas rosa. É que cando hai idolatración parece que todo queda nun segundo plano, non reparas e se é bon ou malo, e máis aínda cando tes tan só tres ou catro anos. Sen embargo teño tantos recordos da miña infancia con ela...Din que nesa época crease o máis profundo do teu ser, das tuas crenzas, personalidade, habilidades sociais, desenvolvese a linguaxe, os afectos, o carácter... Por iso se agora son así para ben e para mal habería que mirar ós meus pilares, á infancia, e ahí unha peza clave: Susi de novo. Digamos que aprendín a falar en galego. Aprendín a saborear bocadillos de touciño (pero de ese touciño que só hai nas aldeas). Aprendín a ler Cosmopolitan con sete anos e empezar a crer que os homes son simples e raros á vez, a ter conciencia da moda, a combinar cores, telas, pezas... Aprendín a escoitar música e a deixarme levar pola imaxinación e montar concursos de cantantes onde presentadora e cantante era a mesma: eu. Aprendín a apreciar a música no día a día. Bruce Sprigsteen namoroume e foi para sempre. Aprendín a chamar por teléfono para avisar que un día máis quedaba a comer...ou a cear. Aprendín nas tardes de sábado na peluquería. Aprendín de amoríos porque me falaba como se poidese chegar a comprendelo todo e, có tempo, renovarse ou morrer, así que acabas entendendoo todo. Aprendín a decorar as cartas para os seus mozos da época. Aprendín a recibir cartas no meu buzón: que alegría!! Aprendín o importante que é un pequeno detalle e, máis de alguén que te quere; e máis de alguén a quen queres; e máis cando xa non vives nesa pequena aldea maternal: canto pode facer unha mensaxe no contestador automático ó chegar da escola. Aprendín a facer sentir importantes ós que queres: cantas veces non esquecemos...e canto te das conta xa é tarde. Aprendín a xogar ó tenis. Aprendín o que era unha au-pair, e a soñar dende os oito anos que algún día viaxaría por todos esos sitios do mundo que tiña que coñecer. Aprendín a non desaproveitar oportunidades para aprender de alguén sexa o que sexa: italiano, a facer pan francés, as primeiras palabras en inglés con catro anos, a collerlle cariño á regra de tres, a customizar a roupa do baúl do cuarto cando Custo aínda non era máis que un home que vivía en Barcelona...Aprendín o gusto polas cremas, toooodo o día. Aprendín a que o sol recargate e evapora os malos fumes. Apredín que recoller as vacas no pasto se estaba ela podería ser o máis divertido. Aprendín que non creía en deus, pero que o máis importante era o respeto a tooooooooodas las crenzas, relixiosas ou non, compartidas ou non. Aprendín a contar mentiras para que me deixasen a luz encendida pola noite porque tiña medo á escuridade. Aprendín a caer dun columpio. Aprendín a que as prantas reganse cando cae o sol. Aprendín que se quero, podo. Aprendín a que a casa aínda vivindo uns pais e catro irmáns, en todo caso era "a casa de Susi", porque ó final sempre hai un importante e logo veñen todos os demais... Aprendín o cotillear, e ata a adedicarlle unha canción a Dorinda dende o balcón(jajaja...) Aprendín a xogar con bonecas de verdad e puxemoslle por nome Marta. Aprendín que unha falda vaquera pode ser máis bonita do que pensaba según quen cho diga. Aprendín que todo se aprende mellor cun sorriso.

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