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19 de junio de 2014

¡¡Bravo por los 29!!

The Look by Metronomy on Grooveshark música...
Es el momento de comenzar un nuevo año para mi, otro Junio aquí cumpliendo una primavera más y pidiendo deseos mientras soplo las velas. 4 de Junio, 11:10 a.m. Era el momento de entrar y había que hacerlo con buen pie. Alguien que me quiere mucho, mucho se encargó de traerme un nuevo calzado: estas sandalias con un firme suelo de madera. Gracias!! me han encantado :)
Lo mejor de todas las celebraciones, de todas absolutamente todas, es la compañía. La comida, la bebida, la decoración, los postres, el lugar... Todo perdería su valor si no fuese por la compañía. Somos las personas con toda nuestra energía y nuestros matices los que hacemos que algo sea feo o bonito, interesante o aburrido. Somos nosotros los que inventamos la situación, los que creamos los recuerdos en nosotros y en los demás. Hace un año, ese mismo 4 de Junio se iba el arquitecto de mis lados incorrectos. Tras meses en coma y a una edad demasiado temprana para morir se fue a los pocos minutos de haber cumplido mis 28. (ahí tengo un post pendiente por escribir, de todo lo que aquello supuso para mi) Más que nunca entendí que la vida es para ser celebrada. Es demasiado corta para no ser vivida de veras. Tenemos la maravillosa oportunidad de estar aquí y ahora. Vamos a aprovecharla con todas las ganas, infundiendo toda la paz, usando toda la valentía y contagiando toda la risa que sacude hasta el alma más dormida. Hubo una fiesta de cumpleaños, y dos, y tres... cuatro, cinco, seis, siete... Por problemas de agendas me quedan un par de ellas. Y no pienso perdonarlas porque, esta vida hay que festejarla. 


Tarta de tres chocolates, palmeritas con chocolate y banoffee, todo hecho por mi. Fruta y gominolas. Zumo de naranja, zanahoria, limón y miel. Kaipiroskas de fresa y... ¡que comience la fiesta! 
Los que consiguen que el Cumpleaños sea Feliz sois vosotros... y como siempre, lo habéis conseguido de largo. Gracias, gracias, gracias!!  

4 de junio de 2012

4 de Junio, comienzo...

What a Wonderful World It Would Be by Sam Cooke on Grooveshark con esta música parece que cumplir años no es tan malo ;)

Prometí que hablaría más de este Junio recién estrenado. Decía que esto merece un post propio porque una no cumple años todos los días. Ahora me siento aquí con los 27 recién cumplidos. Un comienzo con luna llena. Despido a Mayo, intenso y denso por momentos. Y despido también a los veintiséis, un año que la verdad no ha sido de los mejores. Quizás por eso no me da nada de pena la despedida. A pesar de todo, me guardo lo positivo que han dejado en mi. Y es que hay épocas que pueden no ser bonitas, y sin embargo estar siendo positivas. Este fue un año así, un año para colocar. Ha servido para aprender, aunque el aprendizaje no se realizase en las condiciones más afables. Los veintiséis me han dejado el mensaje de que nunca, nunca, nunca planees porque los planes son algo así como humo en el aire. De repente, viene la vida y te lo cambia todo. Los veintiséis me dejan el mensaje de que la vida son plazos, etapas hasta llegar a la siguiente, que a lo mejor no tendrá ninguna relación con la anterior. Todo se vuelve un tránsito a otra cosa. Me dejan en grande un cartel que dice que la paciencia tiene premio, pero sólo si sabes esperar (premio!). Y que nunca, nunca, nunca, nunca pierdas la ilusión (esto se confirma año tras año). Me dejan algo importante encima de mi cabecita... lo imposible no existe.(lecciones aprendidas) 

este número y yo vamos a tener una gran amistad

Si alguien llegase a contarme todo lo que iba a sucederme durante estos meses, pensaría que estaba completamente loco. Nunca pudiese imaginarme todas las vueltas que giraría mi mundo en estos últimos meses. Y casi todo ha llegado, prácticamente, en la recta final. Me esperaba un final, un cambio de vida; me esperaban las cenas tempranas, viajes y más viajes, reencuentros más allá de lo inesperado, conversaciones que conté aquí. Me esperaban caras nuevas que hoy estarían cantándome uno de esos "cumpleaños feliz". Todo impensable tan sólo tres meses atrás. Y cuando digo impensable es impensable.Este ha sido el cumpleaños del surrealismo. Y en estado puro.

azúcar y colores multiplicados por 27

Con lo poco que a mi me gustaba cumplir años, he dejado de luchar contra eso, contra el miedo a perder el tiempo. Mientras lo veo pasar impasible ante mis ojos. Este año es el primero que siento que el cumpleaños no pesa, sino que tan sólo sucede. El número no me disgusta en absoluto, quizás porque mi anterior "7" fueron los 17, que recuerdo con mucho cariño. No estaría mal que una década después, la suerte, el destino o, la casualidad me regalasen un año así de bonito.Si lo deseamos con muchas ganas, quizás se cumpla ;)

los regalos envueltos por quién regala, estrujados y escondidos para que sean sorpresísima

