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18 de noviembre de 2012

Te volví a soñar... y la llamé

Just So by Agnes Obel on Grooveshark
Miércoles 14 de Noviembre, mientras España se paralizaba en una huelga general yo mantenía una de las conversaciones más tristes de toda mi vida. Al terminar, me quedé más paralizada que el país por completo, congelada y viendo sin ver nada. Una noche de Octubre soñé con ese arquitecto de lados incorrectos del que os hablo a veces; sí, te soñé en un hospital, dormido y lleno de cables, quizás sabiendo que estás allí. No volviste a mis sueños. Sin embargo, la madrugada del miércoles te volví a soñar. Paseábamos por la calle, nos deteníamos en paso de cebra, y de repente, estaba ella a nuestro lado. Os mirábais, os sonreíais pero no os acercábais; no hubo ni una palabra. Nosotros continuábamos paseando y yo te decía: "No le has hablado, ¿por qué?"; y tú me respondías: "Porque no puedo, no puedo hablar. Yo quería hablar con ella, pero no podía". El inconsciente salió a relucir, quizás sabiendo todo lo que sé y sabiendo todo lo que ella ni sospechaba. Así que me desperté entre ese sueño pesadilla y, pensé que era el día para hacer lo que llevo sopesando cientos de veces desde hace unas semanas. Y te volví a soñar... y la llamé. 
Era el día para descolgar el teléfono y dejar que sonase hasta que ella contestase. Lo hice. Le conté esta realidad que abruma y deshace. Rompí la que podríamos llamar nuestra promesa y sentí como, a la vez, ella se partía en mil pedazos escuchando todo aquello. Escuchaba incrédula, temerosa y, entre lágrimas dijo algunas frases de esas que no dan opción a añadir más. Unas en concreto consiguieron estremecerme como nunca antes. Y me sentí de todo menos desleal. Confirmé que ella sí tenía que saber lo que está ocurriendo, por lo importantes que habéis sido el uno para el otro. Poder decidir si quiere (o puede) despedirse de alguna forma, ahora que todavía hay tiempo. Pero parece que quiénes se aman de veras nunca consiguen despedirse, y lo que deseé más que nunca es que volvieses; que tuvieseis tiempo suficiente para contaros todo esto que ahora sé yo, y que deberíais saber vosotros dos. Encerrar el orgullo y el miedo en un cajón y declararos todos los sueños pendientes. Entonces soñé  despierta, e imaginé como uno cuando quiere creer que la suerte, en algún momento, también tiene que cambiar. 
Un trocito de mi captado por ese arquitecto de lados incorrectos, una de sus últimas fotos. Por ahora.
La conversación me agitó, retorció mis adentros. Una sensación de vacío. Me sentí marchita. Si ya la situación me parecía injusta, me causaba rabia, impotencia y una tremenda tristeza; ahora me da más todavía, tanto amor en juego y, ¿esto va a terminarse así y ahora?¿Uno debe creer los pronósticos de esos que supuestamente saben de lo que hablan, o pensar que aún puede haber un reencuentro? Sólo sé que me he guardado en la cartera tu última mirada, en la que me dijiste justo antes de embarcar: "Espérame, nos espera Buenos Aires", y sólo por esa mirada me aferro a la última opción. 

26 de agosto de 2012

(DES)EOS. AMOR

Algo Me Aleja De Ti by Quique González on Grooveshark Las canciones, para que tengan sentido completo, tienen que estar asociadas a algo que sólo  nosotros sabemos. Al parecer, esta tiene ese significado completo para ella, la que camina por algunas líneas de este post. Así que para ella, y para vosotros. 

Y los conserjes de noche by Quique González on Grooveshark
 Yo, que tengo debilidad por Quique González, elegiría otra para este post, una de esas que tiene ese significado completo para mi. A esta le tengo un cariño especial. 

Este sofá se ha tomado vacaciones por su cuenta, eso y que me duele la cabeza y los pensamientos tropiezan unos con otros. Días sin sofá. Mientras, el sol se esconde, Agosto camina al final; el otro día, al anochecer, tuve la extraña sensación de que estaba en medio de Septiembre, con lo mucho que siempre me ha repugnado Septiembre (ay, noooo... qué apatía da todo esto). Estamos bajo una luna creciente, perfecta para deseos. En realidad, siempre es un buen momento para desear, y es que necesitamos desear, o más que desear, creer. Creer en el destino, en la suerte, en un dios, o en una estrella. Y siempre, siempre, siempre en uno mismo. Es complicadísimo levantarse sin que el día tenga un sentido. 


siempre asocio pedir deseos con soplar, la culpa la tiene él. Sí, sigo soplando como cuando era (más) pequeña ;) 

