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31 de agosto de 2014

Adiós Agosto querido

Se va Agosto, pero no tal y como ha llegado. Llegó como vendaval lleno de novedades, proyectos e ilusión. Se va, pero me deja el aprendizaje, los retos para Septiembre, la calma del trabajo bien hecho y las ganas de más. 
Momentos de relax. Entre toda este terremoto que ha sido Agosto, ajetreado y lleno de aprendizaje y trabajo, también hay pequeños momentos en los que poder ponernos un sombrero, coger un libro o revista y dejarse caer al sol. 
Septiembre llega lleno de retos. Vamos a montar en bicicleta y coger impulso porque nada ni nadie nos puede parar hasta llegar al destino final. Pero eso sí, condición inexcusable será disfrutar del camino. 
Caminamos cara a un nuevo mes, yo que nunca he sido de Septiembres. Esas despedidas al sol nunca las he llevado nada bien. Pero la otra cara de las despedidas es que luego llega un reencuentro, y ahora toca reencontrarnos de nuevo con otro otoño, con otro curso. El año pasado me he reconciliado con Septiembre y este sé que será no igual de bueno, sino mejor todavía. Querido, tú y yo vamos a ser formar un gran dúo. 

Y tú, ¿cómo recibirás a Septiembre? 

25 de julio de 2013

Galicia calidade

Preludio de la Suite nº 1 para cello de Bach by Carlos Núñez on Grooveshark
Vacío. Uno siente el vacío que deja la tristeza; el desgarro que produce pensar cuántas vidas se han truncado en un momento, y no sólo las de los fallecidos. Por extensión, hay muchas personas que hoy viven un día en el que faltan palabras para describirlo.  
Dicen que aquí la lluvia es arte, pero ayer el arte ha sido la solidaridad en mayúsculas de todos los que se han volcado ante la tragedia. Colas de gente donando sangre, trasladando a los heridos en sus propios coches, llevando mantas a los fallecidos; profesionales que en paro, en huelga o de vacaciones lo han dejado a un lado para ayudar antes de ser llamados. En momentos  en los que se olvidan las cosas secundarias: las razas, las banderas, las ideologías, o el equipo de fútbol al que siguen. Sólo hay hueco para dos palabras: vidas y personas. Deja un sentimiento tan bonito que duele. Se nos ha olvidado la crisis, los rescates, la corrupción... Y sólo nos hemos centrado en lo importante: había personas que necesitaban ayuda. Nada más. Ojalá muchos de esos que, presuntamente, se preocupan por la ciudadanía, tomen ejemplo de éstos, de los ciudadanos solidarios que no dan mítines sino ejemplo.
Imposible el aliento y la calma ante tanta vida truncada de repente. Pero que la tristeza no sea en vacío, hasta las hechos más trágicos nos dejan una enseñanza. A mi me la ha dejado el 2012 con muchos acontecimientos; me la ha dejado este 4 de Junio, en el que a los veinte minutos después de haber cumplido una nueva primavera se iba mi arquitecto de lados incorrectos, tras meses de agonía. Surgió el dolor pero, poco a poco, también las enseñanzas. Y hoy, ante lo acontecido, han venido a mi y he querido compartirlas. Vive hoy, sé agradecido hoy, no esperes más para decirle lo mucho que significa para ti; no prolongues más el momento de una visita sorpresa, no dejes para mañana el verbo disfrutar, da lo mejor de ti sin que nadie te lo pida; y sigue levantándote a pesar de haber caído para ir a por lo que realmente deseas. Todo eso tiene que ser hoy. El destino tiene muchos trenes que no llegan a la estación, pero nosotros todavía estamos aquí. Vive por ti y por todos ellos. Por todos los que hoy están de despedida. Un abrazo enorme. 

31 de diciembre de 2012

Vuelvo y termina el 2012

Diciembre se termina y con él este 2012 que para tanto ha dado. Hace unos tres meses os decía aquí que esto no era una despedida al uso. Hicimos el trato de que estaría de vuelta en unos meses (mejorada), quemaríamos lo feo del 2012, y nos tomaríamos las uvas juntos. Los tratos están para ser cumplidos. Siempre. Por eso estoy aquí, de vuelta. 


