"Por favor, vivid como si no hubiese mañana". Esa debería de ser la petición que nos demandasen desde niños. Vivir. Y amar la vida con sus lágrimas y con sus risas; con el frío del invierno y el calor del verano. Con lo femenino y lo masculino que todos llevamos dentro. Amar la vida con todos sus matices, mimando cada una de las enseñanzas que nos va dejando; agradeciendo toda la abundancia que nos rodea. Y festejando cada uno de los momentos mientras colocamos al pasado dónde le corresponde: en el ayer; y al futuro ahí a un lado, siempre abierto a la sorpresa. Y sobretodo, celebrar. Celebrar la vida porque a pesar de todo lo malo, la vida es chula. Y mucho.
No nos han preparado para las sorpresas, ni siquiera para las fiestas de cumpleaños en esas en las que el niño se queda como congelado sin saber si reír o llorar, sin poder dar crédito a todo lo que le rodea. Hay que saber que tenemos un control muy limitado sobre los acontecimientos. Debemos de ser conscientes de que se barajan múltiples factores que quedan lejos de nuestro alcance y juegan papeles principales en nuestras vidas. Por supuesto que no se trata de dejar todo navegando a la deriva en manos del azar. Ni mucho menos. Se trata de tener una intención, una meta a la que queremos llegar, y poner todo de nuestra parte para llegar a ese lado del río. Pero también, y esto es tan importante como lo anterior, se trata de estar abierto a las sorpresas. Los episodios nunca suceden exactamente a nuestro gusto, así que si quieres que las pautas creadas por tu mente se desarrollen exactamente a tu gusto... prepárate para la frustración, porque sencillamente no sucederá. Y si no tienes ninguna meta... prepárate para el aburrimiento. Y la vida no tiene que ser ni frustrante ni aburrida. La vida es un juego, y en el juego va incorporada la posibilidad de fracasar.Fallar al encestar no quiere decir que no sepamos jugar al baloncesto, quiere decir que estamos jugando.
Y con el tiempo uno se va dando cuenta de que la vida era eso... No dejar de jugar. Feliz semana a tod@s! Jueguen los últimos días de Julio :)
Esta semana voy a mil, no tuve tiempo suficiente para preparar el post de "Los bloggers tienen la palabra", con la palabra de los martes. Pero una de mis burbujas más importantes el otro día me sugería que podría hablar de Gran Hermano. No del programa en sí, ni de los concursantes, sino de una reflexión que ella me comentaba, pensando que la vida es un enorme Gran Hermano. Otro amigo me proponía también hablar de Gran Hermano, y entre risas decía que "en este sofá no se habla de estas cosas, jajajaja". Y sí, en este sofá cabe todo, todo, todo, sólo habrá que buscarle la forma. El lunes por la noche, tras muchísimos acontecimientos sucedidos en estos meses en mi vida y vidas colindantes, que no entran en un sólo post, pensé que tenía que hablar de esto sí o sí.
Cada día me sucede algo más para que viva agarrada a lo que dice esta imagen. Y es que pase lo que pase... vivamos el momento.
A veces suceden cosas que vienen con la etiqueta de "estábamos para encontrarnos"; como si no pudiese ser de otra forma. Parece que el mundo se ha empeñado en hacernos coincidir en un momento, un lugar y de una forma, sin poder evitarlo. ¿Y si esto es un eterno "Gran Hermano"? Participantes desconocidos de un enorme "Gran Hermano" en el que coincidir con unos y otros; en el que vivir grandes momentos con personas de paso con las que nunca volveremos a coincidir. En el que pasar otros grandes momentos, grandes para bien o para mal (eso lo hablamos luego), con personas que fueron más importantes, quizás muchas de ellas claves en nuestra vida, que se quedaron durante más tiempo pero tenían vuelo de vuelta. Son esos que estaban para no quedarse con nosotros, pero sí para aparecer e intercambiar nuestras huellas. Y nos quedan esos otros grandes momentos con esos que siempre están, las burbujas por las que merece la pena toda esta andanza. Vivimos encuentros, despedidas y reencuentros, que muchas veces no estamos siendo conscientes de todo su significado. Como los grandes momentos, que no siempre tienen su significado en el momento en el que suceden; en ese momento no sabemos si está sucediendo para bien o para mal, sólo sabemos que sucede. Casi siempre, el significado lo acaba dando el tiempo. Pruebas ganadas, pruebas perdidas. Pensamos que la suerte nos sonríe mientras caminamos hacia lo que menos nos conviene; otras veces, nos sentimos apesadumbrados pensado que hemos perdido la gran oportunidad y, justo "perdiendo" es cuando estamos ganando. Y todo ello con la banda sonora envolviendo el momento, esa que pase el tiempo que pase, la escucharemos de nuevo y nos llevará a aquel instante, a aquella época. Me quedo pensando en mis propias experiencias (... aquí pienso un largo rato: en las pasadas pasadas, en las pasadas a corto plazo, y en las que aún están bajando en el ascensor...) Pienso en experiencias cercanas que me hablan también de todo esto. Van moviéndose las piezas, y aunque colocar a veces lastima, de repente sientes que, no sólo encaja, sino que te gusta como queda. Cuánto enredo en esta vida y todo para terminar así: Tú y yo aquí, en este sofá. Yo me quedo con vivir el ahora sin más, el contigo sin más, el aquí sin mas. El conmigo sin más. Me quedo con que si había que dar todas estas vueltas para llegar aquí, por lo bonito que es encontrarse así, las volvería a dar una y mil veces más. Volvería a llamarte tantos años después. Volvería a estar con todos los que estuve, aunque las despedidas hubiesen sido algo diferentes. Volvería a decirte que, a veces, sentía ganas de salir corriendo. Volvería a leerte el mismo cuento en tu mirada. Todo esto parece una especie de juego, incluso da algo de claustrofobia pensar que somos "totalmente libres", sólo entre comillas. A veces, estamos expulsados y realmente somos finalistas. Ahora sí, nos espera el premio final y ese nos lo jugamos nosotros.