Y hablando de deseos comencé a darle forma a este post. Ayer, rodeada de algunas de mis burbujas pedíamos deseos, y no sé porqué éstos estaban un poco nostálgicos, bueno, sí lo sé pero entonces el post se haría bastante largo. Sólo diré un palabra: AMOR. O mejor dicho, (des)amor, ¿acaso hay una forma más potente de amor que el desamor? Propongo fiesta de singles, o que directamente venga una persona concreta para cada uno, que no me cabe duda alguna de que serían capaces de sacudirles la nostalgia. Y tras esto, se plantean la siguiente cuestión: si una parte y la otra lo desean, ¿por qué esperar? ¿por qué esperamos unos y otros si sabemos perfectamente lo que queremos que suceda? Y la respuesta sólo contenía una palabra: miedo. Tenemos miedo porque desconocemos el deseo del otro, y miedo a que su deseo no sea el mismo que el nuestro. Mientras, el tiempo sucede, cada uno en su lugar, y en sus cabezas la misma pregunta: "¿cuándo?". Y yo pienso que nos repartimos la culpa con el señor miedo, él por existir y nosotros por no matarlo. ¿Es mayor el miedo que el amor? a veces sí, otras empatan, y otras, las mejores, gana el amor. Y lo digo yo, que junto a otro terminamos una relación por miedo. Desconectamos el cable que nos comunicaba, muertos de amor y de miedo. Por eso y más, creo que el miedo es tan sólo un hábito; un hábito capaz de devastarlo todo, de agotar todo tu ímpetu, tu creatividad y tu risa si dejas que se traiga las maletas y se vaya instalando. ¿Y si hacemos justamente aquello que nos da tanto miedo? Los límites, casi siempre, los marcamos nosotros mismos. En el fondo, tan sólo depende de uno, pero para hacerlo se necesita valentía, firmeza y sobretodo, sueños. 

¿a dónde va a parar todo el tiempo perdido? salgan a por esa/e en el que están pensando sin más demora :)

Yo sé que ella, con su melena oscura, lacia y brillante desea que él la llame. Y no sé porqué, sin conocerle creo que él está esperando lo inverso. Ella dice que si le llama, colgará; que si le busca, se esconderá; que si le detiene, se escapará. Y yo, repito, creo que él está pensando lo inverso. Así ella no lo llama, no lo busca, no lo detiene. Él tampoco la llama, ni la busca, ni la detiene. Y cada uno en su sofá enredado entre pensamientos contradictorios, convenciéndose de que "es lo mejor" van posponiéndolo para la semana que viene, o la siguiente, o la siguiente... Ahora entra aquí la pregunta de antes: "¿por qué uno y otro esperan si saben perfectamente lo que quieren que suceda?". Lo identifico con rapidez, por situaciones en primera persona, como comentaba en el párrafo anterior; quizás por ello me siento tentada a llamar yo, a encontrarlos en este sofá y echar la llave. Estar ante la persona con la que podrías pasar el resto del tiempo que le queda a este mundo, y abrazarse a las suposiciones que parten del miedo, no es triste, es penoso. Hay historias que uno conoce, que podrían ser guión de cine, y siente el inevitable deseo de que terminen bien. Bien quiere decir juntos. 

Vamos a garabatear tu destino y el mío, ¿te atreves? 

¿Cuál es tu deseo?¿Por qué unos y otros esperamos? ¿Y esa vez que has matado al miedo y te has sentido invencible? Y él y ella, ¿hacemos que se encuentren y echamos la llave? 

29 de mayo de 2012

ÉL Y ELLA. CONMIGO.

Inolvidable by Bebo Valdes & Diego "El Cigala" on Grooveshark Hace algún tiempo que tenía preparado este post pero nunca encontraba el momento de publicar. Una versión de Bebo y Cigala, es la canción de estas conversaciones, sin duda. 