Podría hacer un resumen de cómo ha sido este 2012 en este mundo que nos dijeron que se terminaba, pero sigue girando para que nosotros sigamos bailando. Lo que ha sucedido todos lo sabéis, y sino el Sr.Google os podrá ayudar más que yo. Para mi ha sido un año INTENSO, en lo bueno y en lo malo. Ha sido denso como el petróleo por instantes; pesado como una losa en algunos momentos; y liviano como el aire en otros. Fue el año de la revolución. El año en el que colocar y colocarme. Vi a cada uno en su lugar y pensé: "ahora, que comience la función". Ha sido también el de los reencuentros y las despedidas. Me encontré con un amigo de la infancia que llegó hasta este sofá por casualidad buscando música. En los comienzos me despedí de alguien importante para mi, tardamos meses en volver a vernos, y la casualidad nos colocó cristal con cristal, en coches paralelos. Me encontré con una niña llamada Lucía, una niña disfrazada de mujer que habitaba dentro de mi. Reencuentros con personas que me hicieron ver que esta vida a pesar todo es bonita, muy bonita. Un año de hospitales, en los que vencer batallas, y alguna que  se ha quedado pendiente. Lloré como nunca y encontré la paz que nunca había sentido; pero tengo que decir que sin algunos de esos a los que yo llamo "mis burbujas" no hubiese sido posible, por eso me he encargado de decírselo personalmente a cada uno de ellos. Gracias por haber sido puntal cuando mi tejado se caía. Visité una de las ciudades más bellas del mundo: Copenhague. Un viaje que surgió sin planes. Tuve un Marzo horrible, es por eso que este Marzo pienso celebrarlo desde el 1 hasta el 31 (una celebración a mi forma, pero una celebración al fin y al cabo). Pero también un Julio divertido o un Noviembre de calma. Dije que me he reconciliado con las Navidades el pasado año y ha sido para siempre. Estas han sido preciosas, pero preciosas porque parten de la paz y de los pequeños momentos. No pude reconciliarme con Septiembre, ¿y si lo consigo en el 2013? Ese es uno de mis deseos. 



Yo pido paz y salud para todos. Que os rebocéis entre vuestros importantes, que os dejéis querer y que queráis mucho, mucho. Yo quiero un feliz 2013, lleno de buenos momentos, todo lo demás llegará solo. Tras un año como este, tengo todo preparado para que llegue un 2013 increíble. Lo estamos esperando. 

*a pedir todos esos deseos porque este se cumplen... prometido!  

18 de noviembre de 2012

Te volví a soñar... y la llamé

Just So by Agnes Obel on Grooveshark
Miércoles 14 de Noviembre, mientras España se paralizaba en una huelga general yo mantenía una de las conversaciones más tristes de toda mi vida. Al terminar, me quedé más paralizada que el país por completo, congelada y viendo sin ver nada. Una noche de Octubre soñé con ese arquitecto de lados incorrectos del que os hablo a veces; sí, te soñé en un hospital, dormido y lleno de cables, quizás sabiendo que estás allí. No volviste a mis sueños. Sin embargo, la madrugada del miércoles te volví a soñar. Paseábamos por la calle, nos deteníamos en paso de cebra, y de repente, estaba ella a nuestro lado. Os mirábais, os sonreíais pero no os acercábais; no hubo ni una palabra. Nosotros continuábamos paseando y yo te decía: "No le has hablado, ¿por qué?"; y tú me respondías: "Porque no puedo, no puedo hablar. Yo quería hablar con ella, pero no podía". El inconsciente salió a relucir, quizás sabiendo todo lo que sé y sabiendo todo lo que ella ni sospechaba. Así que me desperté entre ese sueño pesadilla y, pensé que era el día para hacer lo que llevo sopesando cientos de veces desde hace unas semanas. Y te volví a soñar... y la llamé. 
Era el día para descolgar el teléfono y dejar que sonase hasta que ella contestase. Lo hice. Le conté esta realidad que abruma y deshace. Rompí la que podríamos llamar nuestra promesa y sentí como, a la vez, ella se partía en mil pedazos escuchando todo aquello. Escuchaba incrédula, temerosa y, entre lágrimas dijo algunas frases de esas que no dan opción a añadir más. Unas en concreto consiguieron estremecerme como nunca antes. Y me sentí de todo menos desleal. Confirmé que ella sí tenía que saber lo que está ocurriendo, por lo importantes que habéis sido el uno para el otro. Poder decidir si quiere (o puede) despedirse de alguna forma, ahora que todavía hay tiempo. Pero parece que quiénes se aman de veras nunca consiguen despedirse, y lo que deseé más que nunca es que volvieses; que tuvieseis tiempo suficiente para contaros todo esto que ahora sé yo, y que deberíais saber vosotros dos. Encerrar el orgullo y el miedo en un cajón y declararos todos los sueños pendientes. Entonces soñé  despierta, e imaginé como uno cuando quiere creer que la suerte, en algún momento, también tiene que cambiar. 
Un trocito de mi captado por ese arquitecto de lados incorrectos, una de sus últimas fotos. Por ahora.
La conversación me agitó, retorció mis adentros. Una sensación de vacío. Me sentí marchita. Si ya la situación me parecía injusta, me causaba rabia, impotencia y una tremenda tristeza; ahora me da más todavía, tanto amor en juego y, ¿esto va a terminarse así y ahora?¿Uno debe creer los pronósticos de esos que supuestamente saben de lo que hablan, o pensar que aún puede haber un reencuentro? Sólo sé que me he guardado en la cartera tu última mirada, en la que me dijiste justo antes de embarcar: "Espérame, nos espera Buenos Aires", y sólo por esa mirada me aferro a la última opción. 