¿Estamos en un enorme "Gran Hermano"?
fuera de tiempo: sí, este año me he enganchado... ;)
necesitamos esto, soltarnos la melena y... empezar este finde que será emoción pura ;)
El reloj que hay en mi cocina se ha parado. Luego ha decidido continuar la marcha, por lo que ahora mismo está con un retraso horario importante. Con estos días de "no-stop" no le he cambiado la pila. Hace un rato le miraba y me he acostumbrado, hasta le encuentro cierto encanto a pensar que el tiempo se ha parado. ¿Y si pudiésemos parar el tiempo?¿y darle al reloj hacia atrás o hacia delante? Mmmmm...cuántas fantasías encerradas en esas preguntas. Yo lo pararía en ciertos momentos, dilatarlos un poco más, poder saborearlos y traerme la esencia condensada en un saquito de tela. Sé con cuáles lo haría, son pocos, muy pocos y concretos. Ya han pasado unos minutos desde que he terminado de escribir la última frase. Y es que me he quedado obnubilada, pensando en esos momentos que yo escogería para que el tiempo se detuviese... un poquito más.
Este mes comienza con otro cumpleaños, para el que estoy preparando el regalo. Estoy rodeada de emoción, preparando una sorpresa de esas de llorar y llorar, con la que casi estoy llorando yo. Ya lo he avisado: estoy rodeada de emoción. Porque lo mejor de las sorpresas es la antesala, toda la elaboración y el hormigueo que se te queda dentro, esperando esa expresión que sólo tú vas a ver. Yo siempre he sostenido que un regalo tiene que tener parte de quién lo regala y parte de quién lo recibe, en este caso hay muchas partes de convergen, así que será fácil acertar. Y ese mismo día está de cumpleaños otra persona, el otro día hablábamos del regalo, comprado desde hace tiempo. Una cometa. Será totalmente inesperada. Un regalo que te dice: "sigue volando que yo estaré aquí abajo, esperándote" :)
Los cumpleaños pueden llevarnos a la pregunta: ¿somos mayores? y no siempre es fácil responderla. Un niño cercano a mi cumple años, comparte caramelos conmigo y me pregunta cuántos años tengo, le digo que dentro de poco cumpliré veintisiete. Me mira y me dice: "jo Luci! cuántos años tienes, no?", con los ojos totalmente abiertos mostrando su sorpresa ante la cifra. Me quedo quieta y pensando... ¡¿tantos?! ¿son de verdad tantos? A mi que, desde que tengo recuerdos, nunca me han hecho mucha ilusión los cumpleaños, porque los entendía como celebrar que queda menos tiempo. Podríamos decir que hace años que llevo lo que llamarían una "vida adulta", mientras quedaban algunos flecos por soltar. Tras una gran época de colocación, de repente, el comentario vino como a colocarme de veras en el mundo adulto. Fue algo así como un shock en el que salta la alarma,y sonaba algo parecido a: "¡¡¡bienvenida al mundo adulto!!!". Bien, acepto la bienvenida pero sólo con una condición: si me prometéis diversión.
Y hablando del mundo adulto he llegado a la conclusión a la que siempre llego: la clave está en tomárselo todo como un juego para no caer atrapados en la jaula llamada rutina; en eso capaz de estresarnos, saturarnos y, sorprendentemente, a la vez vaciarnos. Por eso, para alguien que no gusta de la cocina quizás lo mejor es que juegue a las cocinitas. Eso, o que se rodee de "alguienes" maravillosos que le deleiten con diferentes manjares (la opción dos es muy atrayente). Aquí os dejo una foto de la cocinita de una súper-princesa rosa; y otra de un pastel con nombre y apellidos del que sólo os puedo enseñar una esquinita porque... hasta aquí puedo leer.
