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4 de julio de 2013

¿De qué están hechos los que me rodean?


Se despide un Junio intenso en todos sus matices; y me deja como todos los junios, con el verano arrancando y un nuevo año comenzando para mi. Aquí estoy con muchas ganas de continuar el camino, cogiendo aire, e intentando VIVIR cada momento. Difícil tarea, pero una vez que se consigue es increíblemente bonita como para no repetirla una y otra vez. 


Ha habido diversas experiencias propias y ajenas, que me han dejado nuevamente el mensaje: Nacer-morir-nacer. Sólo cuando completamos el ciclo es cuando verdaderamente "vivimos" de verdad. Siempre hay que renacer, volver a resurgir. Una de las lecciones que me han enseñado desde muy, muy pequeña. Las personas más influyentes de mi vida eran y son de esta forma. Capaces de caer y levantarse, de renacer. Con esa resiliencia tan característica y común a todos ellos; siendo resistentes y flexibles a la vez. 


Ahora me he quedado pensando sobre cómo son esos que han dejado y dejan huella en mi. Sus mensajes, sus consejos. La filosofía que ellos me han transmitido. Iré esparciendo por aquí algunos de puntos...
- Sé optimista. Vamos a pensar que eso que deseamos tanto... sucederá. Y entonces... sucederá de verás. De todos esos de los que os hablo, dicen una y otra vez: Piensa en positivo (como la canción de Fangoria)


- Toma las riendas de tu vida. Y eso es básicamente decidir qué quiero, con quién quiero, cómo quiero, cuándo quiero, dónde quiero... y hacerlo. Nadie puede ser feliz cuando va en contra de su deseo. El inconsciente decide, amigos. No se resistan. 


- Mira con el filtro "humor" y nunca, nunca, nunca pierdas la sonrisa. No es una frase hecha, debe de ser realidad y tremendamente repetida. A veces, una sonrisa, aunque fuese la de un desconocido nos ha dejado el mensaje de que el mundo no es tan feo como pensábamos. 


Diversifica tu felicidad. Aquellos que son felices de veras, es porque son felices con cualquier cosa, con las más pequeñas y con las más grandes. Si está en todas partes no puede ser muy difícil encontrarla, no?


- Descubre lo bien que sienta la solidaridad. Con cualquiera, en cualquier momento y de cualquier forma.Da lo mejor de ti mismo y entonces verás cuánto hay dentro de ti, encontrarás mucho de lo que ni siquiera te habías percatado. 


-Reinvéntate. Cada día es diferente, no hay un momento igual al anterior ni al siguiente. Hemos sobrevivido porque hemos sabido reinventarnos. Y de paso que nos reinventamos, nos equivocamos, y entonces, a la siguiente, nos mejoramos. 


-Rodéate de amigos. Pero de los de verdad de la buena, esos que te conocen como tú mismo; que tienen licencia total para regañarte y para alegrarte, sin que tú lo demandes. Esta foto es de un verano de mi infancia. La pequeña: una servidora; la de atrás, una de esas personas de las que os hablo, de las que han caminado conmigo desde el principio y todavía continúan (y espero que por muchos años). Ella comparte todos estos principios y muchos más... ¿a qué desearíais conocerla? Pues... hasta aquí puedo leer :))


¿Y cómo son los que te rodean a ti? ¿Comparten/s algún punto de estos?

¡Feliz fin de semana!

22 de abril de 2012

Psicoanálisis, el amor y... mi querido Cortázar.

Prometí aquí contaros más sobre unas jornadas de psicoanálisis a las que asistiría, y que se centrarían en un único tema: el amor. No me adentraré porque el tema sería demasiado largo y denso, pero dejaré pequeñas pinceladas. Con la teoría de "la media naranja" se ha forjado de forma universal la idea de que alguien vendrá a colmar nuestra falta. Y no, nadie viene a colmar nada. La falta en sí misma existe en cada una de las personas del mundo entero, y siempre existirá, reconocerla es empezar a amarse a uno mismo. Soy un incompleto que se une con otro incompleto, y ni juntos llegaremos a completarnos, ¿y qué importa eso? no estamos aquí para completarnos sino para amar lo singular, disfrutar de la diferencia. Quién busca ser completado, ama desde la necesidad (necesito al que me de... ) no desde el disfrute (me gusta porque me aporta...


