música...


Es el momento de comenzar un nuevo año para mi, otro Junio aquí cumpliendo una primavera más y pidiendo deseos mientras soplo las velas. 4 de Junio, 11:10 a.m. Era el momento de entrar y había que hacerlo con buen pie. Alguien que me quiere mucho, mucho se encargó de traerme un nuevo calzado: estas sandalias con un firme suelo de madera. Gracias!! me han encantado :)
Lo mejor de todas las celebraciones, de todas absolutamente todas, es la compañía. La comida, la bebida, la decoración, los postres, el lugar... Todo perdería su valor si no fuese por la compañía. Somos las personas con toda nuestra energía y nuestros matices los que hacemos que algo sea feo o bonito, interesante o aburrido. Somos nosotros los que inventamos la situación, los que creamos los recuerdos en nosotros y en los demás. Hace un año, ese mismo 4 de Junio se iba el arquitecto de mis lados incorrectos. Tras meses en coma y a una edad demasiado temprana para morir se fue a los pocos minutos de haber cumplido mis 28. (ahí tengo un post pendiente por escribir, de todo lo que aquello supuso para mi) Más que nunca entendí que la vida es para ser celebrada. Es demasiado corta para no ser vivida de veras. Tenemos la maravillosa oportunidad de estar aquí y ahora. Vamos a aprovecharla con todas las ganas, infundiendo toda la paz, usando toda la valentía y contagiando toda la risa que sacude hasta el alma más dormida. Hubo una fiesta de cumpleaños, y dos, y tres... cuatro, cinco, seis, siete... Por problemas de agendas me quedan un par de ellas. Y no pienso perdonarlas porque, esta vida hay que festejarla.
Tarta de tres chocolates, palmeritas con chocolate y banoffee, todo hecho por mi. Fruta y gominolas. Zumo de naranja, zanahoria, limón y miel. Kaipiroskas de fresa y... ¡que comience la fiesta!
Los que consiguen que el Cumpleaños sea Feliz sois vosotros... y como siempre, lo habéis conseguido de largo. Gracias, gracias, gracias!!










