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12 de marzo de 2012

Mi puzzle, yo y algunas piezas...

En nuestro propio puzzle las piezas no siempre nos encajan, aunque aparentemente lo parezca. Una la extraviamos por un cajón. Otra no conseguimos encontrarla. Y otra, no nos atrevemos a colocarla. Hay momentos en los que se torna agotador descubrir un sentido a todo el puzzle, hallar o colocar las piezas. Sin embargo, hay ocasiones en las que, de repente, empezamos a encontrar una, otra, parece que se estuviesen colocando solas mientras miramos con asombro.


Hay momentos en los que uno siente haberse sacado un peso de encima; siente haberse colocado donde realmente lo deseaba. Siente que se ha atrevido, entonces se siente valiente y, por tanto, orgulloso de si mismo. Aliviado, quizás. Complacido, tal vez. Satisfecho. Posiblemente sea una de las sensaciones más agradables que puede experimentar el ser humano (mentalmente, claro). Una especie de paz. Todo aquello que a veces anticipamos como algo doloroso, simplemente sucede, y nada es como lo habíamos imaginado. Perfecto e imperfecto a la vez, como todo lo natural. Y sin duda, me quedo con lo natural siempre. Tengo un puzzle, me faltaba una pieza y la he colocado.

Con todas las piezas arranca una nueva etapa en el mismo camino, un cambio de sentido y menos peso. Sentirnos tan livianos que el tiempo vuele, como ha volado estos días. Símbolo de que las piezas se colocan y ahora toca vivir, vivir, vivir, vivir... de la mejor forma, porque (de momento) sólo tenemos un puzzle. 


¿Estás buscando alguna pieza? ¿A qué esperas para encontrarla? 
Feliz semana de casi primavera

28 de febrero de 2012

Los bloggers tienen la palabra: ENCRUCIJADA

Let´s Get It On by Marvin Gaye on Grooveshark Porque vamos a conseguirlo, que decía el gran Gaye. Allá vamos.

Las encrucijadas se presentan ante nosotros impasibles, desatando toda nuestra inquietud. De entre los diferentes caminos nuestra indecisión no sabe cuál debe de ser el elegido. Y ese bloqueo que nos produce es lo que a veces se vuelve una emboscada contra nosotros mismos. Sentirnos atados de pies y manos a pesar de ser libres, porque la mayoría de las ataduras (y las peores), son las que nosotros nos ponemos, casi siempre de forma inconsciente. Esas que nos amarran impidiéndonos saltar, volar, correr. Estar en paz. Aquí y hoy, encrucijadas en el sofá.


¿Qué camino escoger? ¿Izquierda, derecha o todo recto? Lo que parecía  positivo, por tener diferentes opciones a elegir, se vuelve angustia. Las diferentes alternativas con sus posibilidades e inconvenientes, nos dejan con las dudas y los miedos esparcidos por la mesa. Esos nos producen indecisión; la indecisión, inquietud; la inquietud, impaciencia; y la impaciencia siempre nos precipita a escoger, sin saber porqué, lo menos apropiado. Como una especie de niebla ante nuestros ojos que nos obstaculiza la visión con claridad. Son esas ataduras tan sutiles e invisibles, y a la vez tan fuertes e irrompibles las que nos impiden seguir adelante. ¿Hasta cuándo? ¿Cuándo nos atreveremos a romperlas?


La encrucijada nos deja inmóviles ante el abismo. Y le llamamos miedo. Y le llamamos indecisión. Como aquel pajarito en una jaula a la que abren la puerta y se queda temblando ante la libertad. Porque a veces dá más miedo escoger que dejarse llevar. Pero la encrucijada real, no la patológica que nosotros construímos mentalmente, sino esas de las que está repleta la vida son algo positivo. Es la oportunidad de decidir por dónde queremos que  discurra la siguiente etapa. Oportunidad de elegir. 


La angustia ante la encrucijada la construyen nuestros miedos, nuestras expectativas, nuestras experiencias que intentamos generalizar en el siguiente proceso; sin pensar que aquello sucedió en un momento y un lugar que no es el aquí y el ahora. Se hacen balances de pérdidas y ganancias antes de la toma de decisión, sin contemplar que a veces hay que perder para poder ganar. Y que todo lo afianzado se desvanecerá, y todo lo extraviado volveremos a conquistarlo. Es este juego llamado vida. 


A veces nos conformamos con seguir siendo infelices antes de tomar el camino que creemos que nos conllevará una gran pérdida. Miedo a quedarnos desnudos y entre ruinas. Ignorando que las ruinas nos traen una vía de renovación, de cambio y evolución. Se nos brinda la oportunidad de construír de nuevo pero mejorado. Un regalo con el que descubrirnos y descubrir el mundo que está impaciente por conocernos. Un camino para ser creado y caminado. Nos merecemos un camino a nuestra medida. 

Rose deja la palabra, gracias. Tus palabras son siempre un aliento en la encrucijada. 