20 de septiembre de 2012

Modo renovación. El sofá estancado.

Thank You For Your Love by Antony and the Johnsons on Grooveshark eso, justamente eso, gracias por vuestro amor, cada uno con vuestra propia forma, que es lo que más, más me gusta.
 
En medio del hastío uno intenta cambiarle de tema a su propia mente. Yo intento hacer un post que rezume vida, pero mi inspiración se ha visto mermada últimamente. Cuento con material para algunos posts, acontecimientos y frases para traer hasta aquí, mientras las imágenes aplastan las palabras. Todo se vuelve maraña. Es complicado reflejar la sensación que mezcla saturación y vacío simultáneamente. A veces, uno necesita parar, parar más allá de lo parado para poder saltar de nuevo.
 
Una tarde de primavera en Copenhague. Paramos el mundo para que luego volviese a girar con más fuerza que nunca. Y giró, y giró, y giró...

Decía que Agosto me dejó sensación entre pena y liberación. No lo echo de menos. Con Septiembre juego a equilibrismos esperanzados. Ahora no, ahora no podemos perder esa que nos levanta por las mañanas. Estoy mirando por un caleidoscopio deseando que todos esos colores nos invadan, que salgan a pintar mi mundo y el de mis burbujas, algunas de ellas en su tedio particular. Y saldrán, sé que saldrán y podremos celebrar lo que ahora es incógnita, a ratos rosa claro, a ratos gris oscuro. En momentos como estos nos quedan esos de los que uno nunca se desprenderá, esos que son capaces de hacerte volar estando sentado. El otro día al llegar a casa, antes de dormirme mientras salía el sol, pensaba en aquello que decía Piaget: "el tiempo no es una causa, sino un vehículo de causas". Un vehículo de causas que me ha llevado a la infancia y a la adolescencia en los últimos meses. Ese vehículo me ha encontrado y reencontrado con partes del pasado. ¿A quién no le gustaría volver a un día de los diecisiete? ¿o de los nueve? da igual, pero volver por un momento y con toda la esencia. Yo lo he hecho, y confirmo que eran tal como los recordaba. Gracias a unas burbujas, por hacerlo posible.

Y aquí yo y mi pelo, mientras el viento me peina despeinada. Le hemos soplado tanto a estos tiempos, que se han ido lejísimos y sin billete de vuelta. No sé si lo había dicho, pero adoro el viento.

Sacudirte la abulia a veces se vuelve ardua tarea. Me he rodeado de buena música, de buena literatura, arañando momentos de distracción. Sin echar de menos esa que consideraba mi casa. Nos hemos arropado unos a otros, cada uno con un frío diferente. Me he rodeado de esos que sonríen con el alma, los que saben leerme entre líneas; los mismos que me mandan abrazos que axfisian. Están los que siempre han estado ahí; los que nos desperdigamos hace tiempo y ahora este sofá ha vuelto a encontrarnos; y los que he ido hallando por el camino y que me llevo hasta el final. Sólo por esto y por todos ellos, este invento llamado vida ha sido maravilloso.

Viviendo cada segundo sabiendo que somos levedad, cual nube en el cielo. Ese es el mensaje que me llega por diferentes vías desde hace semanas. Nadie podrá quitarnos el hoy.
 
Siento que este sofá se ha quedado estancado y repetido, quizás síntoma de que llega su final. Enfermo de rutina, tal vez. Estoy pensando en rescatar algunos de los posts del principio; mientras voy pensando un final precioso para este sofá para hablar, porque no duden que cuidaré el final como he cuidado el comienzo ;) ¿Cómo podemos cerrar el sofá? Lo he puesto en la página de facebook, aquí, y algunos han propuesto opciones como publicar un libro con los mejores posts, dedicarlo y sortearlo; una pedazo de fiesta; que los bloggers escriban lo que les ha inspirado y lo que guardarían de Estrógena y del sofá. Otros proponen como cierre, no cerrar. Y yo lo dejo en manos de los mejores bloggers del mundo mundial... los míos. 
 
¿Cómo paras tú tu mundo? ¿Volverías a un día de algún año pasado, por un momento y con toda su esencia? ¿A cuál y por qué? ¿Qué propones para el sofá?
 
