Manos a la obra. Los pinceles y las pinturas ya están preparados para darlo todo. He empezado por esta maceta y el rosa neón, que ha quedado un tanto faralaes. Perfecto para esta primavera que reluce en todo su esplendor. Sin duda, la pintura consigue relajarme. Es un momento de paz y sosiego, en el que me queda inmersa y concentrada. Como si la mente permaneciese en blanco y todo, absolutamente todo se quedase a parte. No importa la creación, sino el momento. Esto es relax del bueno.
Estos son algunos rincones de mi casa. Nuestra casa es nuestra guarida, al menos para mi así lo es. El lugar donde me sentirse confortable, a salvo, en paz, a gusto. Llegar a casa, descalzarse, lavarse las manos, dejarse caer en el sofá entre los cojines... Que entre el sol por la ventana y ver que los geranios han florecido. Saber que por hoy no tengo ninguna tarea pendiente más que renovar la energía y dejarme fluir con el tiempo. Estos momentos en los que pagaríamos para que los relojes se parasen de veras.

Ha venido el sol y se ha quedado por unos días. Nos hemos recargado y ahora, que pronostican una semana de nubes y alguna lluvia, estamos preparados para lo que venga hasta que llegue el próximo rayo de sol. Obligatorio disfrutar el momento.