música para una promesa...
Me balanceo entre dos palabras para rescatar en estos días, me quedo con PROMESA. (post completo pinchando sobre la palabra)
"Promesa puede ser ofrecimiento o garantía. Pacto quizás. Unas flores o el mar entero. Mi tiempo y mis ganas. Una carta mientras me despido en un aeropuerto. Promesa de una espera, de un nuevo encuentro, allí o allá, con el lugar y la fecha todavía incógnitos pero encontrarse de nuevo y por supuesto, mejorados. Promesa siempre habla de voluntad y compromiso."
"Hay promesas que se hacen sin palabras, ni firmas, ni cuños. Esos compromisos libres, lejos de la palabra obligación. Las promesas siempre esperan ser cumplidas y, hay que cumplirlas hasta el final."
Llegaste y la sorpresa se hizo contigo. Pero supe que algo no bueno pasaba cuando te abracé riendo y tus ojos se inundaron. Creo que mi gesto hizo la pregunta por mi y me dijiste: "lloro por verte, por verte reír como siempre". No tardaste en contarme tu secreto, ese que llevaba semanas contigo a solas. Una vez más mostrabas tu resistencia para soportar las dificultades en soledad. A veces, ver tanta fortaleza junta estremece, y a mi se me partió el alma en mil pedazos. Llegaban los que serían nuestros últimos días hasta hoy, necesitabas que te espantase el miedo, y yo lo intenté aunque no sé si lo conseguí. Yo luchaba por espantar el tuyo mientras el mío me invadía, mi miedo a lo que ahora ocurre. Hubo tiempo para momentos compartidos y mientras, sin perder tu humor particular, hablamos de todo como si el tiempo se nos acabase. Siempre lo hicimos así, agotando hasta el último minuto, prolongando conversaciones que no querían terminar, pero esta vez más que nunca. Y me pediste una promesa: el secreto se quedaría entre nosotros, entre unos que tú habías elegido. No eran familia, y no me sorprendí. Y ahora que nos avisan que se termina el tiempo estoy tentada a romper la promesa. Me siento desleal por romperla pero insensible por no permitir que ella pueda despedirse de ti. Yo si fuese tú, querría que mantuvieses la promesa. Pero si fuese ella, me moría por verte una última vez. Y así estoy, entre aguas y no sé a qué orilla nadar. A mi lo que me gustaría de verdad sería encontrarte al llegar, otra vez más, junto a estos neones.
Nos hicimos la promesa de volver a encontrarnos, quizás en este aeropuerto, o quizás en el último que nos despedimos, pero volver a encontrarnos. Nos hicimos la promesa de que si saltabas esto teníamos que hacer algo inolvidable, de esas cosas que uno no olvida en la vida. Me decías que tú necesitabas aire bueno y me pusiste una canción de Calamaro, ahora prohibida para mi; entonces, nos prometimos Buenos Aires. Las noticias que van llegando me sacan el aliento a mi también, pero no quiero perder la esperanza de que ahora falle esa fortaleza que siempre te ha caracterizado. La semana pasada llegó la noticia mala entre las malas, y me acurruqué en este silencio que tiene las manos frías. Sin dormir, sin comer, pensando sin pensar. Es rabia, es impotencia, es dolor. Es vacío, pero sobretodo es la pena que me da tener que decirte adiós. Y entonces pienso que entre nosotros prometimos que no habría nunca adiós. Y esa promesa sí vamos a cumplirla hasta el final. Yo sé que no hay olvido que pueda ganarle la batalla a todo esto que somos tú y yo.
"Promesa puede ser ofrecimiento o garantía. Pacto quizás. Unas flores o el mar entero. Mi tiempo y mis ganas. Una carta mientras me despido en un aeropuerto. Promesa de una espera, de un nuevo encuentro, allí o allá, con el lugar y la fecha todavía incógnitos pero encontrarse de nuevo y por supuesto, mejorados. Promesa siempre habla de voluntad y compromiso."
"Hay promesas que se hacen sin palabras, ni firmas, ni cuños. Esos compromisos libres, lejos de la palabra obligación. Las promesas siempre esperan ser cumplidas y, hay que cumplirlas hasta el final."
Llegaste y la sorpresa se hizo contigo. Pero supe que algo no bueno pasaba cuando te abracé riendo y tus ojos se inundaron. Creo que mi gesto hizo la pregunta por mi y me dijiste: "lloro por verte, por verte reír como siempre". No tardaste en contarme tu secreto, ese que llevaba semanas contigo a solas. Una vez más mostrabas tu resistencia para soportar las dificultades en soledad. A veces, ver tanta fortaleza junta estremece, y a mi se me partió el alma en mil pedazos. Llegaban los que serían nuestros últimos días hasta hoy, necesitabas que te espantase el miedo, y yo lo intenté aunque no sé si lo conseguí. Yo luchaba por espantar el tuyo mientras el mío me invadía, mi miedo a lo que ahora ocurre. Hubo tiempo para momentos compartidos y mientras, sin perder tu humor particular, hablamos de todo como si el tiempo se nos acabase. Siempre lo hicimos así, agotando hasta el último minuto, prolongando conversaciones que no querían terminar, pero esta vez más que nunca. Y me pediste una promesa: el secreto se quedaría entre nosotros, entre unos que tú habías elegido. No eran familia, y no me sorprendí. Y ahora que nos avisan que se termina el tiempo estoy tentada a romper la promesa. Me siento desleal por romperla pero insensible por no permitir que ella pueda despedirse de ti. Yo si fuese tú, querría que mantuvieses la promesa. Pero si fuese ella, me moría por verte una última vez. Y así estoy, entre aguas y no sé a qué orilla nadar. A mi lo que me gustaría de verdad sería encontrarte al llegar, otra vez más, junto a estos neones.
Nos hicimos la promesa de volver a encontrarnos, quizás en este aeropuerto, o quizás en el último que nos despedimos, pero volver a encontrarnos. Nos hicimos la promesa de que si saltabas esto teníamos que hacer algo inolvidable, de esas cosas que uno no olvida en la vida. Me decías que tú necesitabas aire bueno y me pusiste una canción de Calamaro, ahora prohibida para mi; entonces, nos prometimos Buenos Aires. Las noticias que van llegando me sacan el aliento a mi también, pero no quiero perder la esperanza de que ahora falle esa fortaleza que siempre te ha caracterizado. La semana pasada llegó la noticia mala entre las malas, y me acurruqué en este silencio que tiene las manos frías. Sin dormir, sin comer, pensando sin pensar. Es rabia, es impotencia, es dolor. Es vacío, pero sobretodo es la pena que me da tener que decirte adiós. Y entonces pienso que entre nosotros prometimos que no habría nunca adiós. Y esa promesa sí vamos a cumplirla hasta el final. Yo sé que no hay olvido que pueda ganarle la batalla a todo esto que somos tú y yo.