Imágenes: Estrógena y sus burbujas.
 

11 de septiembre de 2012

¿Qué título le pongo a esto?

Este último mes a penas he venido aquí. Agosto se ha terminado y me deja un sentimiento ambivalente entre pena y liberación. Una parte hace que desde que tengo recuerdos sienta ese hastío cuando llega Septiembre, creo que asociado a decir adiós al sol. Septiembre siempre era despedida y menos horas de luz, y cuando esos dos factores se unen, al menos en mi, el resultado es muy, pero que muy feo. En los comienzos de este mes publicaba un post en el que proclamaba que "Aquí hay vida", pero luego Agosto ha traído demasiado hospital, demasiado suceso recordando que la impredecible muerte existe. No echaré de menos a esta segunda mitad. La vida es algo que unos viven y otros dejan que suceda, pero la muerte es algo claro y directo, es esa varita que nos hace iguales. A pesar de eso, Agosto ha traído reencuentros; desayunos extensos y cenas interminables; las lecturas bajo el sol; carreteras hacia el norte y carreteras hacia el sur; las perseidas y nuestros deseos... 

Un avión que no quería despegar. Un encuentro que se retrasa, pero las ganas agolpan esperando el abrazo. 
imposible que los desayunos no sean eternos con estas exquisiteces del estilo fabricadas por algunas de mis burbujas. Viva lo artesano :)
Agosto y nuestro intento de cazar estrellas fugaces. Una la hemos compartido con la certeza de que nos tendrá preparada una sorpresa cuando más despistados estemos.
 desde que tengo recuerdos, recuerdo esta tienda que siempre tuvo para mi un punto oscuro y, a la vez, tremendamente atrayente. Ahora dice adiós y eso es nostalgia pura :(
¿y si nos la quedamos y ponemos ahí un sofá para hablar sin pantallas de por medio? donde perdernos cuando no nos encontremos; donde encontrarnos cuando estemos perdidos. 
A pesar de que el sol se vaya antes de tiempo, estaría genial que por fin ocurriese algo bonito y, que Septiembre y yo pudiésemos hacer las paces después de tantos años. 

"Sucesos que colisionan entre sí y conmigo hacen que hoy esté aquí, en este sofá, intentando sacar todo lo que llevo dentro. Bruce Springsteen. Play. Este señor hace una música que hoy será, una vez más, salvación." Así comenzaba un post hace dos semanas, que no fue publicado. Pensaba en nuestra última conversación, en aquella habitación de hospital entre gris y verde claro, con la cama al lado vacía. Mi visita casual, quedarnos a solas y comenzar una de esas conversaciones que dejan poso. Días más tarde, cuando todo había vuelto a la normalidad, me llega la noticia de que te has cubierto de distancia. Esa última conversación aflora, todo toma un sentido concreto, ¿cómo pudimos condensar tantos temas en tan poco tiempo? ¿acaso pudiste oler mis dudas y mis sueños? Lástima no haber tenido un poco más de tiempo, verdad? Presiento que sabías demasiadas cosas. Y ahora me quedo aquí como el pesar que deja esa saudade. La muerte nos enseña que nada es permanente, nos enseña a desprendernos. Nos avisa que solo contamos con un tiempo y que es obligatorio vivir en el presente. Aunque, a veces, parece que necesitamos que la vida nos ponga en una situación límite para comenzar a disfrutar. Y en la mayoría de esas veces ya no hay tiempo. Las despedidas y yo nunca nos hemos llevado bien, pero es que son feas; unas más que otras pero, feas al fin y al cabo. 


 
Esto es un retazo de la pared de la cocina de mi casa. Un día, hace muchos meses, hablando de separaciones y no sé qué más, con el que en ese momento era mi pareja, se escuchó: "Es distinto separarse que morirse..." y la contestación fue: "sí, cierto, es peor separarse.". Quedando implícito el dolor que conlleva la separación del ser amado, el dolor del desamor. Sé que empecé a reír y dije: "esto es una de esas frases de análisis, tomo nota". Esa nota se quedo por ahí, colgada en una de esas pinzas. El otro día, escribiendo este post, sentada en el lugar donde siempre me siento, me quedé obnubilada mirando al frente y pensando. De repente mi mirada perdida se posó en esta nota, que me ha pasado desapercibida durante meses y meses, justamente el día que estaba escribiendo y pensando sobre muerte y despedidas. Y yo creo que las separaciones pueden ser dolorosas, que el desamor puede ser desgarrador para quién ama, pero son despedidas en las que caben los reencuentros; con la muerte no hay reencuentro. La muerte sí que es una putada, digan lo que digan. 
 

