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4 de marzo de 2012

De finales, de conversaciones y de reencuentros...

I Wish I Knew (How It Would Feel To Be...) by Nina Simone on Grooveshark(con este mensaje y esta música todo parece un poquito mejor)


A veces los finales se acercan de puntillas y silenciosos, truncan la historia de repente. Otras, envían avisos de llegada, que no siempre vemos o queremos ver. El caso es que los finales llegan, nos abrazan y entonces creemos morir. O renacer. Según el caso. Necesitamos justificar qué sucede para explicarnos a nosotros mismos porqué nos está doliendo el alma ahora mismo. Es la necesidad de mirar atrás, de hacernos preguntas y encontrarles respuestas; de reconstruír la historia para poder hacer el duelo o la fiesta merecida. Para poder cerrar esa fase: emergiendo de nuevo, si es posible o, dejando que aquello naufrague definitivamente. La necesidad de dejar atrás esa etapa a la deriva transitoria e interrogante que se tambalea entre el reencuentro o el definitivo adiós.



Hay conversaciones esclarecedoras, que de repente... uuuuuuuuuuuuuuuuuu... impactan en tu mente y, se cuelan hasta lo más profundo de tu ser. Capaces de hacer clic para que salte el resorte, se produzca el giro y entonces, ver de forma clara la senda a seguir. Inesperadamente surge una señal que te indica la dirección. Se resume un mensaje en el aire que llega desde el otro lado, tras una larga conversación llena de escucha, de vaciado de escombros, de apoyo y perspectivas renovadas, y de risas que ponían a todo aquello un tono más claro: "Tú sabes que siempre me tendrás aquí, sin límites. Te quiero mucho, lo sabes." Cuelgo el teléfono con la sensación mitad alivio, mitad agradecimiento. Gracias a Nosequién por habernos cruzado en esta vida. Gracias, gracias, gracias. Son esas conversaciones que te encuentran contigo mismo, porque esa persona que hablaba ha dejado mucho en mi, y también se ha llevado algo de mi mejor parte. Por eso sabemos dónde encontrarnos por mucho que el tiempo pase, por mucha distancia que nos separe. Nuestros códigos nunca se dispersan. (y se escuchaba al corazón saltando, "viva, viva, viva!")



Los reencuentros tienen lo especial de poder transportarte, de llevarte a lo esperado o a lo inesperado. Los reencuentros tienen algo de la última vez, el punto de referencia, y por supuesto, de lo nuevo, el aquí y ahora frente a frente. Decía: "Tienes los ojos de llorar, yo no los recordaba así". Encuentros que son sorpresas o encuentros que son planes. Tras las miradas que se encuentran a lo lejos, las sonrisas que se saludan mientras se acercan y, el enorme abrazo anticipado desde el aire, ahí los relojes se estancan. Comienza una conversación que se prolonga ajena a todo lo demás, capaz de llenarlo todo. Definitivamente el tiempo parece haberse detenido. Todo se va aclarando, tomando forma. La risa sacude el alma. Hasta el color de estas letras se va aclarando a un gris cada vez más claro... Hay encuentros que te encuentran contigo mismo.



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