Decía la semana pasada que tenía muchas cosas por compartir, tantas que no cabían en un sólo post. Un viaje precioso, un concierto soberbio, una cena que no podía posponerse más, reencuentros en aeropuertos, apuntes que se esparcen por la cama y duermen conmigo, hasta maquillar a la más guapa de la boda. Decía que en la semana ya no cabía nada más. Cierto. Por todo eso y las miles de obligaciones que me esperaban a mi regreso, se quedó esto un poco abandonado. Estoy de vuelta y con tiempo para sentarme aquí, la verdad es que algunas cosas necesitarían un post propio. Vivo en el intento de condensar. Poco a poco iré dejando todos esos acontecimientos por aquí, como suspendido en el aire.
Estábamos los de siempre. Los fans fieles a nuestra querida Habitación Roja, aquí os hablaba más y mejor de esos que empezaron en los ´90 con ese pop luminoso que me atrapó hace años. Discos siempre esperados con impaciencia y tratados con mimo por mi. Tantos recuerdos con cada una de sus canciones, o más bien con cada uno de sus discos y esos ep´s que nos regalan entre discos y que hacen que los tulipanes florezcan en diciembre. The National, The Cure y The Smiths son algunos de los que consiguen inspirarles, las versiones finales que nos regalaron hicieron gala de ello. Cuánta emoción en el aire. Era la primera vez que los veía en un teatro y, casi todos coincidíamos en que lo único que sobraba por allí eran las butacas. Cuánta frescura irradian y a la par, cuánta melancolía. En esta ocasión, más eléctricos que nunca. Cumplieron la promesa de que cualquier de las canciones de "Fue Eléctrico" podría empezar un concierto, creo que todos los allí presentes lo confirmamos. Había tantas ganas. La ultima vez que los ví fue en agosto del 2008, un escenario frente al mar en un concierto en que se despidieron con "Los últimos románticos", y yo creo que siguen siendo eso, los últimos románticos. Y tanto tiempo después, las ganas iban in crescendo, así que esta vez no podía faltar. Además, esta vez había un motivo maravilloso, La Habitación Roja nos encontró a mi y a un amigo de la infancia, que un día cayó en este sofá y se quedó dormido; cuando llegué me lo encontré aquí entre palabras. Y, como no podía ser de otra forma, comenzamos a hablar. Así que teníamos que asistir a esta cita con nuestra Habitación Roja. Han conseguido hacerme vibrar de nuevo. Al otro lado, también perduraba la emoción, habíamos pensado la misma canción. Y es hoy es un día perfecto. Cuánta sugestión. Una lágrima en la mejilla... Otra en la mejilla de al lado. (pero qué momento más bonito, por favor!)
Esta foto fue colgada en su página de facebook un rato antes de que comenzase el espectáculo, evidentemente mucho más inspiradora que cualquiera de las mías.
Los aeropuertos pueden ser tan grises y a la vez tan llenos de luz. Decía Cortázar: "¿En cuántos habré parado, en cuántas estaciones y aeropuertos me esperó ese miedo que siempre me dieron los lugares de pasaje?". Supongo que la clave está en la espera, en quién te espera o a quién esperar. En los últimos meses me los tropecé por obligación y por devoción, nada que ver una opción y la otra. La última ha sido por devoción, deseada y planeada haciendo equilibrios en las últimas horas. Me esperaba Copenhague y un abrazo enorme. Me esperaban unos días de renovación, de comprobar que todo sigue (casi) igual. Días para perderme en una ciudad que me esperaba con los brazos abiertos; de tiendecitas con encanto, de bicis y más bicis, de juego de palabras en una terraza del puerto, de paseos delante de la sirenita. De que me guíes por los museos, mientras me dejo perder contigo.(y de mil cosas más, pero esto sí se merece otro post)
Se despide Mayo, ese que esperábamos emocionante y lo ha sido. Un Mayo de caras nuevas, de emoción, de estrés, de viajes, de música, de conversaciones que conté aquí. Ha traído de todo lo esperado y lo inesperado. Ahora llega un Junio de cumpleaños, sin ir más lejos, ayer día 1 mi adorada Marilyn hubiese cumplido ochenta y seis años. Un Junio de sol, de Springsteen, de más abrazos, de desayunos que nos cargan de alegría, de los días que no quieren terminar. (y sí, esto también merece otro post, una no cumple años todos los días, jeje). Y por supuesto, queremos un Junio de más emoción de esa, de la buena buenísima y, no sé porqué me da que va a tenerla... y en grandes cantidades.
Esperando para salir volando rumbo a Copenhague
Se despide Mayo, ese que esperábamos emocionante y lo ha sido. Un Mayo de caras nuevas, de emoción, de estrés, de viajes, de música, de conversaciones que conté aquí. Ha traído de todo lo esperado y lo inesperado. Ahora llega un Junio de cumpleaños, sin ir más lejos, ayer día 1 mi adorada Marilyn hubiese cumplido ochenta y seis años. Un Junio de sol, de Springsteen, de más abrazos, de desayunos que nos cargan de alegría, de los días que no quieren terminar. (y sí, esto también merece otro post, una no cumple años todos los días, jeje). Y por supuesto, queremos un Junio de más emoción de esa, de la buena buenísima y, no sé porqué me da que va a tenerla... y en grandes cantidades.