¿Cómo ha sido vuestro Agosto?¿qué tal está siendo la vuelta al cole?Y como siempre, tus comentarios sobre todo lo que te ha sugerido el post. Sobre todo lo que quieras compartir
 
Fotos:Estrógena y sus Burbujas.
 

16 de mayo de 2012

AQUÍ, GRAN HERMANO. ¿AQUÍ?

Esta semana voy a mil, no tuve tiempo suficiente para preparar el post de "Los bloggers tienen la palabra", con la palabra de los martes. Pero una de mis burbujas más importantes el otro día me sugería que podría hablar de Gran Hermano. No del programa en sí, ni de los concursantes, sino de una reflexión que ella me comentaba, pensando que la vida es un enorme Gran Hermano. Otro amigo me proponía también hablar de Gran Hermano, y entre risas decía que "en este sofá no se habla de estas cosas, jajajaja". Y sí, en este sofá cabe todo, todo, todo, sólo habrá que buscarle la forma. El lunes por la noche, tras muchísimos acontecimientos sucedidos en estos meses en mi vida y vidas colindantes, que no entran en un sólo post, pensé que tenía que hablar de esto sí o sí.  

Cada día me sucede algo más para que viva agarrada a lo que dice esta imagen. Y es que pase lo que pase... vivamos el momento. 

A veces suceden cosas que vienen con la etiqueta de "estábamos para encontrarnos"; como si no pudiese ser de otra forma. Parece que el mundo se ha empeñado en hacernos coincidir en un momento, un lugar y de una forma, sin poder evitarlo. ¿Y si esto es un eterno "Gran Hermano"? Participantes desconocidos de un enorme "Gran Hermano" en el que coincidir con unos y otros; en el que vivir grandes momentos con personas de paso con las que nunca volveremos a coincidir. En el que pasar otros grandes momentos, grandes para bien o para mal (eso lo hablamos luego), con personas que fueron más importantes, quizás muchas de ellas claves en nuestra vida, que se quedaron durante más tiempo pero tenían vuelo de vuelta. Son esos que estaban para no quedarse con nosotros, pero sí para aparecer e intercambiar nuestras huellas. Y nos quedan esos otros grandes momentos con esos que siempre están, las burbujas por las que merece la pena toda esta andanza. Vivimos encuentros, despedidas y reencuentros, que muchas veces no estamos siendo conscientes de todo su significado. Como los grandes momentos, que no siempre tienen su significado en el momento en el que suceden; en ese momento no sabemos si está sucediendo para bien o para mal, sólo sabemos que sucede. Casi siempre, el significado lo acaba dando el tiempo. Pruebas ganadas, pruebas perdidas. Pensamos que la suerte nos sonríe mientras caminamos hacia lo que menos nos conviene; otras veces, nos sentimos apesadumbrados pensado que hemos perdido la gran oportunidad y, justo "perdiendo" es cuando estamos ganando. Y todo ello con la banda sonora envolviendo el momento, esa que pase el tiempo que pase, la escucharemos de nuevo y nos llevará a aquel instante, a aquella época. Me quedo pensando en mis propias experiencias (... aquí pienso un largo rato: en las pasadas pasadas, en las pasadas a corto plazo, y en las que aún están bajando en el ascensor...) Pienso en experiencias cercanas que me hablan también de todo esto. Van moviéndose las piezas, y aunque colocar a veces lastima, de repente sientes que, no sólo encaja, sino que te gusta como queda. Cuánto enredo en esta vida y todo para terminar así: Tú y yo aquí, en este sofá. Yo me quedo con vivir el ahora sin más, el contigo sin más, el aquí sin mas. El conmigo sin más. Me quedo con que si había que dar todas estas vueltas para llegar aquí, por lo bonito que es encontrarse así, las volvería a dar una y mil veces más. Volvería a llamarte tantos años después. Volvería a estar con todos los que estuve, aunque las despedidas hubiesen sido algo diferentes. Volvería a decirte que, a veces, sentía ganas de salir corriendo. Volvería a leerte el mismo cuento en tu mirada. Todo esto parece una especie de juego, incluso da algo de claustrofobia pensar que somos "totalmente libres", sólo entre comillas. A veces, estamos expulsados y realmente somos finalistas.  Ahora sí, nos espera el premio final y ese nos lo jugamos nosotros. 