¿Tú también estabas pensando en qué momentos escogerías para detener el tiempo?¿Un regalo que te haya impactado?¿Que te has traído al mundo adulto?¿A qué juegas a menudo? Cuéntanos tooooooodo lo que desees...
Primero, perdón por tener este sofá un poco abandonado. Últimamente el trabajo ha invadido mi vida, y el sentido es literal, así que poco a poco voy acostumbrándome, por eso me he limitado a los posts de los martes, no podían faltar las palabras de los bloguers. Prometo volver al ritmo de antes, hacer de esto algo más dinámico y variado. Renovar este sofá más a menudo. Desde que he comenzado con el blog nunca había hecho ningún juego de preguntas, pensando que quizás podría resultar aburrido a la lectura y, sobretodo, egocéntrico. Como que la cara del lector reflejaría un "¿Y esto a qué viene?". Sin embargo, Tula Malcriada me pasa este juego de las cuatro preguntas desde su blog y creo que puede ser interesante ahora, tras casi un año y medio de sofá para hablar, que sepáis algo más de Estrógena.
Cuatro cosas que siempre llevo en el bolso
Sin caer en los básicos cartera, llaves, móvil, pañuelos de papel... Nombraré algo que siempre va conmigo y puede decir algo más de mi. Mi pintalabios en tono rosa claro, últimamente uno de Estée Lauder. Mi agenda, ella recoge todo, todo y todo. Un bolígrafo porque siempre puede surgir algo que deba ser anotado, sin ánimo de publicidad, mejor pilot G-1, gel y punta fina. Chicles de clorofila, hay dos sensaciones necesarias para mi: manos limpias y boca fresca.
Cuatro cosas que me gustan de mi habitación
La cama, sí, parece que nuestra cama aunque no sea la más bonita, la más confortable, la que tiene el mejor colchón... siempre es la mejor, porque es la que nos acoge cada noche. La luz, sobretodo por las mañanas, el sol cuando se despierta deja su primera luz en mi habitación. El armario, una enorme pared de lado a lado y del techo al suelo se convierte en armario empotrado en el cabe de todo, que por cierto, necesita una reorganización. Los cojines, esos en los que caigo antes de dormir. De diferentes tamaños, telas, colores... pero todos dispuestos a regalar comodidad.
Cuatro cosas que siempre he querido hacer
Entiendo que se refiere a cosas no conseguidas, eso que todavía tenemos por hacer... Viajar hasta morir. No podría haberlo dicho mejor, toda una vida conociendo nuevos lugares, nuevas culturas, nuevos rincones. Una vuelta al mundo. Vivir un tiempo en Amsterdam, una ciudad de la que me he enamorado nada más verla y a la que vuelvo siempre que puedo. Tener una antigüa mercería, llena de lazos, miles de botones, hilos y más hilos... con clases de calceta y hasta un club de lectura. Pasear en el que sería mi coche, mi citröen 2CV, me encanta desde pequeña.
Cuatro cosas que me gustan ahora mismo
Las granadas y esas primeras mandarinas que anuncian el otoño, dulces, dulces, dulces... Las buenas conversaciones diarias que tengo con esos que son parte de mi. El té blanco con flores y una galleta de canela, leyendo en este sofá mientras el viento y la lluvia azotan la cristalera. Orden y limpieza a mi alrededor, parece que el mundo es distinto cuando está limpio y ordenado.
Cuatro cosas que no sabías de mi
Tengo fobia, asco, miedo, terror, alergia... a los gatos. A los callejeros ni te cuento. No existe el día en el que no tenga un tiempo dedicado a mi, cremas, tónico, un poco de perfume, salga o no de casa. Hubo un tiempo que trabajé en alta cosmética y gran parte del sueldo terminaba en productos,jajaja. La música ha estado y está presente en todos mis días, para llorar, para dormir, para despertar, para animarme... existe una música distinta esperándome. Siempre me han llamado mucho la atención los temas relacionados con la parapsicología, desde las psicofonías hasta el tarot.
Cuatro canciones que no me puedo quitar de la cabeza
Difícil elección...
Nina Simone "I wish I knew how I would feel to be free"
Bruce Springsteen "Waiting on a sunny day"
La Habitación Roja "Anónimos"
Quique González "Los conserjes de noche"
Y cuatro bloggers para que continuen el juego, pero yo creo que lo mejor es que todo aquél o aquella que ahora esté leyendo esto y crea que puede valerle para colgar en su blog, lo haga sin más. Avisadme y os leo, siempre me gustará saber algo más de vosotros, los que me leéis. A los que leo.