Un señor y yo, y una conversación. Una larga conversación en la que hablamos de amor y de desamor; de la juventud, de la vida, y de las vueltas que da la misma. Hablamos de él y de mi, no muy alejados del mismo punto. A veces uno se hace algunas preguntas para las que no encuentra respuesta, quizás es que algunas de esas preguntas no la tengan. Y luego, están esas preguntas para las que que pensamos que alguien concreto tendría la respuesta. Hablamos de cómo he cambiado y cómo a la vez continúa existiendo esa parte de mi que no muere. Hablamos de miedos, de risas, y de historia del arte. De viajes. Hablamos de hijos y de compromiso. Aludíamos a cómo el entorno, en ocasiones, se vuelve molde y va forjando tu forma, de la que no todo el mundo es capaz de escaparse. Hablo de algo impensable en esta conversación nuestra, de unos sentimientos y sensaciones que sólo he hablado con mi almohada. No sé si era la experiencia de los años, su capacidad para leer entre líneas, o que estábamos compartiendo más que recortes de historias, que sólo escuchándome descifró mi mapa y no podría haber sido más ajustado a la realidad. ¿Cómo podía saberlo? Mi almohada nunca descubre mis secretos ;) Y yo hice la pregunta, quizás aquí sí había respuesta: “Tú, tras todo lo vivido, ahora mismo con tus cincuenta y tantos inviernos y con todo lo que sabes, ¿qué le dirías a alguien de veintiseis veranos?” Una mirada bastó para resumir el mensaje. “hikdpahdasudbasdalksaihasdbjasbdasdaijsdbañkasdaihknasdiakasdba”,el mensaje me lo guardo sólo para mí.

Esta sí es la cama oficial de Estrógena. Y esa, la almohada que guarda mis secretos. 

Una mujer y yo, y una conversación. Una larga conversación en la que hablamos del amor y del desamor; de la juventud, de la vida y de las vueltas que da la misma. Hablamos de ella y de mi, muy cercanas al mismo punto. A veces uno se hace algunas preguntas para las que sabe que alguien tendrá respuesta, o al menos, le dará las claves para que uno mismo se encamine a la respuesta escondida. Hablamos de mi infancia y de esa parte de mi que hace que me quiera tanto. Hablamos de miedos, de risas y de algunos que ya no están. De un viaje pendiente. Hablamos de sueños cumplidos y de deseos inconscientes. Aludíamos a cómo en ocasiones uno se paraliza ante la mirada del otro. Cómo uno se vuelve fugitivo de su propia historia, o cómo no encuentra herramientas para decir “sí porque sí”. Hablo de algo nunca verbalizado, de esos mismos sentimientos y sensaciones que sólo he hablado con mi almohada. Ella también descifró mi mapa, pero eso no era novedad, estos ojos verdes siempre saben anticipar lo que voy a decir antes de decirlo. Mi almohada nunca descubre mis secretos, y ella tampoco ;) Y yo hice la pregunta, quizás aquí sí había respuesta: “Tú, tras todo lo vivido, ahora mismo con tus cincuenta y tantas primaveras y con todo lo que sabes, ¿qué le dirías a alguien de veintiseis veranos?” Otra mirada bastó para resumir el mensaje. “haghsagihasdbjañbñaioshdaksdjañsdhajdhasdihañilksdasdhakdañiohak" otro mensaje que me lo guardo sólo para mí. Los voy a guardar en una cajita con llave, porque quizás algún día me gustará pasárselos a alguien. Las mejores historias son las que nunca terminan. 

Así suceden las mejores conversaciones, prolongadas e impensables. Me quedo con el mensaje, que podríamos decir que eran el mismo. Me ha gustado, mucho, ni siquiera sé cuánto. Una conversación que podría llevar por título la frase con la que comenzaba aquel bolero que decía:“en la vida hay amores que nunca pueden olvidarse”. 

26 de mayo de 2012

UNA HISTORIA REAL

Indestructibles by La Habitación Roja on Grooveshark una canción para este post "Y es que a pesar de todo aún no sé qué es lo que pasó, si tú y yo éramos indestructibles" 


Estoy de vuelta en este sofá. Y con muchas cosas que contar, tantas que no caben en un sólo post. Lo peor es que parece que no caben ni siquiera dentro de mi. Una semana en la que ya no cabe más, ¿por dónde empiezo? Comenzaré por un encuentro codo a codo con cristales de por medio. Para mí ha sido impactante, y ahora pasado el suceso que contaré puedo hablar aquí sabiendo que uno de esos personajes ya no visita este sofá.