¿Estamos en un enorme "Gran Hermano"?

fuera de tiempo: sí, este año me he enganchado... ;)

15 de marzo de 2012

Hace dos años en un día así

Primavera by Mariza on GroovesharkDicen que el fado son las lágrimas del alma, y este se titula "primavera". Sólo cabía esta música para este post. 
Hace dos años en unos días como estos, previos a primavera, perdía por completo el equilibrio. Una enorme nube negra se había instalado encima de mi y no dejaba de llover. Llovía por encima y por dentro de mi. Hace dos años sentía como el corazón se resquebrajaba; sentía que una parte de mí se estaba muriendo; y otra parte se ahogaba en la angustia, esa que asfixia. A veces sientes que el corazón se quiebra, que no es poesía, que duele de verdad. En un día como este de hace dos años sería la última vez que nos veríamos. En aquel momento se avecinaba una gran tormenta. Uno no siempre se siente capaz de aceptar lo que sabe que está llegando, y quiere huír, escaparse tan lejos que lo que se acerca no pueda alcanzarle. No hubo despedida, no nos atrevimos ni tú ni yo, y luego te quedaste dormida. Ahí no quise aceptar y me reafirmé en que sólo era un sueño. Y creo que es que no la hubo porque nunca tuvimos una despedida, porque seguimos estando cerca de alguna forma. El día que nacía la primavera el silencio anunció el final (aquí ese post). Y desde aquel día he estado comprobando aquello que tantas veces hablamos, de que uno no muere hasta que no es olvidado. Y es cierto, totalmente. He reconstruído las ruínas de todo lo que quedó, he crecido, he saltado, me he atrevido. Me caí y volví a levantarme. Las cosas han cambiado pero el alma sigue siendo la misma, creo que estarás orgullosa. Hubo momentos en los que casi pierdo la sonrisa y la esperanza, pero en el último momento me he acordado de ti y de lo que un día me dijiste, que de alguna forma también cambió mi vida, "el corazón te ha traído hasta aquí y tienes que hacerle caso". Así que, aunque a veces sea difícil, sigo guiándome por este corazón con remiendos. Tendría tantas cosas que contarte, tantas que tú ya sabes. 



Hace dos años el día que nacía la primavera caía hasta el fondo del océano, allí donde no llega la luz. Desde el otro lado de la pantalla, vosotros, los bloggers dejábais palabras que eran abrazos; desde este lado aparecían justo los que tenían que aparecer, los que siempre he encontrado por mucho que el tiempo pase, esos que tienen una parte de mi, y a los que (confío) siempre encontraré. 

1 de agosto de 2011

FIN DE FIESTA



Música aquí...

"Los bloggers tienen la palabra" se fue de vacaciones cuando nacía el verano y, ciertamente parece que el blog entero ha cerrado por vacaciones, siendo precisamente en el mes pasado cuando más pensaba publicar... Paradojas de la realidad. Pero aquí sigo, tras el vacío de estas dos semanas pasadas en este sofá.


Julio se terminó ayer, para algunos concluyen las fugaces vacaciones, para otros finaliza el verano del aburrimiento. Huele a despedida. Unas veces la despedida es consabida por ambas partes, otras es simplemente un hasta pronto que se vuelve adiós. Inevitables los recuerdos, los momentos vividos, y la nostalgia se te echa a lomos sabiendo que a partir de ahora ya nada será lo mismo. Siempre dá pena cerrar la puerta aunque haya sido tu elección dejar la estancia. Pero estas situaciones son, a veces, más que necesarias para poder seguir adelante. Se apagan las luces de una etapa.





Sería el último día que se verían, y puede que la última conversación se quedase corta pero así sería. Las palabras vacías llenaban las conversaciones sostenidas en recuerdos, donde una hablaba y otro permanecía escuchando: "¿qué me ofreces?"-dijo él- "mi mejor sonrisa y mi silencio, el silencio que dice "habla, te escucho". Y tú, ¿qué me ofreces?"- dijo ella- Él ya tan sólo podía ofrecerle el calor que le sobraba. Las sobras nunca fueron buena ofrenda. Ya no tenían nada que ofrecerse.Hoy ya es ayer, mañana ya es hoy, se ha hecho de día y la conversación nunca pudo realizarse. Había pasado el tiempo una vez más. 





Tras despedirse de unos y otros, tras las cajas desperdigadas que se iban llenando de objetos y recuerdos, tras los abrazos silenciosos que lo dicen todo... Llegó la jornada de reflexión, asimilar la ida, si ya a veces parece imposible quedarse,aún lo parece más irse. Había que darle el último trago a una época de amistades, de conocidos que se hicieron amigos, de lugares que nos unieron y separaron, de trabajos, de vivencias. Echar la copa vacía al aire, que el suelo la haga añicos. Fin de fiesta. Y ahora sí, vuelta a empezar.

