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14 de marzo de 2014

Hogar, dulce hogar

Hogar, dulce hogar... Siempre he creído que cada casa era un mundo aparte, que cada uno de esos pequeños mundos tenía la huella de quién lo habitaba. En mi época de estudiante, viviendo en diferentes casas, siempre intentaba darles mi esencia. Necesitaba sentir que volvía a la guarida cuando terminaba el día, o cuando simplemente me apetecía estar. Existir sin más en mi hábitat. Y es que no hay peor sensación que sentirse incómodo en tu propia casa. 
Mi casa mira al sureste. Es la luz entrando por la ventana. Las flores, las plantas aromáticas que miran por la ventana. Es lo neutro con toques de color, y el color vivo con toques neutros. Es el olor a tarta de queso salida del horno. Una copa de vino para brindar porque ha sido un gran día. Es llegar, sacarse los zapatos y caminar descalza. Madera, alfombras. Una tarde bajo la manta en el sofá mientras azota la lluvia en la ventana. Son las sábanas limpias en una cama recién hecha. Mi bola del mundo dando luz. Son todos mis libros acomodándose por cada rincón, desde el salón a la habitación. Son las sobremesas con los que más quiero. Son las velas encendidas y dando olor, además de luz. Es un buen baño escuchando jazz. Es una siesta un domingo. Algo traído de un viaje, algo de un rastro. Olor a café, señal de que me visitan (no bebo café). Una tele apagada. Mi propio mundo. 


Bienvenidos. Siéntanse como en casa.

¿Tu casa también habla de ti?¿Qué destacarías de tu mundo particular? 

1 de marzo de 2014

Se va...

Se va Febrero, el mío y el tuyo. Nuestro Febrero, que a pesar de ser uno para todos, ha sido uno para cada uno. Se va con su llegada que trajo un "cerrado por vacaciones"; se va con mis días en Londres y mis paseos por una de las ciudades que tanto me gusta. Se va con descubrimientos de mascarillas naturales que limpian piel y alma. Febrero se lleva las noches sin dormir, la tensión y el desconcierto, pero también el alivio y la paz que uno siente cuando vacía la mochila tras un pesado recorrido. Se va con ese sosiego que dejan el deber cumplido y el toque de queda para dejarse llevar: al sueño o al baile, pero dejarse llevar. Febrero se marcha con felicitaciones de cumpleaños, entre ellas, una a alguien que a pesar de cumplir ochenta años atesora una gran vitalidad. Me deja con las ansias de envejecer así; y con sus manos y su sonrisa en mi mente. Las manos son un punto al que, inconscientemente, presto mucha atención. Creo que podrán pasar años, y años, y años, y recordaré a la perfección sus manos; las mismas que me cogían al regazo, las que me acariciaban la frente, o las que ahora agarran las mías y me siguen trasmitiendo el mismo calor. El mismo cariño. Febrero se va y me deja caminando sobre neones, con camelias que florecen, y con sudaderas de pinceladas fosforitas que nos dicen que nosotros y la primavera vamos al encuentro por mucho que el viento sople. Febrero me deja compartiendo comidas y brindis en buena compañía; descubriendo que los días se estiran, que la luz parece ser una necesidad grabada en mi nombre y se vuelve alimento al ánimo. Febrero se va disfrazado de ataúd de los malos tiempos. Febrero me deja paseando por la playa mientras el sol va a ponerse guapo para recibir a Marzo.  




 Y esto ha venido a imprimir unas huellas más, unas cuántas experiencias más que hacen que tú seas tú y yo sea yo. Porque la vida está para vivirla, no sólo para estar vivo. 

9 de abril de 2013

Estrógena lifestyle

01-Flowers In Your Hair by The Lumineers on Grooveshark

Esto es parte de la vida de esta Estrógena que aquí os recibe. La semana de la pasión cada uno la vive de una forma diferente, pero lo importante no es la forma, sino el fondo. Y el fondo de la mía ha sido de relax total. Dolce far niente. Una exquisitez y más en estos tiempos llenos de ajetreo, estrés en el aire, personas cardíacas, animales fatigados y plantas hastiadas. Motivos religiosos sólo he visto éste y de paso, de vuelta de un lugar donde comer bien, que os recomendaré en otro post. Días más tarde llegó una preciosa visita con unos regalos bajo el brazo. Adoro el material de papelería desde que tengo recuerdos. Feliz. Y así terminó Marzo y comenzó Abril. Haciendo tiramisú con  mi maestra repostera; soplando las velas con mamá; y días que se estiran más y más, chaparrones de primavera que terminan con rayos de sol haciéndose paso entre las nubes. Es primavera y las margaritas han brotado, han rodeado a la vaca que está en mi salón y preside un libro de Taschen. Porque para fashion, la vaca. 
¿Qué tal vuestro comienzo de primavera? Y como siempre... vuestros comentarios ;)

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