Estoy de vuelta en este sofá. Y con muchas cosas que contar, tantas que no caben en un sólo post. Lo peor es que parece que no caben ni siquiera dentro de mi. Una semana en la que ya no cabe más, ¿por dónde empiezo? Comenzaré por un encuentro codo a codo con cristales de por medio. Para mí ha sido impactante, y ahora pasado el suceso que contaré puedo hablar aquí sabiendo que uno de esos personajes ya no visita este sofá.
Es la historia donde dos que circulan en un coche. Ella estalla, para y sale corriendo enfadada. Él sale corriendo en dirección contraria y se esconde. No pero sí. Sí pero no. Stop. Supongo que sucedía en un momento en el que se les habían agotado las reservas a ambos, el caso es que así sucede pero el cartel no se colgó. Se apagó la tele y nos quedamos sin ver ese emblemático "The End". Y ahora preguntaréis, ¿cómo terminaba la historia? porque no puede ser que haya terminado así. Cuando alguien dice no, se supone que es no, ¿o acaso puede ser sí, quizás, por supuesto...?Cuando alguien dice sí es sí, ¿seguro? ¿Y qué ocurre cuando alguien no habla? ¿otorga o rechaza? pasan los días y uno intenta cerrar aquello, como una autodefensa. Como aceptando el consejo del entierro y el olvido. Uno se siente perdido y acepta consejos varios, cuando el mejor consejo es escucharte, tan sólo escucharte a ti. ¿Quién puede sugerirle a alguien el olvido? El olvido nunca conlleva algo bueno, al final el pasado vuelve en lo reprimido. Se repite. Olvidar por olvidar sólo lleva a reprimirse, porque me temo que no es tan fácil olvidar sólo aquello que deseamos. Por ello,
el pasado tan sólo es importante cuando no podemos olvidarlo. Obvio que esta historia no termina así, con la tele apagada y sin cartel. Tras un tiempo de reflexión yo también pensé que terminaría así, que nunca más volverían a verse. Pero sería demasiado fácil un final así, no? La vida nunca pone finales así de este tipo, le gusta dar vueltas y jugar un poco más. Pasados meses por medio sin comunicación y sin verse, algo hace que ella tenga ahora que pasar por delante de su puerta todos los días. De nuevo, se encontrarán en un vehículo. Pero esta vez, cada uno en uno diferente.
Sentada en el lado derecho me dejo llevar mirando a la nada, del lado izquierdo se incorpora un coche en nuestro mismo camino. Él conduciendo su coche. No quiero ver, quizás con el miedo a un gesto feo por su parte. A mi lado izquierdo, una
"angelita" de ojitos que chispean buena energía. Lo señala, no lo conoce. Me mira, mira hacia su coche intentando verle y se ríe diciendo:
"Esto es la vida misma. La vida termina haciendo que te encuentres con aquello que dejaste abierto una y otra vez hasta que lo cierres para bien o para mal. Así es.". Y yo me quedo absorta pensando, totalmente absorta. Veo que adelanta la cola de coches y siento alivio de alguna forma. Pienso en que si esto pasase hace meses me hubiese bajado corriendo, y ahora me río pensando en mi impaciencia. Continuamos el camino y ella se ríe y habla. Mi mente no es capaz de descifrar todo lo que me dice.
Doble fila. Semáforo rojo. Nos detenemos. Miro al lado derecho y estás ahí. Nos hemos quedado codo a codo. Pienso en aquella vez que nos separaban miles de kilómetros y lo cerca que estábamos. Y sin embargo,
en ese mismo instante tan sólo nos distanciaban los centímetros entre el cristal de mi lado y el cristal de la ventanilla de tu coche y, qué lejos estábamos. Qué subjetivas las distancias. Si no hubiese cristales casi podría haber tocado tu cabeza. Han pasado meses desde la última vez que te ví, cerca de este mismo lugar. Miro a la derecha. Te veo. Miras a la izquierda. No logro reaccionar más que para una débil sonrisa. Mi mente se ha paralizado. Tú ni sonrisa, ni saludo. Te quedas impasible. Y miras hacia delante. Yo también vuelvo de nuevo la mirada hacia delante. ¿Sabrás quién soy? ¿Tú eres quién yo creo que eres, verdad? Sí, eres tú. (No entiendo nada) Semáforo verde. Arrancamos ambos. Líneas paralelas. Luego, tú a la derecha y nosotras todo recto. Líneas paralelas... que se bifurcan. Quién sabe si volverán a cruzarse.
Y sí, la historia es real. Podría daros fecha, hora y lugar, pero entonces podríais encontrarnos cualquier día en un semáforo... Y entonces yo me pregunto, ¿qué haríais? (me acaba de surgir la pregunta según escribía, así que lo dejo aquí)
Ahora, vuestros comentarios a toda esta historia... (y a lo que deseéis)