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15 de julio de 2015

Feliz verano. O no.

Estamos ya en pleno Julio, y deseo de veras que estéis teniendo un buen verano. Que tiene la misma importancia que tener un buen otoño o un buen invierno, nada más. Ni nada menos. Sólo que ahora hace sol, vamos ligeros de ropa y nos ponemos sombrero, nos dejamos caer por las playas en multitud, dormimos con la ventana un poco abierta, vemos como el día se estira y se estira… Y algunas cosas más pero, todas accesorias. El tiempo es el mismo, sólo que este es más llamativo, más colorido y con más luz. Y si a eso se le añade que es la época de vacaciones por antonomasia, entonces se vuelve obligatorio ser feliz. Parece que el verano se ha inventado para tener un deleite continuo, y esto no es cuestión de estaciones aunque esta nos lo ponga más fácil (hay que reconocerlo). Todo el mundo mostrando fotos del mar, de sus siestas en el jardín, piestureos y más piestureos, los tintos de verano al terminar el día, los cielos de las noches de verano, los festivales, más playas, helados de todas las formas y colores imaginables, sandías y más sandías, flores de colores, y más fotos de más playas a diferentes horas del día… Sí, señores, hay playas de sobra para tantos millones de fotos, y sino usaremos la misma desde diferentes perspectivas.
Parece que todo está preparado para la vida Pinterest, esa web llena de fotografías de cosas bellas, delicadas y primorosas ya sean meriendas, ramos de flores o salas de estar. Y así, de paso y como de forma contigua, ya no hay hueco para los que están en casa porque no tienen una playa cercana; para las mamás que tienen el sofá manchado de potito y su peinado es un "no peinado"; para los que se pasarán la hora de la siesta trabajando con este calor; para los que tendrán que cambiar la terraza por el hospital para visitar al abuelo; para los que están viviendo una ruptura amorosa con la habitación igual de revuelta que el corazón; para los que han sido despedidos y dejan de tener vacaciones pagadas para tener vacaciones adeudadas… Y así, mil vidas más. Sin duda, menos glamourosas, atractivas y delicadas, pero con un extra de realidad. Y sí, existen aunque no se promocionen, lo que pasa es que en verano son más llamativos entre helados, flores y playas. Y también más ocultos. Y por eso se merecen aquí un hueco. Y un aplauso. Muy, muy grande. 

25 de julio de 2013

Galicia calidade

Preludio de la Suite nº 1 para cello de Bach by Carlos Núñez on Grooveshark
Vacío. Uno siente el vacío que deja la tristeza; el desgarro que produce pensar cuántas vidas se han truncado en un momento, y no sólo las de los fallecidos. Por extensión, hay muchas personas que hoy viven un día en el que faltan palabras para describirlo.  
Dicen que aquí la lluvia es arte, pero ayer el arte ha sido la solidaridad en mayúsculas de todos los que se han volcado ante la tragedia. Colas de gente donando sangre, trasladando a los heridos en sus propios coches, llevando mantas a los fallecidos; profesionales que en paro, en huelga o de vacaciones lo han dejado a un lado para ayudar antes de ser llamados. En momentos  en los que se olvidan las cosas secundarias: las razas, las banderas, las ideologías, o el equipo de fútbol al que siguen. Sólo hay hueco para dos palabras: vidas y personas. Deja un sentimiento tan bonito que duele. Se nos ha olvidado la crisis, los rescates, la corrupción... Y sólo nos hemos centrado en lo importante: había personas que necesitaban ayuda. Nada más. Ojalá muchos de esos que, presuntamente, se preocupan por la ciudadanía, tomen ejemplo de éstos, de los ciudadanos solidarios que no dan mítines sino ejemplo.
Imposible el aliento y la calma ante tanta vida truncada de repente. Pero que la tristeza no sea en vacío, hasta las hechos más trágicos nos dejan una enseñanza. A mi me la ha dejado el 2012 con muchos acontecimientos; me la ha dejado este 4 de Junio, en el que a los veinte minutos después de haber cumplido una nueva primavera se iba mi arquitecto de lados incorrectos, tras meses de agonía. Surgió el dolor pero, poco a poco, también las enseñanzas. Y hoy, ante lo acontecido, han venido a mi y he querido compartirlas. Vive hoy, sé agradecido hoy, no esperes más para decirle lo mucho que significa para ti; no prolongues más el momento de una visita sorpresa, no dejes para mañana el verbo disfrutar, da lo mejor de ti sin que nadie te lo pida; y sigue levantándote a pesar de haber caído para ir a por lo que realmente deseas. Todo eso tiene que ser hoy. El destino tiene muchos trenes que no llegan a la estación, pero nosotros todavía estamos aquí. Vive por ti y por todos ellos. Por todos los que hoy están de despedida. Un abrazo enorme. 

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