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16 de mayo de 2012

AQUÍ, GRAN HERMANO. ¿AQUÍ?

Esta semana voy a mil, no tuve tiempo suficiente para preparar el post de "Los bloggers tienen la palabra", con la palabra de los martes. Pero una de mis burbujas más importantes el otro día me sugería que podría hablar de Gran Hermano. No del programa en sí, ni de los concursantes, sino de una reflexión que ella me comentaba, pensando que la vida es un enorme Gran Hermano. Otro amigo me proponía también hablar de Gran Hermano, y entre risas decía que "en este sofá no se habla de estas cosas, jajajaja". Y sí, en este sofá cabe todo, todo, todo, sólo habrá que buscarle la forma. El lunes por la noche, tras muchísimos acontecimientos sucedidos en estos meses en mi vida y vidas colindantes, que no entran en un sólo post, pensé que tenía que hablar de esto sí o sí.  

Cada día me sucede algo más para que viva agarrada a lo que dice esta imagen. Y es que pase lo que pase... vivamos el momento. 

A veces suceden cosas que vienen con la etiqueta de "estábamos para encontrarnos"; como si no pudiese ser de otra forma. Parece que el mundo se ha empeñado en hacernos coincidir en un momento, un lugar y de una forma, sin poder evitarlo. ¿Y si esto es un eterno "Gran Hermano"? Participantes desconocidos de un enorme "Gran Hermano" en el que coincidir con unos y otros; en el que vivir grandes momentos con personas de paso con las que nunca volveremos a coincidir. En el que pasar otros grandes momentos, grandes para bien o para mal (eso lo hablamos luego), con personas que fueron más importantes, quizás muchas de ellas claves en nuestra vida, que se quedaron durante más tiempo pero tenían vuelo de vuelta. Son esos que estaban para no quedarse con nosotros, pero sí para aparecer e intercambiar nuestras huellas. Y nos quedan esos otros grandes momentos con esos que siempre están, las burbujas por las que merece la pena toda esta andanza. Vivimos encuentros, despedidas y reencuentros, que muchas veces no estamos siendo conscientes de todo su significado. Como los grandes momentos, que no siempre tienen su significado en el momento en el que suceden; en ese momento no sabemos si está sucediendo para bien o para mal, sólo sabemos que sucede. Casi siempre, el significado lo acaba dando el tiempo. Pruebas ganadas, pruebas perdidas. Pensamos que la suerte nos sonríe mientras caminamos hacia lo que menos nos conviene; otras veces, nos sentimos apesadumbrados pensado que hemos perdido la gran oportunidad y, justo "perdiendo" es cuando estamos ganando. Y todo ello con la banda sonora envolviendo el momento, esa que pase el tiempo que pase, la escucharemos de nuevo y nos llevará a aquel instante, a aquella época. Me quedo pensando en mis propias experiencias (... aquí pienso un largo rato: en las pasadas pasadas, en las pasadas a corto plazo, y en las que aún están bajando en el ascensor...) Pienso en experiencias cercanas que me hablan también de todo esto. Van moviéndose las piezas, y aunque colocar a veces lastima, de repente sientes que, no sólo encaja, sino que te gusta como queda. Cuánto enredo en esta vida y todo para terminar así: Tú y yo aquí, en este sofá. Yo me quedo con vivir el ahora sin más, el contigo sin más, el aquí sin mas. El conmigo sin más. Me quedo con que si había que dar todas estas vueltas para llegar aquí, por lo bonito que es encontrarse así, las volvería a dar una y mil veces más. Volvería a llamarte tantos años después. Volvería a estar con todos los que estuve, aunque las despedidas hubiesen sido algo diferentes. Volvería a decirte que, a veces, sentía ganas de salir corriendo. Volvería a leerte el mismo cuento en tu mirada. Todo esto parece una especie de juego, incluso da algo de claustrofobia pensar que somos "totalmente libres", sólo entre comillas. A veces, estamos expulsados y realmente somos finalistas.  Ahora sí, nos espera el premio final y ese nos lo jugamos nosotros. 


¿Estamos en un enorme "Gran Hermano"?

fuera de tiempo: sí, este año me he enganchado... ;)

12 de marzo de 2012

Mi puzzle, yo y algunas piezas...

En nuestro propio puzzle las piezas no siempre nos encajan, aunque aparentemente lo parezca. Una la extraviamos por un cajón. Otra no conseguimos encontrarla. Y otra, no nos atrevemos a colocarla. Hay momentos en los que se torna agotador descubrir un sentido a todo el puzzle, hallar o colocar las piezas. Sin embargo, hay ocasiones en las que, de repente, empezamos a encontrar una, otra, parece que se estuviesen colocando solas mientras miramos con asombro.


Hay momentos en los que uno siente haberse sacado un peso de encima; siente haberse colocado donde realmente lo deseaba. Siente que se ha atrevido, entonces se siente valiente y, por tanto, orgulloso de si mismo. Aliviado, quizás. Complacido, tal vez. Satisfecho. Posiblemente sea una de las sensaciones más agradables que puede experimentar el ser humano (mentalmente, claro). Una especie de paz. Todo aquello que a veces anticipamos como algo doloroso, simplemente sucede, y nada es como lo habíamos imaginado. Perfecto e imperfecto a la vez, como todo lo natural. Y sin duda, me quedo con lo natural siempre. Tengo un puzzle, me faltaba una pieza y la he colocado.

Con todas las piezas arranca una nueva etapa en el mismo camino, un cambio de sentido y menos peso. Sentirnos tan livianos que el tiempo vuele, como ha volado estos días. Símbolo de que las piezas se colocan y ahora toca vivir, vivir, vivir, vivir... de la mejor forma, porque (de momento) sólo tenemos un puzzle. 


¿Estás buscando alguna pieza? ¿A qué esperas para encontrarla? 
Feliz semana de casi primavera

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