Es la historia donde dos que circulan en un coche. Ella estalla, para y sale corriendo enfadada. Él sale corriendo en dirección contraria y se esconde. No pero sí. Sí pero no. Stop. Supongo que sucedía en un momento en el que se les habían agotado las reservas a ambos, el caso es que así sucede pero el cartel no se colgó. Se apagó la tele y nos quedamos sin ver ese emblemático "The End". Y ahora preguntaréis, ¿cómo terminaba la historia? porque no puede ser que haya terminado así. Cuando alguien dice no, se supone que es no, ¿o acaso puede ser sí, quizás, por supuesto...?Cuando alguien dice sí es sí, ¿seguro? ¿Y qué ocurre cuando alguien no habla? ¿otorga o rechaza? pasan los días y uno intenta cerrar aquello, como una autodefensa. Como aceptando el consejo del entierro y el olvido. Uno se siente perdido y acepta consejos varios, cuando el mejor consejo es escucharte, tan sólo escucharte a ti. ¿Quién puede sugerirle a alguien el olvido? El olvido nunca conlleva algo bueno, al final el pasado vuelve en lo reprimido. Se repite. Olvidar por olvidar sólo lleva a reprimirse, porque me temo que no es tan fácil olvidar sólo aquello que deseamos. Por ello, el pasado tan sólo es importante cuando no podemos olvidarlo. Obvio que esta historia no termina así, con la tele apagada y sin cartel. Tras un tiempo de reflexión yo también pensé que terminaría así, que nunca más volverían a verse. Pero sería demasiado fácil un final así, no? La vida nunca pone finales así de este tipo, le gusta dar vueltas y jugar un poco más. Pasados meses por medio sin comunicación y sin verse, algo hace que ella tenga ahora que pasar por delante de su puerta todos los días. De nuevo, se encontrarán en un vehículo. Pero esta vez, cada uno en uno diferente.


Sentada en el lado derecho me dejo llevar mirando a la nada, del lado izquierdo se incorpora un coche en nuestro mismo camino. Él conduciendo su coche. No quiero ver, quizás con el miedo a un gesto feo por su parte. A mi lado izquierdo, una "angelita" de ojitos que chispean buena energía. Lo señala, no lo conoce. Me mira, mira hacia su coche intentando verle y se ríe diciendo: "Esto es la vida misma. La vida termina haciendo que te encuentres con aquello que dejaste abierto una y otra vez hasta que lo cierres para bien o para mal. Así es.". Y yo me quedo absorta pensando, totalmente absorta. Veo que adelanta la cola de coches y siento alivio de alguna forma. Pienso en que si esto pasase hace meses me hubiese bajado corriendo, y ahora me río pensando en mi impaciencia. Continuamos el camino y ella se ríe y habla. Mi mente no es capaz de descifrar todo lo que me dice. Doble fila. Semáforo rojo. Nos detenemos. Miro al lado derecho y estás ahí. Nos hemos quedado codo a codo. Pienso en aquella vez que nos separaban miles de kilómetros y lo cerca que estábamos. Y sin embargo, en ese mismo instante tan sólo nos distanciaban los centímetros entre el cristal de mi lado y el cristal de la ventanilla de tu coche y, qué lejos estábamos. Qué subjetivas las distancias. Si no hubiese cristales casi podría haber tocado tu cabeza. Han pasado meses desde la última vez que te ví, cerca de este mismo lugar. Miro a la derecha. Te veo. Miras a la izquierda. No logro reaccionar más que para una débil sonrisa. Mi mente se ha paralizado. Tú ni sonrisa, ni saludo. Te quedas impasible. Y miras hacia delante. Yo también vuelvo de nuevo la mirada hacia delante. ¿Sabrás quién soy? ¿Tú eres quién yo creo que eres, verdad? Sí, eres tú. (No entiendo nada) Semáforo verde. Arrancamos ambos. Líneas paralelas. Luego, tú a la derecha y nosotras todo recto. Líneas paralelas... que se bifurcan. Quién sabe si volverán a cruzarse.



Y sí, la historia es real. Podría daros fecha, hora y lugar, pero entonces podríais encontrarnos cualquier día en un semáforo... Y entonces yo me pregunto, ¿qué haríais? (me acaba de surgir la pregunta según escribía, así que lo dejo aquí)


Ahora, vuestros comentarios a toda esta historia... (y a lo que deseéis)  

22 de abril de 2012

Psicoanálisis, el amor y... mi querido Cortázar.

Prometí aquí contaros más sobre unas jornadas de psicoanálisis a las que asistiría, y que se centrarían en un único tema: el amor. No me adentraré porque el tema sería demasiado largo y denso, pero dejaré pequeñas pinceladas. Con la teoría de "la media naranja" se ha forjado de forma universal la idea de que alguien vendrá a colmar nuestra falta. Y no, nadie viene a colmar nada. La falta en sí misma existe en cada una de las personas del mundo entero, y siempre existirá, reconocerla es empezar a amarse a uno mismo. Soy un incompleto que se une con otro incompleto, y ni juntos llegaremos a completarnos, ¿y qué importa eso? no estamos aquí para completarnos sino para amar lo singular, disfrutar de la diferencia. Quién busca ser completado, ama desde la necesidad (necesito al que me de... ) no desde el disfrute (me gusta porque me aporta...) 