Photobucket

Ella empieza su nueva etapa. Para muchos ha perdido el equilibrio por amor; ella piensa que lo ha perdido para vivir en equilibrio. Ahora la espera ÉL y su PEQUEÑO. Abandona su "soltería", su casa, su tiempo, su espacio... para compartirlo con los que más quiere. Con los que más la quieren. No hay distancia, no hay edad, no hay pasado que pueda separar cuando dos almas deciden que este tiempo es sólo suyo. Él dijo: "Sé que tienes miedo, tu vida cambiaría mucho pero si te quedas conmigo te cuidaré para siempre". Habría un día en el que esta vela tendría un motivo para ser encendida. Por todos los buenos deseos de una nueva época. Dejemos que la luz lo llene todo...

29 de junio de 2011

UN INSTANTE COMO AQUEL...





música aquí...
Parecía haber vivido ese momento en otra ocasión. Estaba allí, en la misma hamaca, con el mismo sol de frente, era más o menos la misma hora de aquel día, y agotaba las últimas hojas del libro que Foca me había regalado en mi cumpleaños, días antes. Un cumpleaños más, un libro más, el libro que terminaría en una hamaca frente al sol y con las lágrimas corriendo mejillas abajo. Parece un ritual, sin embargo no ha sido premeditado, es precisamente lo que ha hecho al instante mágico.


Y mientras leo sobre el amor y el desamor, sobre las parejas y sus códigos, sobre los viajes y las huídas, sobre esos mayores que nunca dejamos que el niño se apague, sobre esas personas diamantes que nos vamos encontrando a lo largo del camino y que harán que seamos todo lo que somos. Mientras leo todos esos recortes de vida que todos hemos ido confeccionando y veo los míos colocados en el aire, llega una declaración de intenciones, como un soplido, manifestando todo sigue igual que siempre: sigo sin mirar atrás en las despedidas. Quizás porque las despedidas y yo nunca nos hemos llevado bien, quizás porque escapo del momento del adiós, o porque mi inconsciente y mi consciente se ponen de acuerdo al creer que las despedidas de veras no las hace la mirada ni la mano que dice adiós, tiene que hacerlas el corazón. Quizás porque el adiós es gélido hasta para el que huye. Podemos pensar que hay cosas que se retrasan o se adelantan, quizás ninguno de esos conceptos existan,el tiempo siempre tan relativo... Cada cosa llega en el momento que debe llegar, de no haber sido así nada sería así. Se oía: "No puedo vivir sin ti" - "Sí que puedes" - "Puedo, pero no quiero." A veces, lo que creemos la última escapada es tan sólo la primera. Ven...y voy.

21 de septiembre de 2010

Los bloggers tienen la palabra: DESPEDIDA

Despedida
La palabra en sí ya esboza la tristeza posada el aire. Ahora mismo es la última palabra en esa lista que confecciono con todas las que váis dejando esparcidas por el sofá. No podría tener lugar más acertado, despedida, al final.


Todos, al término, como la palabra, tendremos que irnos. La palabra sale de la lista al post, nosotros saldremos de aquí hacia... no sé dónde, ¿quién puede saberlo? Todos nos iremos, lo cual no conlleva que todos tengamos una despedida. No me refiero a ceremonias ni homenajes, por supuesto que no, hablo de un momento de intimidad en el que puedan estar allí únicamente los que tú quisieras ver antes de irte. Pero eso no siempre depende de uno mismo. Durante mi infancia y preadolescencia surgían aquellas corrientes catastróficas de que el mundo terminaría con el inicio de un nuevo milenio. Sin llegar a creérmelo, recuerdo cuando jugábamos a imaginar qué haríamos si supiésemos que mañana desaparecerá el planeta. Nada más sorprendente que descubrir todo lo que harían aquellos que me rodeaban. A pesar de que hay días en los que parecen haberse estancado los relojes, en un sólo día me temo que pocas cosas podríamos hacer, sobretodo sabiendo que es el último. No sabría si es mejor saberlo o no... ¿Cuántas veces pensando en la mañana de mañana hemos desperdiciado la tarde de hoy? De preveerlo, supongo cómo repartiría el día. Y supongo también que en ningún momento habría despedida. Con aquellos con los que estaría nunca habrá una despedida total. De la misma forma pasa con algunos lugares de los que jamás podrás decir adiós.
El mes pasado estaba en una de las casas que más recuerdos tengo y a pesar de las obras, de la pintura, del cambio de algunos muebles... para mi todo parecía intacto. Casi podría llegar a recordar el olor de aquellas tardes buscando en un baúl lleno de ropa mientras salía al balcón, primero se abría una parte de la cristalera, luego la otra... puedo llegar a recordar hasta el chirrío en la manilla. La mesa de madera, la máquina que cosía más recuerdos que vestidos. La mesa de mármol verde y vetas negras. Sus dos cajones. Mi cajón. Ábrelo y encontrarás todavía mis dibujos, mis textos, mis cartas que no encontraron destinatario. ¿Cómo puede haber una despedida de ese cajón?
Otra casa, otras obras, otra pintura. Otra casa que sigue reinventándose y, sin embargo, me encuentro en cada esquina de sus baldosas. Encuentro mi habitación esperándome azul, siempre azul, avanzada y distinta, con otras huellas pero podría firmarla como mía. Una cama que espera un fin de semana escondido, unas navidades que siempre llegan, un verano con su calor y sus noches de azotea. Y es que a veces la despedida surge así, de repente, sin ser conscientes de que está sucediendo el último día en aquel lugar, el último momento con esta persona. Como cuando termina el verano, siempre hay un día que vamos a la playa a tomar el sol sin saber que ese será el último día de sol del verano, volvemos a casa, quizás pensando que mañana regresaremos pero por unas cosas u otras ha sido el último sin darnos cuenta. Cuando nos quedamos sin despedida permanecemos entre vacíos y obnubilados barajando posibilidades de qué haríamos si volviesen a rodar la escena. Parece que como decía Napoleón "En la guerra como en el amor,para acabar,es necesario verse de cerca". Porque a pesar de lo feas que son las despedidas, el peor final es cuando no hubo despedida.


