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29 de julio de 2015

Yo no voy a decirte adiós

Esta situación está siendo más fuerte de lo que jamás hubiese pensado. ¿Cómo te despides de alguien a quién no volverás a ver jamás? ¿Cómo se digiere una muerte de alguien que médicamente está todavía vivo? Se me hace tan extraño estar aquí, en el sofá, pensando que una máquina te hace respirar mientras "duermes" profundamente. Ya no volveremos a vernos. Y cómo pesa esta frase, dura y rotunda. Pero yo no voy a decirte adiós, yo quiero recordarte. Porque a la muerte sólo se le gana luchando contra el olvido. Ahora tan sólo nos queda esperar al último latido. Qué espera tan vacía! Y es que, qué se espera cuando no se espera nada? ¿cómo espera uno la muerte de alguien querido? Todos nos moriremos, obvio. Otra cosa bien distinta es que lo tengamos presente. Pero más que la muerte propia, la muerte ajena cuando es de alguien a quién queremos se vuelve una espera corrosiva y angustiosa. Sobretodo cuando sentencian que será cuestión de horas, las horas justas hasta que el silencio anuncie el fin de fiesta. Y así estamos, esperando. Alguien espera en calidad de hija, y yo pienso: ¿cómo se despide a una madre? ¿cómo esperas las horas sabiendo que ya ha terminado? ¿cómo uno traga la última mirada de la persona a la que más ha querido? Y si ya la situación es agreste y lacerante, ¿cómo se siente una sumergida en todo esto mientras en su barriga se gesta otra vida, la de otra de las personas a las que más querrá en toda su vida? La vida y la muerte encontrándose en el pasillo. Qué lástima y qué rabia que sus dos grandes amores no puedan llegar a conocerse. 
Y estaréis pensando de quién hablo. Hablo de Tere, la que fue durante muuuuuchos años parte clave en mi casa desde que yo levantaba medio metro del suelo. Se encargaba de que el parquet brillase como si viniese a visitarnos un Nobel; que el salón tuviese ganas de vernos; que la nevera se mantuviese rellenita; que la comida tuviese el punto justo; que yo llegase a tiempo al colegio… Y que volver a casa tras un día malo fuese menos malo. Llegó para ser mi niñera pero se le quedaba corto. Es una de esas personas que sabe cuidar a los demás, y lo hizo mejor que bien. Los que saben cuidar de verdad son cuidadores por siempre. Quizás por eso, aunque crecí siguió siendo mi nanny. Lo cierto es que conectamos desde el primer momento, y más allá del tiempo siempre vi en ella el cuidado con mimo y ella en mi a su pequeña Luci con el lazo en el pelo(como confesó hace un par de meses). Tengo mil recuerdos revoloteando en mi mente, han sido tantos años… Y es que quién está en tu hogar, quién vive contigo el día a día, estación tras estación; quién te peina aunque no vayas a salir a la calle; quién te deja mensajes en el contestador cuando tienes cuatro años sabiendo que te hará la ilusión del siglo tener un mensaje como tienen "los mayores"; quién te compra confeti (nadie se imagina los kilos que ha podido comprarme a lo largo de todos estos años)sólo para celebrar que hoy era hoy; quién juega contigo sin apetecerle pero no consigues notárselo; quién sabe olerte el miedo y logra espantártelo; quién custodia tus secretos confesados más que cualquier diario… Con alguien así es imposible no sentirlo tuyo, imposible no darte. Por eso hoy siento que se apaga una parte de mi. Sin duda alguna, si hubiese otra forma en la que nos volviésemos a encontrar haré lo posible para que vuelvas a ser mi nanny. Nos buscaremos y sobretodo, nos encontraremos. Sabremos reconocernos porque hay códigos que nunca caducan: llevarás confeti en el bolso y yo un lazo en pelo. 




  

20 de marzo de 2013

El día que nacía la primavera (3)

A las 12:02am de este 20 de Marzo dará inicio la primavera. Era una de mis estaciones preferidas, con ella parece que los días estiran la luz para hacernos florecer. Nací en el prólogo del maravilloso verano, ¿será por eso que el sol me gusta tanto? Un invierno colmado de paz ha hecho que este año haya llegado casi sin percatarme. Un día como hoy hace justamente tres años se fue una de las personas que más han influido en mi, que más me han querido y a las que más he querido. Una noche como esta te quedaste dormida y en el amanecer, cuando nacía el día y la primavera, un último suspiro. Siempre he dicho que, sin duda, no podrías haber escogido mejor el día en el que despedirte. Las flores, el sol, la vitalidad, la alegría de vivir. Eso eras tú. Y con eso nos hemos quedado. 


Tengo infinidad de imágenes, de grandes momentos de juegos, de sonrisas, cantando, haciendo bailes. Imágenes de abrazos con tu sonrisa enorme aprentando los ojos(me has dejado ese gesto), tus manos chiquititas (también me las has dejado). Creo que puedo recordar todos y cada uno de los rincones de tu cara. Es increíble como la memoria ha hecho una habitación sólo para ti. 


Hoy aparecía en la tele Raffaella Carrá, desde pequeña me encanta esta mujer, y me sigue encantando. A punto de cumplir 70 primaveras no ha perdido nada de su esencia. Es viva, con su eterna sonrisa, espontánea, bella. Tiene swing. Recuerdo aquellas noches de infancia en las que sonaba el teléfono y corría pasillo adelante para descolgarlo diciendo: "Hola Raffaela!" con la ilusión de que quizás fuese su llamada desde el programa que presentaba en televisión. Raffaella nunca llamó, pero nadie podrá sacarnos aquellas noches en las que me  animabas a soñar que era Raffaella por un rato. Gracias.  

29 de junio de 2009

Recuerdos

¿Por qué cada vez que alguien dice recuerdos la nostalgia lo invade todo?El recuerdo siempre va unido a la memoria, la memoria a la retención del pasado, y el pasado sólo hubo uno que con el tiempo se fue transformando en lo que nosotros queremos: cualquier tiempo pasado fue mejor o, el pasado lo enterramos para no sacarlo a relucir nunca más. Siempre hay algo bueno y algo malo, pero merece un hueco en nuestra memoria para no olvidar todo lo que la vida nos ha mostrado, no siempre de la forma más dulce; para no olvidar que hubo momentos en lo que conseguimos nadar entre felicidad y que se pueden repetir si ponemos ganas; para no olvidar a los que ya no están; para no olvidar el olor de la ropa limpia que secaba el viento; para no olvidar el primer beso; para no olvidar las despedidas, que luego trajeron un reencuentro; para no olvidar todas las sonrisas que nos han dedicado, que en ese momento muchas limpiaron un mal día quizás sin saberlo; para no olvidar que el recuerdo siempre lo fabricamos nosotros a partir de momentos, personas, aromas, lugares... dándole el acabado deseado siendo evocado cuando queremos dondequiera que nos encontremos. ¿qué seríamos nosotros sin recuerdos?El recuerdo siempre lleva consigo la evocación, memoria y mente para construir toda nuestra vida y llevárnosla en una maleta invisible allá a donde nos escapemos. El recuerdo sólo tiene un mensaje: no olvidar.

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