Amar al otro como ideal está condicionado al fracaso. Idealización es distancia, no estar en la misma línea. Queda plasmado en el príncipe azul idealizado, y la mujer que puede enamorarse de un atuendo para luego, quizás, verle como sapo. En esta sociedad se nos empuja a tapar, a creer que el vacío es lo feo, por lo que hay un montón de almas angustiadas intentando taponar su falta de la forma que sea, un amor o una adicción, sin saber gozar consigo mismos. Lo que tapona el dolor es el fantasma, el mismo que nos impide encontrarnos. La vida del neurótico se sostiene en el fantasma, hasta que hay algo que lo hace insostenible y acude al análisis. Es ahí donde el psicoanálisis intenta que esos ideales paternos y aprendidos dejen paso a nuestro propio ideal. (Ella sospecha de la infidelidad de él, sin embargo todo se sostiene porque ha "aprendido" a no querer saber; su estrategia funciona, es decir, su fantasma tapona ese dolor pero le está impidiendo saber quién es realmente: una mujer engañada. Hasta que un día su pareja le dice que la historia ha terminado porque se va con la Otra. Ese hecho hace que la estrategia se rompa; ahí, con la verdad ya al frente es cuando, sorprendentemente, nada se sostiene. Acude al análisis con la pregunta "¿Cómo se soluciona esto?", tal y como acude hoy la mayoría de la gente al análisis y no con la pregunta: "¿Por qué me pasa lo que me pasa?". Porque cada vez más queremos soluciones y recetas mágicas, y queda relegada la disposición a indagar en lo más profundo del ser. Entonces, será difícil no repetir. 


Hace tiempo, una de mis burbujas me mandaba en un mensaje esto: "Qué vanidad imaginar que puedo darte todo, el amor y la dicha, itinerarios, música, juguetes. Es cierto que es así: todo lo mío te lo doy, es cierto, pero todo lo mío no te basta como a mí no me basta que me des todo lo tuyo. Por eso no seremos nunca la pareja perfecta, la tarjeta postal, si no somos capaces de aceptar que sólo en la aritmética el dos nace del uno más el uno. Por ahí un papelito que solamente dice: Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte." Un poema de Cortázar titulado Bolero, que se vuelve toda una declaración de intenciones. Hoy lo comparto aquí porque quizás muchos os encontréis en este "Bolero". Porque el estado de compleción es utopía. Porque hombre y mujer cuentan con psiques muy diferentes, y por tanto, con demandas distintas. El hombre llega para llenar el vacío. Y se encuentra a la mujer, que demanda lo que no tiene, el deseo de lo imposible. El mismo hombre que dice: "pídeme lo que quieras, pero de lo que tengo". Porque uno no necesita que el Otro le dé todo, sino justo lo que necesita... Purgar el amor, que podría decirse. 


Esa imposibilidad es la que añade al amor la parte de cuentos y leyendas tan extendidos desde tiempos inmemorables. Satisfacción se hace enemiga del amor, todo aquello que entra en lo posible parece que viene a restar, siendo el amor siempre símbolo de la suma, de la unión. En el amor narcisista lo que uno realmente ama es la imagen que el Otro le reporta de sí mismo. (Quizás aquí encontréis a alguien conocido... "No lo amo todavía pero me hace sentir bien, quizás la mujer segura que nunca he sido, quizá la guapa que nunca fui, quizás la deseada que siempre quise ser"- decía ella) 


Por otra parte, el parteneire se elige desde el inconsciente. Somos monógamos del rasgo, es decir, cambiamos de pareja para seguir con la misma. La repetición es muy difícil de romper porque es lo más arraigado a nosotros. (Su primera novia lo dejó por otro, su segunda novia también, y la tercera... ídem. Suele decirse que tiene mala suerte en el amor. ¿O es que busca a la mujer que viene para no quedarse?) El rasgo es aquello que uno coloca en el Otro, que puede o no poseerlo porque el rasgo solamente puede verlo uno mismo, ya que remite a la historia de cada uno. (Esa gran frase tantas veces oída "¿pero qué habrá visto en ese hombre?" Pues eso que ha visto tú nunca lo verás, ni yo tampoco. Tan sólo puede verlo ella, ya que puede ser que lo que ha "visto" ni siquiera exista en él, basta con que ella lo haya percatado para sentirse atraída) El rasgo recuerda al padre, al hermano, o simplemente a una vivencia infantil. Encontrar al que tiene el rasgo y no saber decir porqué ese es Él en mayúsculas. Simplemente el inconsciente habla. Llegamos a la conclusión de que incluso puede haber un nuevo amor con el mismo, es decir, otra forma de amar. 