Amar al otro como ideal está condicionado al fracaso. Idealización es distancia, no estar en la misma línea. Queda plasmado en el príncipe azul idealizado, y la mujer que puede enamorarse de un atuendo para luego, quizás, verle como sapo. En esta sociedad se nos empuja a tapar, a creer que el vacío es lo feo, por lo que hay un montón de almas angustiadas intentando taponar su falta de la forma que sea, un amor o una adicción, sin saber gozar consigo mismos. Lo que tapona el dolor es el fantasma, el mismo que nos impide encontrarnos. La vida del neurótico se sostiene en el fantasma, hasta que hay algo que lo hace insostenible y acude al análisis. Es ahí donde el psicoanálisis intenta que esos ideales paternos y aprendidos dejen paso a nuestro propio ideal. (Ella sospecha de la infidelidad de él, sin embargo todo se sostiene porque ha "aprendido" a no querer saber; su estrategia funciona, es decir, su fantasma tapona ese dolor pero le está impidiendo saber quién es realmente: una mujer engañada. Hasta que un día su pareja le dice que la historia ha terminado porque se va con la Otra. Ese hecho hace que la estrategia se rompa; ahí, con la verdad ya al frente es cuando, sorprendentemente, nada se sostiene. Acude al análisis con la pregunta "¿Cómo se soluciona esto?", tal y como acude hoy la mayoría de la gente al análisis y no con la pregunta: "¿Por qué me pasa lo que me pasa?". Porque cada vez más queremos soluciones y recetas mágicas, y queda relegada la disposición a indagar en lo más profundo del ser. Entonces, será difícil no repetir. 


Hace tiempo, una de mis burbujas me mandaba en un mensaje esto: "Qué vanidad imaginar que puedo darte todo, el amor y la dicha, itinerarios, música, juguetes. Es cierto que es así: todo lo mío te lo doy, es cierto, pero todo lo mío no te basta como a mí no me basta que me des todo lo tuyo. Por eso no seremos nunca la pareja perfecta, la tarjeta postal, si no somos capaces de aceptar que sólo en la aritmética el dos nace del uno más el uno. Por ahí un papelito que solamente dice: Siempre fuiste mi espejo, quiero decir que para verme tenía que mirarte." Un poema de Cortázar titulado Bolero, que se vuelve toda una declaración de intenciones. Hoy lo comparto aquí porque quizás muchos os encontréis en este "Bolero". Porque el estado de compleción es utopía. Porque hombre y mujer cuentan con psiques muy diferentes, y por tanto, con demandas distintas. El hombre llega para llenar el vacío. Y se encuentra a la mujer, que demanda lo que no tiene, el deseo de lo imposible. El mismo hombre que dice: "pídeme lo que quieras, pero de lo que tengo". Porque uno no necesita que el Otro le dé todo, sino justo lo que necesita... Purgar el amor, que podría decirse. 


Esa imposibilidad es la que añade al amor la parte de cuentos y leyendas tan extendidos desde tiempos inmemorables. Satisfacción se hace enemiga del amor, todo aquello que entra en lo posible parece que viene a restar, siendo el amor siempre símbolo de la suma, de la unión. En el amor narcisista lo que uno realmente ama es la imagen que el Otro le reporta de sí mismo. (Quizás aquí encontréis a alguien conocido... "No lo amo todavía pero me hace sentir bien, quizás la mujer segura que nunca he sido, quizá la guapa que nunca fui, quizás la deseada que siempre quise ser"- decía ella) 


Por otra parte, el parteneire se elige desde el inconsciente. Somos monógamos del rasgo, es decir, cambiamos de pareja para seguir con la misma. La repetición es muy difícil de romper porque es lo más arraigado a nosotros. (Su primera novia lo dejó por otro, su segunda novia también, y la tercera... ídem. Suele decirse que tiene mala suerte en el amor. ¿O es que busca a la mujer que viene para no quedarse?) El rasgo es aquello que uno coloca en el Otro, que puede o no poseerlo porque el rasgo solamente puede verlo uno mismo, ya que remite a la historia de cada uno. (Esa gran frase tantas veces oída "¿pero qué habrá visto en ese hombre?" Pues eso que ha visto tú nunca lo verás, ni yo tampoco. Tan sólo puede verlo ella, ya que puede ser que lo que ha "visto" ni siquiera exista en él, basta con que ella lo haya percatado para sentirse atraída) El rasgo recuerda al padre, al hermano, o simplemente a una vivencia infantil. Encontrar al que tiene el rasgo y no saber decir porqué ese es Él en mayúsculas. Simplemente el inconsciente habla. Llegamos a la conclusión de que incluso puede haber un nuevo amor con el mismo, es decir, otra forma de amar. 

Os dejo una frase de Lacan "El amor es un chispazo, un encuentro del instante cuando el tiempo queda sostenido".(aquíen el primer párrafo hablaba de eso, del tiempo sostenido y alejado del instante)

¿Habéis encontrado a alguien por aquí?¿Vuestro verso/obra preferida de Cortázar?¿Alguna reflexión para salvar?o...¿algún psicoanalista en el sofá?

Dejo programado este post para leer con calma de domingo... Me encantará encontraros a la vuelta ;) Feliz finde!!

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