9 de octubre de 2011

El blog de Estrógena en la radio






En el post anterior transitábamos la palabra camino propuesta por Pato. Me despedía con la promesa de que os contaría más y mejor sobre cómo nuestros caminos se cruzaron y, cómo iban convergiendo cuanto más seguíamos el hilo.


Hace casi un mes se ponía en contacto conmigo Fernanda, la responsable de un proyecto llamado "Queremos un concierto de Quique González en Argentina" pidiéndome un poco de difusión en el blog. Evidentemente, no podía faltar mi granito de arena en una idea como esta. Así llegaba a Buenos Aires, a través de ella y del evento conocería el programa Perras Negras de radio Hartares, un programa de literatura, teatro, arte y música en el que las palabras muerden. Y Perras Negras inevitablemente huele a Cortázar. De Perras Negras llego a Pato, la responsable de articular el programa a través de los textos, las frases, la música... en el que cada sábado se explora una palabra distinta. Pato llega hasta este blog, en el que también exploramos una palabra cada martes y ella propone una: Camino. Caminos que se entrelazan y confluyen. Para el programa de este sábado ella elegió la palabra Sofá y ahí hizo que me encontrase yo, los que alguna vez pasaron por el blog de Estrógena y, los que recién lo conocían. En el programa los acompañaba Carolina Álvarez, poniendo como colofón un bello texto sobre la palabra sofá. Pato busca en la literatura la palabra sofá, evoca el sofá de terciopelo verde del cuento de Cortázar "La continuidad de los parques", uno de mis cuentos favoritos del autor. Un guiño lindísimo, no podía ser mejor. Todas estas palabras y todo el significado de cada una de ellas son las piezas de mi propio puzzle. Todas dejan en mi su poso, me crean poco a poco, se va fabricando mi particular yo. Mi palabra: gracias. Todo un halago su acercamiento a través de las palabras y los textos a este sofá para hablar. Continuaremos el camino de las palabras.


Pinchando aquí podéis volver a escuchar el programa. Aquí, el blog de Perras Negras.

6 de octubre de 2011

Los bloggers tienen la palabra: CAMINO


Una canción que habla de la mítica frase "no eres tú, soy yo", que irremediablemente haga lo que haga, te irás. Caminos que se unieron, ahora se separan... ¿volverán a unirse? ¿quién puede saberlo?

Regresa, tras un tiempo de vacaciones,"Los bloggers tienen la palabra" con más bloggers y más palabras. Octubre abre nuevos caminos, nueva temporada, nuevo curso. Nueva vida. Y una nueva palabra que llega desde Buenos Aires, con buen aire para abrir camino. De vuelta por caminos para ser andados, caminos que se van haciendo al caminar. Hoy y aquí, nos vemos en el camino.

Una imagen tomada en Puerto Madero que ilustra las distancias desde Buenos Aires a otras ciudades del mundo.


La vida, ese camino. Nuestras vidas, caminos que se solapan. La tuya, la mía, la suya, la de él también. Caminos que se entrecruzan por algo, aunque no sepamos muy bien porqué. Maravillosa la historia de los caminos que se buscan, que se rondan, que se encuentran, que se escapan y de repente, vuelven a encontrarse. Como una maraña de hilos imposible de desenredar. Camino me habla de viaje, de destino, de casualidades que se encuentran. Ella compartía camino con él, tras una primera época se tornó parte activa en crear todo aquel recorrido en el que un día no supo como continuar. Sólo podía llorar sin encontrar su sitio, su optimismo falleció y el sol se escondió, rehuyendo ver el naufragio de lo que había sido todo un gran proyecto construído momento a momento, palabra a palabra. El lazo acabó por ser soga. Se encontraban en un camino bifurcado y debían seguir distintas sendas, pero no sabían decirse adiós. Cada uno se llevó la mitad del otro. Quizás, volverían a cruzarse tiempo después. Esos de ahí comparten camino mirándose unos a otros, casi sin verse, impidiendo avanzar. Vagan sin saber a donde, hablando sin decir nada. Aquellos dos también comparten camino, una misma trayectoria, de la mano divisan un propósito común. Él y ella caminaban incluso en el aire, al fin y al cabo, un avión también puede hacer camino. Senderos en el aire. Él pondría la búsqueda, el encuentro, la manifestación y la espera. Ella pondría la sorpresa, la duda, la amistad y las palabras. Juntos iban a desarrollar teorías sobre la risa. Algún día volverían a tomar el mismo avión en aquella misma dirección, pero con otro sentido. ¿Qué será de esos dos caminos?


La palabra la deja Pato, la blogger de Por mis caminos. Nuestros caminos se cruzaron, tejiendo de a poco y cuánto más tiraba del hilo, más puntos convergían. Pronto os contaré más y mejor de todo esto.


Aquí(enlace)también hablamos de cómo los caminos cuando quieren enredarse no hay nada más que hacer... Como siempre, esperando tus palabras.

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