Os dejo una frase de Lacan "El amor es un chispazo, un encuentro del instante cuando el tiempo queda sostenido".(aquí, en el primer párrafo hablaba de eso, del tiempo sostenido y alejado del instante)

¿Habéis encontrado a alguien por aquí?¿Vuestro verso/obra preferida de Cortázar?¿Alguna reflexión para salvar?o...¿algún psicoanalista en el sofá?

Dejo programado este post para leer con calma de domingo... Me encantará encontraros a la vuelta ;) Feliz finde!!

16 de abril de 2012

MEDIANERAS

Hace años, un día por casualidad ví un corto que había sido premiado en diferentes festivales. Me enamoró desde el minuto uno. MEDIANERAS. A finales del 2011 se estrenó la película y, por fin he podido verla. No me ha defraudado, a pesar de que prefiero a la actriz del corto que a la que eligieron para la película (Pilar López de Ayala). Esta historia ambientada en Buenos Aires la firma Gustavo Taretto, capaz de adentrarnos en las vidas paralelas de Martín y Mariana. Él es un diseñador web fóbico en vías de recuperación, poco a poco va saliendo del encierro en su monoambiente y su adicción al mundo virtual. Ella, una arquitecta que decora escaparates, vive el final de una larga relación y, en su cabeza sucede el mismo desorden que en su apartamento, que dá a una medianera.Sus ventanas frente a frente. Deberían conocerse, no? ¿Cómo se podrían encontrar en una ciudad superpoblada y caótica como Buenos Aires? La medianera será aquello que los separe y los una. 
Reflexiona e invita a reflexionar sobre ciertos temas. La arquitectura definiendo una urbe y su sociedad. Los edificios en Buenos Aires. El eterno inquilino, viviendo siempre de paso en una ciudad en la que los edificios se van sucediendo de la forma más variopinta. Tal como nuestra propia vida, que vamos haciendo día a día sin saber ni cómo ni dónde acabaremos. 


Abarca el tema de lo virtual, de cómo nunca hemos estado tan conectados, tan comunicados y tan informados. Y sin embargo, nunca hemos estado tan solos. Internet ha traído la solución a muchas cosas y también, en cierta forma, la soledad individual. A Martín lo abandona su novia, cambiándolo por una vida mejor en Nueva York. Desde entonces vive en su minúsculo apartamento saliendo, según él, sólo para lo imprescindible: ir a terapia. 


El amor y desamor se abrazan en la trama. Mariana ha dejado una relación de cuatro años."¿Cómo se puede estar cerca de alguien tan distinto? es la estúpida conclusión que me deja una relación de cuatro años" - recapacita mientras toma té (sobre esto podríamos hablar largo, pero lo haré en otro post). Mientras borra las fotos de toda aquella historia, plantea el deseo de que ojalá su mente borrase tan rápido como su Mac y con un sólo clic. Porta a la papelera treinta y ocho megas de historia en imágenes. Cuánto nos cuesta cerrar y olvidar a los humanos(de eso también podríamos hablar largo), sin embargo, hay ocasiones en las que todo se vislumbra tremendamente negro al comienzo del fin, en un adiós que con el paso del tiempo acaba por diluirse y tomar un tono más claro a cada paso. Pero, ¿quién no ha pensado alguna vez, como ella, aquello de "ojalá en un simple clic me olvidara de todo"?


Mariana saca su libro "Buscando a Wally", que guarda desde la pubertad. No logra encontrar a Wally en la ciudad y es ahí cuando plantea la reflexión con incertidumbre: "Si aún cuando sé a quién estoy buscando no lo encuentro, ¿cómo encontrar al que estoy buscando si ni siquiera sé cómo es?" Yo también adoraba buscar a Wally, creo que más que encontrarlo lo que adoraba era la búsqueda. Pero la búsqueda sin encuentro se vuelve desdicha. El encontrarlo era la recompensa, el objetivo y también el final. Y yo pregunto, una vez encontrado a Wally, ¿qué se hace? 

¿Conocíais "Medianeras"?¿Os ha gustado?¿Alguna reflexión que queráis sacar aquí? 

