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4 de mayo de 2015

Un Abril y algo más

Más de un mes que no me siento en este sofá para hablar. Un mes que se ha pasado volando, como vuela el tiempo cuando estamos en paz. Y aquí unos pedacitos de lo que ha sido... 

Este Abril ha traído un viaje a Portugal, llegando hasta Lisboa para dejarnos perder por sus calles llenas de encanto. Siempre nos lo pasamos tan bien en esta ciudad... Acogedora, decadente, llena de miradores que invitan a parar, en continua renovación sin olvidar sus orígenes. Aquí os dejo dos fotos, una de una de sus librerías más increíbles y la otra de un rincón en un café con una frase llena de verdad. Y es que en un segundo pueden pasar tantas cosas...
Abril ha traído momentos de relax, mediodías en el jardín bajo el sol. Siesta y libro. Dejándome ir con la tarde de la mano. Y limonada con hierbabuena hecha con mucho amor. Definitivamente es primavera, los días se estiran, el sol se asoma y nos guiña un ojo. 
Hubo también comidas caseras preparadas con ilusión por un foodie y una ayudante, para ser compartidas con personas bonitas. Y se prolongaban en la tarde y en la noche, con sobremesas que se alargan sin apariencias, sin máscaras; con esa buena energía que surge de forma natural cuando unos cuantos corazones están a gusto latiendo juntos. Entusiasta de momentos como estos, pero sobretodo muy fan de personas que nos hacen la vida más espléndida todavía.

En Abril hemos volado. Cuerpo y mente se ha ido elevando y nos hemos dejado llevar. Frida Khalo lo expuso muy claro: "Pies, ¿para qué os quiero si tengo alas para volar?" Podemos volar, de veras, sólo hay que dejarse llevar perdiendo la noción del tiempo y el espacio, sintiéndose liviano y teniendo como motivo único vivir con todos los sentidos ese momento; sabiendo que lo que está ocurriendo ahora mismo es algo único y de nosotros depende hacerlo propio y especial. Compartiendo un momento con alguien a quién quieres o haciendo algo con lo que verdaderamente disfrutas; cada uno de nosotros a nuestra forma, pero todos sabemos que hubo momentos en los que pudimos volar. 

Hubo celebración del día del libro, y uno de los que me he traído a casa comenzaba así. Creo firmemente en esta filosofía, en la idea de que siempre hay que arriesgar. Siempre. Creo que me arriesgo porque luego no soportaría la idea de pensar "qué hubiese pasado si...". De cualquier modo, es bueno, necesario y vital arriesgar para continuar mejorados. Cuando pasan los años uno está más arrepentido de lo que no ha hecho, de lo que no ha intentado, que de lo que ha hecho aunque no haya salido bien, aún habiendo perdido. Hay miles de motivos por los que hay que arriesgar.


Y para comenzar Mayo un concierto de Quique González en un teatro. Intimo, cercano y acogedor. Una gira en la que sale solo con sus guitarras y un piano, y sin repertorio planeado. Según va surgiendo y según el público va pidiendo, así va tocando. Todos estábamos totalmente entregados al momento. Increíble. "Tiembla, como si fuera la primera vez..." Porque a pesar de todos los conciertos vividos, verle en directo sigue siendo igual de emocionante. Muy grande!


Parte de mi Abril y un poco más se ha quedado desplegado por aquí, puedes llevarte el pedazo que más te guste. Y tus primeros días de primavera, ¿cómo han sido?

16 de febrero de 2015

Tras la tormenta...

A veces estamos tan atentos comprobando si vamos por el camino correcto, si lo estamos haciendo bien, si perdemos lo que hemos conseguido, si... Y atendiendo a todo ello se nos olvida disfrutar del viaje, incluso a veces se nos olvida si de veras estamos de camino a dónde queremos ir
Casi sin darme cuenta ha pasado un mes y medio de este 2015. Ha llegado intenso y veloz. Un poco asfixiante en algunos momentos, de los que me he evadido como buenamente pude. Me he encontrado entre la niebla espesa de Zamora un día cualquiera; he llegado a conventos convertidos en puntos de venta de multinacionales de moda. Me he montado mi oficina ambulante al borde de la galería del salón para recargarme con los rayos de sol de Enero. Horas y horas de trabajo que se volvían interminables. Y mientras, nos hemos tenido que encontrar (y soportar) a personas que nos aburrían mucho, pero mucho, mucho. Son esas cosas que nos absorben energía de forma brutal. 
 