Ojizarka ha dejado la palabra, una blogger para la que nunca habrá despedida. Si estás pensando una palabra déjala por aquí para que a estos martes nunca llegue la despedida...

27 de marzo de 2010

EL DÍA QUE NACÍA LA PRIMAVERA

El día en que nacía la primavera terminaba el viaje. Te ibas y el sol salía para orientarte, nos dejabas el calor para seguir la andanza. Era como un día anunciado sin fecha propiamente dicha, todos nacemos con ese día escrito en la planta de los pies, así que es en vano correr al lugar más recóndito del mundo porque al final siempre termina encontrándonos. Pero hay casos en los que se hace una especie de epílogo en el que todos los que rodean a esa persona,o ella misma,sabe que ahora más que nunca el final se acerca a ritmo de soul. Y la tristeza, normalmente, aparece y nos bloquea sin dejarnos disfrutar de los que serían nuestros últimos días juntos. Con Marzo nacía la crónica de una muerte anunciada, parecida a la de Gabo, pero esta con menos personajes y sin viaje. Era básicamente una espera, qué fría la espera de saber que te vas. Y no nos hemos despedido... nunca nos despedimos, no nos gustaba esa parte de la partida ¿por qué hacerlo ahora? Camino del adiós recorríamos la misma ruta de vuelta a casa tras la playa en los veranos de la infancia. Ibas delante, como una guía y, parecía que por más que te seguía, imposible era agarrarte.
La muerte siembra el miedo entre nosotros, el miedo al fin, el miedo a lo desconocido. Hasta los que esperan el paraíso le temen aunque sea en silencio. Ni digamos ver la partida de un ser querido, la agonía de llegar hasta el último día sabiendo que quizás hoy sea el definitivo. Hasta que recibes la noticia no cierras la puerta. Hasta que no oí la voz de mamá no caí al vacío. Ya había terminado todo. El desierto ante mis ojos. Sordidez en el aire. Sentimientos enfrentados, la tristeza fría como el acero y, recuerdos, muchos recuerdos flotaban desorientados en mi mente. Ya te estaba echando de menos y todavía estabas aquí. Y realmente por aquí te has quedado con tu sonrisa tímida y tus buenos deseos envueltos en abrazos de abuela, ¿qué seríamos sin los abrazos de la abuela? Me has dejado tantos buenos recuerdos, tanto cariño, que no cabe el olvido. Y te has llevado mi sonrisa, mis incógnitas. Y en esa larga despedida me encontré con familia, amigos, conocidos, desconocidos de la familia con los que no coincides a menudo, y con mi otra familia, esa con la que no compartimos apellidos ni sangre, pero si minutos, horas, días, meses, años compartiendo momentos inolvidables, momentos que han hecho que yo los considere familia, momentos en los que siempre me han hecho sentir su pequeña Lucía. Y junto a ellos, más recuerdos. Un mar de recuerdos. Sentir cerca a los que quieres te hace sentirte arropado, fuerte, estimado, y en un momento tan gris atenuaban el dolor con sus mejores mimos. Cómo ha pasado el tiempo! Cuántos años, sin embargo, ellos seguían allí meciéndome entre abrazos, como a su pequeña Lucía. De vuelta a casa comencé a mirar fotos tuyas, nuestras. Creo que era la necesidad de volver a verte, de saber que recuerdo tu cara. De poder volver a mirarte y pensar todo esto que ahora te cuento. Necesidad de apagar parte de mi tristeza encendida.
El día que nacía la primavera... cogiste tu maleta llena de secretos y echaste a volar.

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