29 de marzo de 2012

"NO ME AMA"

Os dejo un corto argentino con un título sugerente: "NO ME AMA", de Martín Piroyanski. Merece ser visto. ¿Qué hacemos cuándo el otro no nos ama? ¿qué hacemos cuándo nuestra mente se deshoja como una margarita, sin concluír si el otro nos ama o no nos ama? Uno a veces ama y no es amado, ahí está más fácil, aunque sea doloroso uno acepta el no ser amado y parte su camino (y su corazón). Otras, la cosa no es tan sencilla, uno ama al otro en su totalidad y siente que no es amado cómo desearía, a pesar de que el otro sí le ame. Entonces comienza una serie de estrategias para conseguir el preciado "te amo", que van desde regalos, las sorpresas, hasta las provocaciones varias. El otro, ajeno a lo que sucede en la mente de su compañero continúa amando a su manera pensando que todo fluye. Comprobando que tras diferentes estrategias no surge el "te amo", la neurosis continúa alimentándose, ahora con autolesiones en forma de pensamientos enredados que le evocan la huída, la autoimposición a dejarle, a emprender la marcha intentando creer su desamor. Todo ello sin atreverse a decir adiós y cerrar la puerta para siempre puesto que, en el fondo, sabe del gran amor que los une. Un día, decide que hoy será el último. Tres, dos, uno... se lo digo ya y me voy... Mmmmmm... "Te amo!!!!!!!". El inconsciente dispara justo aquello que se piensa y no lo que quiere creerse. Y el otro responde: "Yo también te amo". Fin de la neurosis.


Los gestos del amor, a veces insuficientes, siempre 
necesarios
¿Qué os ha parecido? ¿Habéis encontrado a alguien conocido? 
¿o a vosotros mismos?


Buscaremos los "te amo" en los "te dejo"...

23 de marzo de 2012

Inspiraciones Compartidas

Miro películas que nunca pensé mirar. Releo libros que siempre pensé releer. Escucho toda esa música que me acompañó en algún momento. Hay nueva música que pone banda sonora a este momento en el que llega el ímpetu y la calma a partes iguales. Preparo un pastel, y otro, para todos esos que me visitan. Cocinar para otros tiene su punto, a pesar de que la cocina nunca ha sido mi fuerte. Pastel por sonrisas, el intercambio es perfecto. Voy a llenarlo todo de flores porque es primavera. Voy a llenarlo todo de flores porque sí. Hay que renovarse, recomenzar. Como esta estación en la que parece que hasta el sol está de estreno.


Van llegando diferentes imágenes, palabras y músicas hasta mi, que me sugestionan totalmente y siento que deben de ser compartidas. Que  tal y como han llegado a mi, partan a quién puedan iluminar. Compartamos inspiraciones. 


Uno no siempre es capaz de mostrar cómo se siente, de decir que necesita ser rescatado. Uno no siempre puede ver la luz en medio de la tormenta pero, de nuevo, se hace de día y... la luz vuelve. Y mientras dura la tormenta están esos, quiénes sin necesidad de llamamiento saben que necesitan rescatarte y... llega un abrazo por sorpresa. Ahora los abrazos van de vuelta, salgo al rescate.  


Esta imagen la dejaba en la página de facebook de El blog de Estrógena. Perfecta en los colores, en las plantas, con el cielo azul y nubes de algodón como techo. Una terracita así para dejar que la primavera nos despeine.


Imágenes como la de arriba o la de abajo me llaman a acudir al lugar. Me llegan desde Copenhague con el propósito de que acuda a al encuentro del abrazo perdido, y quién me las envía sabe bien que llamarán mi atención. "Cuando tú llegues habrá salido el sol", decía una frase del texto que las acompañaba, y es que allí la primavera estalla tras tanto frío. Me han llegado variadas y cada una más atrayente, creo que os las acercaré en otro post.


Hoy y mañana acudiré a unas jornadas de psicoanálisis. Allí estaremos con un único tema: el amor. Esto promete. Os contaré más de todo ello en los próximos posts.
Mientras os dejo con una de las nuevas de Springsteen para alegraros este soleado viernes. El disco lo he escuchado del derecho y del revés, y es que habrá que ir entonando, en menos de tres meses cita ineludible con nuestro querido Bruce. Impaciente lo espero porque no tengo la menor duda de que será, una vez más, mágico.   
We Take Care Of Our Own by Bruce Springsteen on Grooveshark

Dá igual si es la cocina, las flores, el cine o los libros. Si es el amor o el desamor lo que te inspira. Si es la primavera, los abrazos que rescatan, Copenhague, las tiendas con encanto, Springsteen o la tarta de queso. Lo importante es encontrar algo que nos despierte.
 ¿Qué te inspira? Traélo hasta aquí y compartamos inspiraciones. 

¡¡¡¡UN MUY FELIZ VIERNES!!!!

4 de marzo de 2012

De finales, de conversaciones y de reencuentros...

