
Después de irte para siempre las mañanas de sábado no eran lo mismo. Nadie esperaba con la mirada atenta tras la ventana. Pero cuando la rama de un árbol se cae, es porque otra rama nueva está naciendo, de alguna forma eso sucedía. Habías cavado la fosa y te habías ido, ¿por qué? Entonces, algún tiempo después, uno se da cuenta de que sigues aquí, de que nunca te has ido y nunca vas a marcharte, y me descubro a mi en nuestro rincón, sin pensar en ti sino embelesada en la respiración del sueño de esa nueva rama llamada Laura. ¡Cuánto tiempo después! Cuánto tiempo para aprender a convivir con la voz de un recuerdo.
lo bueno de estos textos es que la sensibilidad puede llegar a palparse.
ResponderEliminarTransmites algo indescriptible :)
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