Ha habido felicitaciones de gente que meses atrás eran desconocidos, de conocidos que no esperaba por mi vida, y por supuesto de todas mis burbujas. Estaban los imprescindibles, esos que nunca pueden faltar. Un sólo día, 4  de junio, y diferentes celebraciones. Hubo un momento en el que pensé... "Esto es la vida a todo color". Sólo puedo permanecer dejándome sorprender por los próximos meses. ¿Qué me tendrán preparado estos 27? Me dejo llevar. En ocasiones, colocar es difícil pero se vuelve necesario para que comience a fluir todo de una forma increíble. Cuando corres mucho, de repente, te sientas, te dejas llevar y compruebas que tiene su encanto. A veces hay que perder el control para ser libre. Libre de uno mismo. Siento que ahora tengo ante mi la mejor versión de mi misma, que acepta cosas impensables hace un tiempo. Que vive con normalidad cosas que antes creía "imposibles". Esa Estrógena que ha comprendido el significado de ciertas palabras  a pesar de tardar tiempo en entenderlas. Una Estrógena que siente que ya no tiene nada pendiente en esa lista que nunca escribió y que sólo ella sabía. Alivio del bueno... 


que alguien haga un brownie pensando en ti es precioso multiplicado por 27


Si los comienzos tienen algo que ver con los finales, estos 27 deberían de tener un muy buen final.

Gracias a tod@s! 

8 de diciembre de 2011

Un año se despide para comenzar otro...

El tiempo se derrama constante e inexorable, mientras nosotros hacemos intentos por aceptarlo y comprenderlo. En veintitrés días comenzará un nuevo año, un año más que será feliz e infeliz; será igual, mejor o peor que el que se agota; o quizás las tres cosas. Me refiero a que el año que empieza, el 2012, será prefecto e imperfecto a la vez. Como lo ha sido este, y el 2010, y el 2009, y el 2008… Sí, porque así es como sucede la realidad: un continúo entre el blanco más blanco y el negro más negro que ocupan mezclas de grises además de sumarle el color del cristal con el que cada uno mira.

La vida con todos esos altibajos y revueltas mientras cada uno lleva su historia bajo el brazo, como una libreta llena de notas que sólo nosotros mismos sabemos leer mejor que nadie, aunque no siempre lo parezca.

Pasamos por todos los estados emocionales posibles casi a diario. Me levanto pesimista, de ocho a diez de la mañana, pensando que es horrible madrugar, ir al trabajo, salir ahí fuera, adetrarse en el mundo; luego, de diez a doce soy optimista ya sumergida en mis tareas, con el tímido sol de invierno que se hace paso entre nubes, valorando que la mañana ha sido provechosa y visualizando la tarde como algo lejano en el que parece que todo tendrá cabida; de doce a tres vuelvo a ser pesimista no encontrando el hueco en el que comer, quizás alguna reunión incrustada y sorpresa, ya estando inmersa en la tarde, con el sueño propio de las tres, y con las ganas cero de las tres; de tres a seis soy optimista de nuevo, emprendiendo la segunda parte del día que pasa ajetreado, pensando que hoy terminaré antes y todavía quedarán horas para ser gastadas como yo, y sólo yo, decida; de seis a ocho soy pesimista, con la noche temprana, viendo frustradas las ideas anteriores, y sabiendo que hoy me retrasaré en la cita conmigo misma; de ocho a once soy irremediablemente optimista poniendo feliz colofón al día, en contacto con algunas de mis burbujas, con la cena compartida, pulsando el botón para eliminar todo lo que no me ha gustado, y planeando un mañana perfecto, que no se cumplirá pero dá igual, es mi momento optimista. De once a una soy pesimista viendo como se ha escapado el día, vislumbrando expectativas imposibles en mañana y pensando que queda un eterno pasillo hasta la cama. A pesar de eso, hay segundos optimistas dentro del pesimismo. Por eso para hacer balance debemos darnos plazos, la recompensa no se verá hasta que ha pasado cierto tiempo. Y vivimos en el tiempo en el que casi nadie tiene paciencia, se desean (y se exigen) resultados ya, aquí y ahora, y eso, desafortunadamente, no siempre es factible. Así que pasamos de la alegría al llanto, de las risas a las lágrimas con la misma sencillez que a un anuncio de ayuda humanitaria al tercer mundo, le sucede otro que promociona Gran Hermano, o ése todoterreno que salpica moda, el que surcará las adversidades del asfalto para salvarnos. Pero siempre pasa algo, siempre hay algo que nos arruina el día; o nos lo resuelve.

Tu mujer te dice que te quiere, pero haces un esguince; te pagan lo que te deben, pero pierdes la cartera; acabas de pagar la última letra del coche, pero te sube otra vez la hipoteca; te deja el amor de tu vida, pero al doblar la esquina conoces a la persona más maravillosa de la tierra. Y así, día tras día hasta que ya no existen vicisitudes, hasta que la existencia se va diluyendo en la noche más eterna, llena de calma. Se apagan las máquinas   que nos sirven de vínculo con la vida y ya sólo se escucha un pitido agudo y continuo que anuncia el final.

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