I Wish I Knew (How It Would Feel To Be...) by Nina Simone on Grooveshark(con este mensaje y esta música todo parece un poquito mejor)


A veces los finales se acercan de puntillas y silenciosos, truncan la historia de repente. Otras, envían avisos de llegada, que no siempre vemos o queremos ver. El caso es que los finales llegan, nos abrazan y entonces creemos morir. O renacer. Según el caso. Necesitamos justificar qué sucede para explicarnos a nosotros mismos porqué nos está doliendo el alma ahora mismo. Es la necesidad de mirar atrás, de hacernos preguntas y encontrarles respuestas; de reconstruír la historia para poder hacer el duelo o la fiesta merecida. Para poder cerrar esa fase: emergiendo de nuevo, si es posible o, dejando que aquello naufrague definitivamente. La necesidad de dejar atrás esa etapa a la deriva transitoria e interrogante que se tambalea entre el reencuentro o el definitivo adiós.



Hay conversaciones esclarecedoras, que de repente... uuuuuuuuuuuuuuuuuu... impactan en tu mente y, se cuelan hasta lo más profundo de tu ser. Capaces de hacer clic para que salte el resorte, se produzca el giro y entonces, ver de forma clara la senda a seguir. Inesperadamente surge una señal que te indica la dirección. Se resume un mensaje en el aire que llega desde el otro lado, tras una larga conversación llena de escucha, de vaciado de escombros, de apoyo y perspectivas renovadas, y de risas que ponían a todo aquello un tono más claro: "Tú sabes que siempre me tendrás aquí, sin límites. Te quiero mucho, lo sabes." Cuelgo el teléfono con la sensación mitad alivio, mitad agradecimiento. Gracias a Nosequién por habernos cruzado en esta vida. Gracias, gracias, gracias. Son esas conversaciones que te encuentran contigo mismo, porque esa persona que hablaba ha dejado mucho en mi, y también se ha llevado algo de mi mejor parte. Por eso sabemos dónde encontrarnos por mucho que el tiempo pase, por mucha distancia que nos separe. Nuestros códigos nunca se dispersan. (y se escuchaba al corazón saltando, "viva, viva, viva!")



Los reencuentros tienen lo especial de poder transportarte, de llevarte a lo esperado o a lo inesperado. Los reencuentros tienen algo de la última vez, el punto de referencia, y por supuesto, de lo nuevo, el aquí y ahora frente a frente. Decía: "Tienes los ojos de llorar, yo no los recordaba así". Encuentros que son sorpresas o encuentros que son planes. Tras las miradas que se encuentran a lo lejos, las sonrisas que se saludan mientras se acercan y, el enorme abrazo anticipado desde el aire, ahí los relojes se estancan. Comienza una conversación que se prolonga ajena a todo lo demás, capaz de llenarlo todo. Definitivamente el tiempo parece haberse detenido. Todo se va aclarando, tomando forma. La risa sacude el alma. Hasta el color de estas letras se va aclarando a un gris cada vez más claro... Hay encuentros que te encuentran contigo mismo.



29 de junio de 2011

UN INSTANTE COMO AQUEL...





música aquí...
Parecía haber vivido ese momento en otra ocasión. Estaba allí, en la misma hamaca, con el mismo sol de frente, era más o menos la misma hora de aquel día, y agotaba las últimas hojas del libro que Foca me había regalado en mi cumpleaños, días antes. Un cumpleaños más, un libro más, el libro que terminaría en una hamaca frente al sol y con las lágrimas corriendo mejillas abajo. Parece un ritual, sin embargo no ha sido premeditado, es precisamente lo que ha hecho al instante mágico.


Y mientras leo sobre el amor y el desamor, sobre las parejas y sus códigos, sobre los viajes y las huídas, sobre esos mayores que nunca dejamos que el niño se apague, sobre esas personas diamantes que nos vamos encontrando a lo largo del camino y que harán que seamos todo lo que somos. Mientras leo todos esos recortes de vida que todos hemos ido confeccionando y veo los míos colocados en el aire, llega una declaración de intenciones, como un soplido, manifestando todo sigue igual que siempre: sigo sin mirar atrás en las despedidas. Quizás porque las despedidas y yo nunca nos hemos llevado bien, quizás porque escapo del momento del adiós, o porque mi inconsciente y mi consciente se ponen de acuerdo al creer que las despedidas de veras no las hace la mirada ni la mano que dice adiós, tiene que hacerlas el corazón. Quizás porque el adiós es gélido hasta para el que huye. Podemos pensar que hay cosas que se retrasan o se adelantan, quizás ninguno de esos conceptos existan,el tiempo siempre tan relativo... Cada cosa llega en el momento que debe llegar, de no haber sido así nada sería así. Se oía: "No puedo vivir sin ti" - "Sí que puedes" - "Puedo, pero no quiero." A veces, lo que creemos la última escapada es tan sólo la primera. Ven...y voy.

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