Y para evadirme del aburrimiento y a la vez sacudirme la mezcla de apatía, agotamiento y opresión que iba acumulando, busqué luz y aire fresco hasta en lo más insignificante. Y lo hay. Os prometo que lo hay, sólo tenemos que buscarlos. Me distraje paseando por la playa en una mañana de domingo con el sol en la cara. Esa mezcla de sol y brisa marina fría en la cara es una sensación que despierta y renueva. Puse fin a la semana y al propio viernes cenando en un genial sitio con una estupenda compañía. De esas personas que traen aire y luz. Imaginé estrellas brillantes en el techo, porque nuevamente la vida nos dice que no importa si no existe algo, podemos crearlo. Si no podemos ver las estrellas, creémoslas. Me fui a soplar las velas y a cantarle cumpleaños feliz a una gran amiga que por más años que cumple la sigo percibiendo igual de joven que hace siete años atrás. Definitivamente, la edad está en el alma. Me senté en el que siento mi banco y con el mar enfrente dejé ir la vista hasta la línea del horizonte, dejándome perder en el azul del cielo y en el sol que se asomaba entre nubes blancas. Tengo gafas nuevas para comenzar a leer un nuevo libro ahora que el tiempo y yo vamos al mismo compás, y tengo el momento para poder leer con calma. Me regalaron flores, exactamente margaritas, mis preferidas. Olivia me ha echado una sonrisa, y sin ser consciente se me ha dibujado otra en mi cara. Porque a la vida hay que sonreírle y entonces, cuando menos lo esperes te devuelve la sonrisa. 
Feliz semana! Y no dejen de sonreír :)

Y a vosotros, ¿cómo os está yendo este comienzo de  2015?¿dónde encontráis vosotros aire y luz?

27 de diciembre de 2014

Mi Navidad y Olivia

De nuevo Navidad y de nuevo termina el año. Un año diferente y una Navidad con una pequeña ayudante de Papá Noel. Hubo unos años en los que la Navidad eran esas fechas que deseaba que pasasen sin darme cuenta, que volasen y desapareciesen delante de mis ojos. Recuerdos, nostalgias encontradas y pocas ganas de celebrar. Pero hubo reconciliación con la navidad, con las fiestas en pleno invierno llenas de luces y árboles con bolas de colores. Y deseé una Navidad como aquella que durase todo el año. De eso hace ya tres años. Este año está siendo inolvidable: ha llegado el regalo que pensé que ya no llegaría; pesa menos de tres kilos y medio, se llama Olivia y sonríe desde su tercer día en el mundo. Os presento a mi sobrina favorita. Hay sucesos y momentos que nada ni nadie puede llegar a empañarlos, y este es uno de ellos.  
El 28 de Abril llegó la noticia de que alguien estaba en camino, creciendo en la barriga de una de las personas a las que más quiero del mundo. Y ese mismo día recibí un regalo que según los japoneses trae suerte y en toda casa debe haber una: una tortuga. Barajando varios nombres, finalmente me decidí por Olivia. Pasaron los meses mientras una barriga crecía, mientras supimos que sería niña y mientras proponíamos nombres. Entre las varias opciones finalistas estaba Olivia, que significa "la que protege la paz", y fue el que resultó ganador. El 9 de Diciembre Olivia llegaba al mundo, y un poco antes de su nacimiento fallecía mi tortuga. La vida y sus ciclos. Olivia toma el relevo para continuar con la paz entre nosotros. Porque sin paz nada sería posible. Y mientras tanto tengo mil tareas acumuladas, estrés, agotamiento físico y mental generalizado, escasez de tiempo... Pero hay paz y entonces todo toma otro sentido. Olivia, no te agobies, nada es para tanto, te lo digo yo que en eso ya tengo experiencia. Tú sí que eres para tanto! Y la Navidad contigo mucho más. 

Y vosotros, ¿qué tal estáis pasando estas Navidades?

13 de diciembre de 2014

Santa Lucía

Hace dos meses que no paso por este sofá para hablar. La falta ha sido de tiempo y no de ganas, pero hoy he cerrado la agenda y apagado los teléfonos. Es mi momento en mi sofá para hablar. Estamos en la noche más larga del año, la noche de Santa Lucía. En una oscura y tormentosa noche de Diciembre en la que caminamos hacia la luz. Porque aunque sea inapreciable, a partir de mañana los días empezarán a estirarse más y más. Mientras tanto, el sofá con la manta y las velas encendidas. Huele a Navidad. Y yo ya he tenido mi regalo de santo de forma anticipada: ha nacido al final de este martes día nueve, casi a medianoche. Es pequeña y con mofletes redonditos. Todavía se hace increíble saber que está aquí. Ha sido emoción total y de la buena buenísima. Me he quedado sin palabras, con emociones que zarandean y me dejan contenta y sin saber qué decir. Le debo un post. Y muchos momentos de felicidad. 


Disfruten de la noche más larga de este 2014... Como si no hubiese mañana :)

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